BRASIL, LA ARGENTINA Y EL DÓLAR

Con este título nos referimos a la conflictiva relación del tipo de cambio entre la Argentina y Brasil. El Mercosur ha pasado momentos de zozobra en este aspecto, el primero de los cuales fue la devaluación del real en enero de 1999, sin coordinación con la Argentina, ni con los otros miembros del Mercosur. Esta decisión quebró mucho la imagen de un Mercado Común, pues un país hacía lo que le parecía, devaluar, y los demás países miembros, no. Todos los agentes económicos que actuaban en la Región tomaron nota de esta gran diferencia con otros mercados comunes.
Después, la Argentina (y también Uruguay y Paraguay), devaluaron sus monedas en forma unilateral, con lo cual se produjo una fuerte herida en el Mercosur.
Ahora bien, yendo al tema concreto del presente, ¿cómo está la relación entre Brasil y la Argentina y entre el peso y el real?
Brasil ha entrado en dificultades fiscales y económicas en los últimos dos años, con una recesión fuerte, que fue de 6 % en el IV trimestre de 2015 y una inflación anual que ya alcanzó los dos dígitos. La principal empresa de Brasil ha perdido el 95 % de su valor. Se registran también problemas políticos importantes.
La Argentina ha sufrido muchas políticas distorsivas en los últimos 13 años y ahora ha generado un cambio estratégico, del que conocemos las primeras medidas, que están bien orientadas. La Argentina aún no está creciendo y su inflación se ubica arriba del 25 % anual.
Como conclusión podemos decir que ambos países sufren dificultades serias y tendrán que continuar el reordenamiento de sus economías durante 2016, por lo que no podrán facilitarse mucha ayuda mutua en este ejercicio.
” ¿Cómo está la relación entre Brasil y la Argentina y entre el peso y el real?”
En cuanto a las monedas, recordemos que en 2002 el real llegó a 3.80 reales/dólar y también el peso llegó a esa cotización en aquellos días. Después ambas monedas evolucionaron juntas y en agosto de 2004 ambas estaban alrededor de los 3 pesos o reales por dólar. A partir de ese momento, se inició una política diferente en cada país, política incompresible para un Mercado Común (Mercosur): Brasil revaluó nominalmente su moneda hasta alrededor de 1,55 reales por dólar hasta julio de 2008, en tanto que la Argentina devaluó el peso, a pesar del gran aumento del precio de las commodities y de la entrada de capitales (en la Argentina limitada por el depósito previo por un año del 30 % que rigió hasta diciembre de 2015) por la gran inflación que registraba el país.
Cuando se revirtió el ciclo de flujo de capitales y se hizo sentir el impacto de la crisis sobre las materias primas, con la caída espectacular del precio del petróleo de 110 u$s/barril hasta 30 u$s/barril, y de igual signo en los granos y oleaginosos, como el precio de la soja que bajó de casi 600 u$s/ton a 330 u$s/ton, Brasil devaluó su moneda hasta superar los 4 reales/u$s, en tanto que la Argentina postergó mucho ese ajuste y finalmente lo hizo en mucha menor proporción. Brasil ha quedado mucho más barato que nuestro país y esto no es posible en un mercado que pretende ser común, con arancel cero para el intercambio de muchos productos.
Para la Argentina es fundamental la relación con Brasil. Es cierto que el populismo desenfrenado que se ha verificado en nuestro país por más de 70 años nos hizo pasar de ser un 30 % más grandes que Brasil en 1928, a ser iguales en 1952 y ahora a registrar una diferencia de 3 veces en tamaño del PBI a favor de Brasil, pero reconocemos que eso se debió a problemas internos nuestros y no fue una consecuencia de ninguna política brasileña.
Por un lado debemos recuperar nuestro capital, mayormente invertido en el exterior, frente a las expropiaciones que cada tanto sometían al país los políticos argentinos por contar con pocos conocimientos económicos. Y por otro debemos ordenar nuestra economía, de manera tal que sea posible el retorno de ese capital que nos falta, para ocupar productivamente a toda nuestra población.
Por su parte Brasil también debe reorientar su economía y su política, de manera que pueda recuperar la credibilidad de que gozó durante muchos años y tan buenos resultados le generó.
De esa manera ambos países podrán fortalecerse mutuamente y tener una base económica ampliada que conforme un desarrollo sólido, ordenado y sustentable. Es posible, hay que trabajar para lograrlo.

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