NOTA ANECDÓTICA

Siempre impecable, de 1,60 m de altura, gordito, cabeza con motitas negras igual que si tez, mirada viva, y sumamente afable, educado y sobre todo simpático, nunca supe su nombre ni creo que otros ocupantes del quinto piso del Ministerio de Economía lo supieran. Era una institución y su función era atender los requerimientos del Ministro de turno. Cuando no estaba ocupado, se paraba al lado del ascensor como para no perder tiempo si sonoba el timbre al que debía responder. Todos lo respetábamos y diría lo queríamos, porque su manera de ser lo merecía. Lo conocí en 1966 y lo frecuenté hasta fines de 1969.
En aquel tiempo, y tal vez ya lo habré contado, estaba esperando que el Ministro Jorge Salimei terminara una reunión con Augusto Vandor (El Lobo), destacado dirigente sindical de aquellos tiempos. Como era de práctica, mientras hacía tiempo, Costa me sirvió un pocillo de café y al observar que el Ministro me dijo “espera un poco Negro que tengo una audiencia”, se inclinó y con cierto halo de picardía me dijo: “Perdone Doctor, no se enoj a si le pregunto si el Ministro es amigo suyo?” a lo cual le respondí: “No como habría de enojarme, tengo una cierta relación con el pero no somos amigos”. Y a renglón seguido me espetó dándome un suave codazo “Doctor este Ministro no sirve”. Grande fue mi sorpresa, y no pude menos que preguntarle porque hacía esa afirmación, a lo que Costa respondió con su vieja experiencia: “Porque todos los que lo vienen a ver se van riendo”. Dicho eso, al cabo de unos minutos, salió Vandor dándole un abrazo a Salimei y a las carcajadas.
Tiempo después pude ser testigo de una afirmación del Ministro Antonio Cafiero, el que afirmaba que podía conocer su agenda de antemano, a lo que un colega que ahora no recuerdo le dijo “Y como lo sabes?”, y respondió Cafiero: “Porque veo la estructura de precios relativos y sé que aquellos empresarios cuyos precios estan atrasados han de pedirme audiencia”.
Fácil es imaginar la demanda de audiencias de un ministro que tiene en su Cartera la resolución de problemas como los vinculados al Gasto Públivo, a los Impuestos, a la Deuda Externa e Interna, a la política monetaria, la Industrial, la de Agricultura y Ganadería, además de las relaciones financieras con las Provincias. Hay que ser poco menos que un super hombre para atender todos esos rubros y tomar decisiones que afectan positivamente a algunos y negativamente a otros. Llega un momento que los Secretarios de cada rama hacen cola para concretar decisiones de Política Económica. Esa metodología de trabajo la han tenido los gobiernos recientes por no extenderme demasiado en el tiempo. Peor aún desde 2003 hasta el 9 de diciembre las funciones de Ministro de Economía estaban en cabeza de Nestor y Cristina K, ninguno de los cuales sabía nada de nada de economía y de allí el país que dejaron.
Ahora bien si la centralización es mal, ello no quiere decir que la excesiva descentralización sea buena. Es que también tiene sus inconvenientes. Dando por descontado que el BCRA volverá a tener la autonomía que es propia de la Institución y que su Presidente, Dr. Federico Stutzeneger no integrará el equipo económico, el modelo de conducción elegido por el Preidente Mauricio Macri, para el área económica estará integrado por ocho (8) Ministros, Hacienda y Finanzas, Producción, Transporte, Desarrollo Social, Energía, Comunicación, Agroindustria y Turismo. No cabe ninguna duda que aun cuando el nivel jerárquico sea el mismo, suncionalmente hay alguna diferencia importante a destacar.
Y es que el que controla la Caja controla el Poder y la caja la ha de controlar un brillante economista (alumno de quien esto escribe), de fuerte personalidad y conocedor de la teoría y la política económica. Debajo de su sencillez se esconde la firmeza de sus decisiones. Pues bien, el Gabinete completo de Ministros ha de ser coordinado por el Lic. En Ciencias Políticas Marcos Peña de 38 años de edad e integrante de la “mesa chica del Presidente”. La Pregunta que se impone y reordando al Negro Costa, en una época de escasez de recursos como la actual y lo único que hay para repartir “es miseria”, quien definirá quien se va riendo y quien llorando de las audiencias que tenga cada Ministro. Sobr todo y esto hay que tenerlo presente, hay quienes han sido CEOS de grandes empresas y no tienen la educación suficiente en Economía Pública. Baste para muestra la reunión en que se presentó el Ministro de Agroindustria Ricardo Buryalde, cuando alguien exclamó “parece una reunión de convocados (recordando los aciagos momentos de la 125). No me cabe duda alguna desde las alturas de mi experiencia que la tarea de arbitraje del Lic. Marcos Peña ha de ser dura, pero estará capacitado para dirimir diferencias donde hay indudablemente un “primus inter pares”? El tiempo dará la respuesta.
Mientras tanto el Negro Costa los estará mirando a cada uno y diciéndoles “muchachos no todos se pueden ir riendo”.

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