JUSTIFICANDO LA CONTINUACION DEL PROCESO DE CAMBIO EN BOLIVIA

El denominado proceso de cambio en Bolivia es un lapso histórico de diez años que ha comenzado en el 2006 y que se ha confirmado exactamente en 2015, comenzando con la asunción al mando del Estado boliviano del líder campesino y sindical indígena Evo Morales, que a su vez es fruto progresista y político de los cambios históricos introducidos por la revolución nacional en 1952 y de la UDP de 1982 – procesos de avance nacionalista y socializante que tuvo su mejor antecedente en el Gobierno militar industrializador y progresista del Cnl. Gualberto Villarroel – y del programa emergente de transformaciones económicas y sociales. Los bolivianos finalmente se permitieron visualizar un futuro con optimismo en la década de los 50s y 60s, y 80s con el retorno a la democracia, pero había problemas estructurales no resueltos. La revolución nacional de 1952 se había concentrado en el programa de la reforma agraria y de la consigna de tierra para todos los que la trabajan, agregando más educación y voto universal. Se estaba transitando de un país medieval con pongos y vasallos en el campo al servicio de los terratenientes y latifundistas, con barones de la minería, a una sociedad democrática de mayor base social con inclusión de todos. El país se estaba modernizando haciendo que la gente gane un salario y tenga derechos laborales contractuales. Lo mismo pero en escala superior sucedió con la UDP de Hernán Siles Zuazo, gobierno de izquierda sin acompañamiento internacional, como existe ahora con Evo Morales, que intentó desarrollar el país sin privatizar ninguna empresa estatal estratégica, pese a la falta de colchón financiero que no se tenía en el BCB, como ahora se tiene con 15 mil millones de ahorro como reservas internacionales RIN. Los trabajadores exigentes y prácticamente co-gobernando con el MNR primero (control obrero) y la UDP después (cogestión obrera), no se dieron modos para avanzar en la modernización del país, sin dar lugar al avance de la derecha que finalmente tumbó a la UDP y se quedó en el poder por 20 años hasta el año 2005. Los habitantes que trabajaban la tierra eran justamente los campesinos del altiplano, los valles y los llanos del país. La tierra y el trabajo propio era para beneficio exclusivo de los campesinos, sin someterse a los patrones, hecho que dio origen a la generación de Evo Morales, que precisamente nació en octubre de 1959, a 7 años de la revolución nacional, en una región de Oruro donde sus padres eran pobres pero al mismo tiempo tenían tierra, voto y trabajo en su propia chacra. Sin embargo faltaba mucho para considerar que la situación era óptima o completamente favorable a los trabajadores del campo, la ciudad, las fábricas y las minas, ya que estos carecían de tecnologías, créditos, maquinarias, capacitación administrativa, caminos, educación técnica, planificación y mayores oportunidades dentro del plan nacional del desarrollo estatal y las exportaciones. Se optó entonces – a partir de 1952 – por nacionalizar las minas y los campos de petróleo en manos de transnacionales a favor del Estado, que en adelante llevaría una política económica denominada como capitalismo de Estado, ya que era precisamente el Estado nacional a través de sus empresas estratégicas (COMIBOL, YPFB, ENDE, CBF, etc) el que generaba excedentes como para atender el desarrollo del país total. Los caminos construidos entonces hacia Santa Cruz (la verdadera TIPNIS de entonces) y las agro-empresas incubadas con apoyo estatal, hacia el oriente y en el trópico, respectivamente, dio lugar a una economía dual, donde los privados agro-industriales también reclamaban su participación en el poder político. Los gobiernos de la revolución nacional finalmente se aplazaron y se olvidaron de profundizar el proceso económico productivo y de hacer participar desde abajo a los campesinos productores del occidente andino y valluno. Estos siguieron sin planes de producción de escala como para atender el consumo interno y la exportación; y los agro-empresarios tampoco crecieron demasiado ya que solo recibieron créditos y maquinarias, pero sin ser parte de una planificación mayor de beneficio mutuo con el Estado boliviano. El mayor beneficio histórico que tuvieron ellos fue que no se sometieron a las leyes de la reforma agraria y nuevamente se concentró la tierra en pocas manos. En general, no se dio nunca una verdadera transformación productiva en el agro que convirtiera al país en una potencia alimentaria como fue el caso en Argentina, por ejemplo. La herencia del peronismo fue que se dio modos para producir alimentos diez veces más que para atender solo su mercado propio y demanda interna. La consecuencia fue que se lograron los excedentes monetarios necesarios con la exportación de alimentos, como para ser reutilizados en la industrialización de la Argentina, sin depender para esto de los créditos otorgados por el BM, BID o USAID. Teniendo en cuenta estas experiencias latinoamericanas, el proceso de cambio deberá encontrar la fórmula 2015-2025, para ver profundizado el proceso en forma democrática y plural.
¿Cómo y porqué avanzó Evo mucho más que sus predecesores de izquierda?
Evo avanzó mucho más que cualquier gobierno de izquierda y nacionalista del pasado por muchos motivos de índole interna y externa. Para comenzar se encontró favorecido con una experiencia popular histórica muy elevada del pueblo boliviano, que inmediatamente a las denominadas guerras del agua (2000) y del gas (2003), prácticamente se le entregó un programa de acción para ser ejecutado en caso de que Evo fuese gobierno en algún momento. Este momento llegó con las elecciones del 2005 y Evo tuvo que nacionalizar en 2006 los hidrocarburos en favor de YPFB y también estatizó otras empresas estratégicas en manos de transnacionales, para hacerlas engrosar los activos de las empresas públicas COMIBOL, ENDE, ENTEL, ABC, etc. Con los excedentes entregados por estas empresas en diez años es que Evo ha logrado dar el salto histórico de elevar el PIB nacional de 10 mil millones dólares a casi 40 mil millones en 2015. De mil dólares per cápita por año de ingreso personal a casi cuatro mil, con baja inflación incluida, es decir con oferta de servicios a la población y a las empresas en términos subvencionados y concesionales. Esta conjunción de inversión estatal, crecimiento y baja inflación, fue un milagro socio-económico. Por lo explicado el PIB nacional se considera como duplicado en términos de PIB (PPA) (participación del poder adquisitivo). Es decir se aproximará a los 70 mil millones de dólares en 2015. ¿Un milagro?. En realidad es consecuencia de la nacionalización que ha dado frutos buenos, junto a la adecuada y descentralizada reinversión en desarrollo integral – estatal, departamental y municipal -, riego y agua para todos, represas, hidro- y termoeléctricas, fertilizantes, maquinarias, caminos, créditos productivos, incubación de nuevas empresas públicas, incentivos a las empresas, telecomunicaciones, techo, etc.. Se estableció la fórmula de que el Estado boliviano controlará solo el 40% de la economía nacional y dejará el 60% restante a la empresa productiva privada y social. Exigiendo que además de los 8 mil millones de inversión estatal en 2015 se acompañe con una inversión privada endógena de al menos la mitad de esta cifra. Últimamente se habla también de la IED (inversión extranjera directa) procedente de los países y empresas BRICS, G77, UE, Japón, Alemania, Francia, Italia, Austria, Irán, Rusia, Vietnam, países Árabes, UNASUR, CELAC, URUPABOL, CAN, ALBA y MERCOSUR. Felizmente las inversiones requeridas están siendo solicitadas para el campo energético y productivo y para la industria de valor agregado de los recursos naturales, preferentemente dentro de los parques industriales ya establecidos. Cabe mencionar que la alianza público-privada marcha al haberse consensuado con los productores y el Estado la meta de producir 45 mil millones ton/año de alimentos y granos para 2025. El Estado está en condiciones financieras de comprar acciones de las grandes empresas agro-industriales y agro-pecuarias del oriente, para así ver incrementado los ingresos estatales por partida doble, tanto por impuestos como por utilidades. Además se daría a los empresarios mayor seguridad jurídica, se exigiría rotación de cultivos y se impondría la RSE (responsabilidad social empresarial). Por eso mismo la Agenda Patriótica de Evo Morales 2015-2025, en forma audaz ofrece llegar a un PIB nacional de 50 mil millones en 2020 y de aproximadamente 100 mil millones de dólares en 2025. Y que podrá duplicarse esta cifra teóricamente en términos de valor PIB (PPA), pero solo en caso de que se mantuviese, como hasta ahora, una política vigilante de baja inflación y bajos precios a favor del pueblo y del desempeño eficiente de las empresas productivas y agro-productivas con valor agregado. Evo está ofreciendo al pueblo al año 2025, elevar al país a otro nivel superior, considerada por su mayor producción y servicios básicos, como una nación de avanzada en Suramérica y moderna en términos de ciencia y tecnología.
¿Qué debiera hacer Evo para avanzar mucho más aceleradamente todavía?
Existen cuellos de botella en la economía que deberán ser solucionados de forma progresiva con el enfoque preciso para avanzar hacia el crecimiento anhelado del 10% anual. Hoy con Evo se crece al 5% pero es preciso crecer más, precisamente para demostrar a la derecha y a las fuerzas retrógradas que con la planificación estatal quinquenal, dentro de la economía plural y mixta, sin que el Estado someta burocráticamente a las empresas privadas grandes, medianas y pymes, se podrá crecer a este ritmo. Será conveniente incentivarlas al máximo, tanto con créditos accesibles y concesionales como con la simplificación máxima de los trámites de ley, especialmente para la exportación y pago de impuestos. Así se podrá forjar la incubación de al menos un millón de empresas pymes de base tecnológica, con el objetivo claro de realizar manufacturación de productos de mayor precio y calidad. La maquinaria para las empresas productivas deberá ser adquirida en términos concesionales y sin impuestos de importación. La juventud necesita acceso al trabajo bien remunerado en una cantidad de 100 mil nuevos puestos efectivos cada año, por lo que será mejor incubar las empresas pymes necesarias de alto rendimiento, de base tecnológica, vinculadas también a la demanda agregada de productos y servicios por parte de las empresas públicas estratégicas y de las foráneas top provenientes de la IED. Otro cambio es la transformación de 10 mil o más comunidades pobres (se las denomina modelo socialista comunitario productivo), en empresas productivas de alimentos y servicios rentables y sostenibles, de alta productividad. Es necesario que se asocien en conglomerados ofreciendo terrenos amplios para la agricultura moderna en carpas y riego cuantificado. Requisito necesario para que las comunidades tengan una administración eficiente alejada de pérdidas o de la simple economía de subsistencia. Más bien con ingresos elevados para ser destinados a la reinversión en maquinarias y herramientas (adquiridas por esfuerzo propio y no donadas), compra de semillas, fertilizantes y practicando la gestión territorial eficaz. Otro aspecto es emplear el 50% de la producción total de gas en la industrialización y termo-eléctricas. El otro 50% será para exportar preferiblemente en forma de electricidad y petroquímica. Ejemplo, si se produce 80 millones de m3 de gas día, entonces la mitad, o sea 40 millones, debiera ser empleada en la industrialización del país.

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