LA CONEXIÓN ARGENTINA DE UN CANDIDATO A PRESIDENTE DE LOS EUA

Del senador estadounidense Marco Rubio, los medios locales se han ocupado varias veces. Hace pocos días, Política Argentina, un medio digital favorable al oficialismo, decía
“Elegido en 2010, es el primer senador de origen cubano de la historia estadounidense. Es una figura importante dentro del Partido Republicano, donde llegó de la mano del ultraconservador Tea Party. Hay quienes lo señalan como el futuro “primer presidente hispano” de los Estados Unidos.
Tras la derrota de MittRomney en las elecciones de noviembre de 2012, su nombre comenzó a ser más reconocido dentro del espacio conservador estadounidense. No tardó en convertirse en referente del cambio en el Partido Republicano. Y (más relevante para nuestro país) preside el comité para América latina de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado.
En sus intervenciones, el senador varias veces cuestionó a la Argentina. La más reciente fue a raíz de la causa Nisman. Hace varios meses, como presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara alta de los EUA, instó al secretario de Estado, John Kerry, a que propicie una “investigación independiente” sobre las circunstancias de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman.
En una carta dirigida al secretario de Estado, Rubio explica que el caso de Nisman “merece mayor atención” por parte de la Administración del presidente Barack Obama y dijo estar “cada vez más preocupado por la capacidad del Gobierno de Argentina para llevar a cabo una investigación justa e imparcial sobre su muerte”. Además, calificó la reacción con la muerte de Nisman por parte de la presidenta Cristina Kirchner como “extraña, cuando menos”. Aseguró que es “difícil” confiar en que el Gobierno argentino lleve a cabo una investigación completa e imparcial sobre el suceso.
(Como el gobierno norteamericano no necesita recurrir a los medios para informarse sobre el tema, no dio importancia a la carta. Pero ha servido para el lobby antiargentino).
En otras ocasiones, Rubio ha declarado: “Es probable que tengamos una crisis económica pronto en la Argentina”, y calificó a la Argentina como “el aliado más peculiar en el mundo, porque no paga sus deudas y no coopera militarmente”. Y aseguró que el país “hace cosas que ni Corea del Norte”.
Asimismo, sentenció que en América Latina hay “gobiernos que son elegidos, pero que no actúan democráticamente”. Y agregó: “El gobierno de Kirchner monitorea a los medios de comunicación críticos y los acusa de aterrorizar a la población para desinformar y luego firma un acuerdo con Irán que no lleva a otra cosa que a reinterpretar” el ataque terrorista”.
Política Argentina lo llama “el candidato de los buitres”. Y otros medios han mencionado su vínculo con Paul Singer. Pero la información más completa la encontré en el megablog yanqui TheHuffington Post. El autor: Jonathan Marshall. El título: Sigan el dinero. Les traduzco una parte:
“En la mañana de Halloween, el New York Times dio una noticia de miedo: el candidato presidencial del Partido Republicano Marco Rubio acababa de ganar el premio mayor: el respaldo del inversor de fondos de cobertura multimillonario Paul Singer. Pero aparte de citar elogios de Singer al “mensaje de optimismo” de Rubio y “su trabajo en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado”, el NYT ofrece poca explicación de lo que podría llegar a ser un punto de inflexión decisivo en la carrera de las primarias republicanas.
En el frente político, Rubio se ajusta claramente a los requerimientos de Singer: es un candidato que favorece la reducción de impuestos a los ricos y, aún más importante, le da un cheque en blanco al gobierno de Israel. Con su posición de línea dura en Oriente Medio, incluida su ferviente oposición al acuerdo nuclear con Irán, Rubio ya había ganado otro gran donante republicano, el abogado de Nueva York Phil Rosen, ex presidente de los Amigos Americanos del Likud y un creyente en que el conflicto de Israel con los palestinos “fue, y siempre será, una guerra santa.”
Todo eso es música para los oídos de Singer, pero “el trabajo del Comité de Relaciones Exteriores del Senado” de Rubio trata de algo completamente distinto: su apoyo político a los esfuerzos de Singer para drenar más de $ 1.5 mil millones de dólares de la Argentina en pago de los bonos viejos que perdieron la mayor parte de su valor después que el país defaulteó en 2001. El Elliott Management de Singer compró esa deuda hace varios años por menos de $ 50 millones, y luego pleiteó con éxito en los tribunales de Estados Unidos para exigir la recuperación total del importe nominal – frente a la oposición de la administración Obama, la mayoría de los tenedores de bonos, y, sobre todo, el gobierno de Argentina.
Singer, que es famoso por sus aprietes contra gobiernos extranjeros, va tras el de Cristina Fernández de Kirchner en todos los frentes. Lo más estratégico, apoyó los reclamos altamente cuestionables por parte de un fiscal argentino que el gobierno de Kirchner trató de encubrir la participación del gobierno de Irán en el atentado contra un centro comunitario judío en Buenos Aires, en el que murieron 85 personas en 1994.
La cuestión era perfecta para una campaña de desprestigio: presunto terrorismo iraní y anti-semitismo gubernamental.
Elliot Management es un importante patrocinador de la American TaskForce Argentina, que aboga por la devolución del importe total de los bonos argentinos y ha gastado millones de dólares en lobbies legislativos. Como el Huffington Post informó en 2013, el grupo también gasta mucho dinero para ennegrecer la reputación de Argentina.
Una investigación realizada por Charles Davis para Inter PressService mostró que los empleados de Elliott Management de Singer contribuyeron con más de $ 95,000 para el senador Marcos Kirk, republicano de Illinois, quien escribió una carta denunciando el acuerdo de la presidente Kirchner con Irán para investigar el atentado de 1994. El representante Michael Grimm, republicano de Nueva York, que recibió $ 38.000 de Elliott, copatrocinó proyectos de declaración exigiendo que los tenedores de bonos argentinos reciban una indemnización completa, y pidieron una investigación de las relaciones de la Argentina con Irán. Otros beneficiarios de la generosidad de Singer, incluyendo AIPAC, The Israel Project, y el American Enterprise Institute, también atacaron al gobierno de Kirchner, casi acusándolo de antisemitismo.
Este mes de mayo, Rubio presentó una resolución en el Senado que sugiere que Kirchner conspiró para “encubrir la participación iraní en el atentado terrorista de 1994”. Rubio declaró que los problemas en el caso “se extienden mucho más allá de Argentina e involucran a la comunidad internacional, y lo más importante, la seguridad nacional.”
Como señaló Eli Clifton, “Resulta que los fondos de cobertura de Singer, eran la segunda mayor fuente de contribuciones a las campañas de Rubio entre 2009 y 2014, según el independiente Center forResponsivePolitics”.
Cuando Kirchner tuvo la temeridad esta primavera de vincular a Singer a diversos ataques neo-conservadores a sus políticas, citando un “modus operandi global” para obligar a los Estados extranjeros, la página editorial del Washington Post publicó una respuesta titulada “la presidenta de Argentina recurre a teorías de conspiración antisemitas”.
A lo que JimLobe y Charles Davis, citando una larga lista de conexiones de Singer con los críticos de Kirchner, respondieron “sigan el dinero”. Ese consejo, se hizo famoso en la versión cinematográfica de Watergate, continúa siendo la mejor guía para entender la financiación multimillonario de candidatos en las elecciones de 2016″. (completo aquí)
Es evidente que el compañero Marshall – no vinculado a los temas argentinos – está haciendo lo que los gringos llaman un “trabajo de hacha” con Rubio. Pero no es la agenda de un blog, ni siquiera de uno tan importante como el Huffington Post. La historia del senador “cubano norteamericano” usado por Singer para apretar a Argentina ha sido tomada en estos días por otros medios, entre ellos VICE News, el diario israelí Haaretz y el International Business Times. Este último revela que Rubio tomó la misma actitud dura en relación a la deuda de Puerto Rico. Y que Rubio había recibido en mayo una donación de campaña de un ejecutivo de Monarch Alternative Capital, un fondo de cobertura que tiene bonos portorriqueños.
En estos momentos, con un gobierno que termina su mandato en un mes y tres días, lo único que queda es preguntarnos cuál de las dos posibles en danza está en mejor condiciones de manejarse en esta jungla. O, quizás, cuál tiene más vínculos con los depredadores.

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