EL SOBREPESO QUE IMPIDE NUESTRO DESPEGUE

Refiriéndose a la Argentina, el economista Walter Rostow, expresó que era “el caso asimilable a un avión que se cayó antes de decolar”. Pintaba de ese modo la incongruencia de una nación que teniéndolo todo, no alcanzó la etapa del desarrollo económico. Desde que produjera esta alusión pasaron muchas décadas y Argentina se encuentra arrumbada en un parque de aeronaves que se deterioran cada vez más con el trascurso del tiempo. La medida la da la comparación con otros países de nuestra propia región (ej. La colocación de bonos por parte de Uruguay al 4,5%).

No hay que ser un experto en aeronáutica para saber que en función de la envergadura del avión y la fuerza de sus motores, hay un límite para la carga de combustible, pasajeros y equipajes, pasado el cual la maniobrabilidad desaparece hasta impedir el vuelo. En tales condiciones, la solución es disminuir el tonelaje excedente en función de las prioridades asignadas al vuelo. Así si es de larga distancia, el combustible debe estar a plena capacidad, de manera que las variables de ajuste terminan siendo las maletas de los pasajeros u otro material transportado.

En el caso particular de un país, su sustentabilidad depende de la dotación de recursos asignados al Estado, ya que si se sobrepasa un cierto límite, la capacidad de financiamiento por parte del Sector Privado se reduce hasta hacerle perder productividad y competitividad.

No hay argentino a esta altura de las circunstancias que no advierta que el Estado se ha convertido en un instrumento del Gobierno para posibilitar los fines políticos de quienes surgen a los distintos poderes mediante elecciones. En lugar de usar al Estado basado en un orden meritocrático, para llevar adelante los objetivos que maximicen el bienestar general, los Gobiernos usan al Estado para aumentar su base de poder.

Pocas cifras bastan para evidenciar como esta aseveración se cumple en el período que transcurre entre 2002 y 2015 y de lo cual, naturalmente no se hace mención en las campañas electorales. Pero aunque no se mencionen, están allí y constituyen la sobrecarga que le impedirá despegar a nuestro país. Y esto independientemente de los desequilibrios macroeconómicos que ocupan, legítimamente, la atención de los analistas.

Tomemos el caso del Gasto Público en % del PBI. El promedio entre los años 1980 y 2002 era del 30%. En 2015 llega al 48%. La media de los países latinoamericanos es de 35% y la de los países desarrollados el 42%.

Si se quiere establecer donde se produjo este incremento, se verá que la Nación lo elevó un 10,3%, las Provincias un 5,6% y los Municipios un 1,2%. Todo hace un incremento del 17,3%, siendo el rubro subsidios (a familias y empresas del 8,2% del PBI). Los gastos en Personal aumentaron en un 5,5% del PBI y las jubilaciones y Pensiones en un 3,4% del PBI.

Es un valor entendido que la productividad de la fuerza laboral es mayor en la Actividad Privada que en la Pública (por lo menos es el caso Argentino). Pues bien en 2003 había 2.387.000 empleados públicos entre Nación Provincias y Municipios. Esta cifra aumentó a Junio de 2015 a 4.232.000 empleados, es decir un 77% más que una década atrás. Ese aumento no ha sido parejo en los niveles citados ya que fue del 61% en la Nación, 72% en las Provincias y 110% en los Municipios. Mayor es el aumento donde el clientelismo se ejerce mejor.

Y si se quiere saber cómo evolucionó el número de Jubilados y Pensionados, compárese el 2003 cuando había 3.337.000 en la nómina, con los 6.140.000 de Junio de 2015. Es decir un 84% más, con el agregado que una parte sustantiva de este excedente accedió a su beneficio sin contrapartida de aportes. Demasiada gente en un país con la expectativa de vida de los argentinos al nacer. El problema de cara al futuro es quien n ha de financiar las pasividades, cuando el organismo administrador actúa como agente financiero del Gobierno.

La tarea que tendrá el próximo gobierno será la de pautar un descenso del déficit público en no más de cuatro años, para lo cual requeriría:

Eliminar el déficit fiscal base Caja que es hoy del 6% del PBI

Pagar Gastos Devengados y no cumplidos           1%

Poner al día Inversiones retrasadas                    2%

Reducir 5 puntos de Presión Tributaria                 3%

TOTAL…………………………………………………………………     12% PBI

Resultaría un buen ejercicio saber en detalle que piensa el próximo gobierno sobre este panorama que dista de ser idílico y del cual no se ha escuchado nada.

Fuente: datos exposición del 16/6/15 en el Instituto de Economía de la Academia Nacional de Ciencias Económicas por parte de Manuel Solanet

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