COMO INFLUYEN EL ACUERDO EUA-IRÁN, UNA PEQUEÑA ISLA EN EL GOLFO PÉRSICO Y LOS SUPERPETROLEROS EN LA BAJA DEL PRECIO DEL PETRÓLEO

Un número insignificante de los alrededor de 7.300 millones de pobladores del planeta Tierra ha escuchado hablar alguna vez de la pequeña isla de Charag en el Golfo Pérsico, de apenas 24 kilómetros cuadrados de superficie, pero sus enormes almacenamientos de petróleo son hoy una de las razones para explicar la fuerte baja de la cotización del crudo en el mundo.

Esa isla iraní, 8,4 veces más pequeña que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sirve de apostadero de una docena de enormes súper petroleros atiborrados de crudo que se fue acumulando en los últimos años por carecer de mercados para su venta de resultas del conflicto entre los gobiernos de Washington y Teherán y por el cual el primero logró establecer entre sus aliados una suerte de veto a un fluido comercio con Irán.

Otra flota no menor se encuentra en la costa continental de la República Islámica lo que hace una reserva del orden de los 50 millones de barriles de petróleo, lo que representa unos 8.000 millones de litros (el barril, unidad de medida del petróleo, equivale a 159 litros); una cifra absolutamente innecesaria en el marco de la actual demanda mundial, pero la que ahora sale a la venta de resultas del reciente acuerdo estadounidense-iraní.

La isla de Charag (en persa “dátil no madurado”) forma parte de la provincia de Bushehr está situada a 25 kilómetros de la costa iraní, a 483 del Estrecho de Ormuz y su plataforma territorial da derechos territoriales a Irán sobre las reservas petroleras del Golfo Pérsico. Hasta 1986 fue el principal centro de crudo off-shore del planeta hasta que sus instalaciones fueron bombardeadas por Irak durante la guerra entre ambos países.

Esa guerra impulsó una suba del precio internacional del petróleo ya que ambos beligerantes son de los mayores productores y exportadores mundiales junto con Arabia Saudita, Rusia, Nigeria, Venezuela, algunos de los ex estados soviéticos de Asia, Libia y a los que pronto se sumarán los Estados Unidos de América y Canadá en razón del acelerado desarrollo de su explotación de esquisto, más conocido por su denominación inglesa de shale.

Pero Irán no se conforma con su ya importante producción sino que ahora, tras el acuerdo con los EUA, aspira a avanzar sobre ese mercado y el de los países de Europa Central y Occidental abastecidos, fundamentalmente, por Venezuela y Arabia Saudita en el primer caso y por Rusia, y algo por Noruega, en el segundo, y para lo cual se plantea incrementar, de manera significativa, su producción de hidrocarburos.

Es así que el gobierno de Hasan Rohani ha tentado a varias petroleras occidentales para que se sumen a la explotación en el territorio persa. Invitación que incluye, entre otras, a las estadounidenses Exxon y Conoco Phillips, la francesa Total, la italiana ENI y a la British Petroleum, del Reino Unido. La idea de las autoridades iranés es llevar la producción a unos cuatro millones de barriles diarios y destinar la mitad a la exportación.

Irán, que cuenta con la cuarta reserva de petróleo detectada más grande del mundo, produce en la actualidad 1,2 millones de barriles al día y su pérdida de mercados externos ha debilitado su economía, a pesar de lo cual en 2014 tuvo un superávit comercial superior a los 21.000 millones de dólares estadounidenses en base a sus exportaciones de crudo a China (29 por ciento), India (11,9), Turquía (10,4), Japón (6,5) y Corea del Sur (4,5).

Sin embargo, la merma del precio en los últimos tiempos hizo que sus reservas en oro y divisas decrecieran entre fin de 2014 y fin de 2015 en el orden de los 15.000 millones de dólares estadounidenses (109.000 a 94.000), lo que explica las razones por las cuales la administración Rohani se plantea más que triplicar su producción de crudo aunque ello implique un nuevo golpe a la baja en la cotización del crudo.

Hasta el momento los grandes productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que generan unos 30 millones de barriles diarios, no habían mostrado mayor preocupación por la amenaza de un aumento de la producción iraní considerando que el estado persa carece de los recursos suficientes para nuevas inversiones de importancia, pero la convocatoria a las petroleras occidentales abrió otra perspectiva.

La brutal caída del pasado 20 de enero, que llevó los precios a menos de u$s 27 por barril, el valor más bajo desde 2003, estuvo centrada, después del acuerdo estadounidense-iraní que incluyó liberaciones de prisioneros, precisamente, en el gran temor que se generó a partir de la idea de que los grandes súper petroleros estacionados en la isla Charag fueran enviados a colocar sus cargas a muy bajos valores.

Sin embargo no es Irán el único país que tiene súper petroleros atiborrados de crudo que no tienen puertos de destino donde descargarlos. Estas gigantescas embarcaciones, que no pueden atravesar por su porte el Canal de Panamá, cargan, en conjunto, el equivalente a unos 20 millones de barriles, dos tercios de la producción bruta mundial, la que no se modificará, por el momento, a pesar del derrumbe de los precios.

Esto implica que otros grandes productores también apuestas a la utilización de los enormes súper petroleros para almacenar parte de sus excedentes mientras buscan establecer acuerdos con sus clientes para establecer convenios a largo plazo ya que los mismos establecen marcos de valores más equilibrados en el tiempo ya que no están sujetos a los vaivenes del día a día de la política y la economía internacional.

1 Comment on "COMO INFLUYEN EL ACUERDO EUA-IRÁN, UNA PEQUEÑA ISLA EN EL GOLFO PÉRSICO Y LOS SUPERPETROLEROS EN LA BAJA DEL PRECIO DEL PETRÓLEO"

  1. Excelente descripción de lo que esta aconteciendo en el contexto internacional

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