EL TURNO DE LAS INVERSIONES DE LARGO PLAZO

En la etapa industrial, en especial en los 30 años finales (1940-1970), el ciclo del producto era de 5 años (por eso había “Planes Quinquenales”). Su reducción expresa la aceleración de la revolución tecnológica del procesamiento de la información, que tiende a la instantaneidad.

También acentúa la hiperactividad del auge de la competencia, tanto en EE.UU. como en el mundo. El proceso de compras y fusiones (M&A) de las grandes firmas globales – concentración – se encuentra en su mayor nivel histórico desde la década del ’20 del siglo pasado, y alcanzó en 2015 a US$3,5 billones.

El nivel de concentración de 13 de los principales sectores económicos norteamericanos (agro excluido) fue en 2015 tres veces superior al nivel que alcanzó en 1997; y las 500 mayores empresas S&P realizaron M&A por US$11 billones desde 2008 (caída de LehmanBros.), lo que representó 46% del valor total de mercado.

El capitalismo avanzado enfrenta un proceso generalizado de reestructuración –nueva revolución industrial–, que implica la digitalización de todas las estructuras binarias y abarca el conjunto de actividades industriales y servicios. La suma de hiperactividad, concentración y disrupción generalizada ha convertido a la paranoia en la enfermedad profesional de los ejecutivos estadounidenses.

La “Ley de Moore”, al abreviarse, abre un horizonte de superintensidad, en el que incluso la instantaneidad es absorbida. La regla en el capitalismo es que lo técnicamente posible, lo será en la práctica poco después (2/3 años); y esto obliga a adquirir nuevos instrumentos conceptuales para operar la realidad.

Paradójicamente, la aceleración tecnológica y conceptual amplía el horizonte de la inversión y lo lleva a 15/20 años. La decisión de invertir actúa ahora sobre la premisa de que la oferta crea su propia demanda a través de la inversión de capital. Inversión y largo plazo se transforman en sinónimos y esto se exacerba en la alta tecnología, cuando se incorpora masivamente a la “nube” o cloudcomputing.

Amazon es la punta de lanza de la “nube”. El año pasado invirtió US$9.500 millones en la ampliación de sus redes de servers (plataformas hiperpotenciadas de computación), ubicadas en 41 países. Su infraestructura de capital es 4 veces mayor que la de sus competidores (Microsoft, Google, entre otros) sumados.

Esto otorga a la figura del empresario/inversor un carácter crucial en el proceso de acumulación; y concentra su tarea –la fuente de su dignidad– en la decisión de invertir, excluyendo todas las labores ejecutivas (gerenciales), que son las destinadas a expandir orgánicamente las actividades existentes.

El ciclo del producto se acelera por la irrupción de la “nube”, que aumentó la capacidad de procesamiento de la información entre 300% y 400% en los últimos seis años.

La lógica de este proceso abre una nueva etapa histórica de las siguientes características: el costo del procesamiento de la información cae 95% en los próximos 15 años y se derrumban 99% los de almacenamiento, en tanto la productividad se multiplica por un factor de 200.

El resultado es que el ciclo del producto adquiere el ritmo de la capacidad de procesamiento computacional.

Jorge Castro
ex Secretario de Planeamiento Estratégico

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