DESDE IBM, TELECOM Y LA ONU

El sillón no fue ni para un economista como Alfonso Prat-Gay ni para un diplomático de carrera como Rogelio Pfirter. Tampoco para el secretario de Relaciones Internacionales del PRO, Diego Guelar. En la designación más sorpresiva de las que realizó hasta ahora, Mauricio Macri anunció que el Ministerio de Relaciones Exteriores será ocupado por Susana Malcorra, la actual jefa de Gabinete del secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.
“Es una persona preparada, de trato correcto y tendrá que ponerse al día en los detalles de la política exterior argentina”, dijo a este diario a cambio de reservar su identidad un diplomático que la trató en Nueva York.
Malcorra no viene del PRO y tampoco fue sugerida por el radicalismo, aunque sus simpatías más antiguas se inclinaban hacia ese partido.
Es una ejecutiva que conoce desde adentro no sólo el sistema de decisiones de la ONU, sino el ámbito de las industrias de servicios con sede en los Estados Unidos. Hizo carrera en IBM, que antes del surgimiento de las empresas como Apple y Google era el símbolo de la modernidad norteamericana.
Quien conozca el mundo de las industrias de servicios de los Estados Unidos puede entrever las claves más importantes de la política exterior, de defensa y comercial de Washington. Y más aún si complementa ese bagaje de conocimientos con un puesto de observación en el edificio neoyorquino de la ONU.
Nacida en 1954 en Rosario, hizo su carrera universitaria en esa ciudad y fue la única mujer recibida de ingeniera electrónica en su camada. A los 61 años Malcorra exhibe un currículum que muestra una larga carrera en IBM, desde los puestos más bajos en 1979 a la cúpula de la filial argentina de la multinacional 14 años más tarde. Llegó a conducir la relación con el sector público, es decir el corazón de la firma. Además de sus tareas en IBM, donde terminó en 1993, trabajó en Telecom con Juan Carlos Masjoan. Masjoan también venía de ser un ex IBM. En Big Blue, el gigante azul como se conoce a la empresa en la jerga empresaria, Masjoan había sido un duro competidor de Ricardo Martorana, el ascendente ejecutivo y legendario vendedor que desde 1994 se vio envuelto en el escándalo IBM-Banco Nación, por el pago de sobornos desde el sector privado al Estado.
En la ONU su especialidad siguió estando vinculada con la logística. Es jefa de Gabinete del secretario general luego de haber actuado como subsecretaria general en el Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno. El título se entiende más al enunciar las funciones: ayudar al despliegue de las misiones de paz de la ONU en todo el mundo, un dispositivo que ya supera las 120 mil personas entre militares, policías y civiles, según información de la propia Secretaría General.
Malcorra llegó a la ONU en 2004, con el ghanés Kofi Annan. Fue funcionaria de Operaciones y luego directora ejecutiva adjunta del Programa Mundial de Alimentos, que no es la FAO, sino la maquinaria de operaciones humanitarias o de emergencia. El conocimiento de primera mano de las crisis humanitarias en Costa de Marfil, Sierra Leona o Haití se agregó a su viejo oficio en las industrias de servicios.
El mes pasado presidió un panel sobre “Etica para el desarrollo” del que también participaron el economista argentino Bernardo Kliksberg y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
En 2014 dijo que para la ONU en 2015 la agenda pendiente era la paz en Siria, la definición de las metas de desarrollo y la cumbre de cambio climático en París.
Las bombas y los asesinatos en masa hicieron en esa agenda una síntesis brutal que ahora Malcorra deberá atender desde su sitio de ministra, la segunda canciller desde que Susana Ruiz Cerutti ocupó el cargo en el último tramo de gobierno de Raúl Alfonsín.

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