“HAY QUE ORDENAR LOS PROYECTOS DE OBRA PÚBLICA”

-¿Cómo ordenarse para hacer inversiones en infraestructura?

-Para atender las fuertes necesidades de desarrollo de la infraestructura, y teniendo en cuenta las restricciones fiscales vigentes, ayudaría contar con un ordenamiento centralizado de los proyectos siguiendo criterios de optimización social del resultado de las inversiones, de localización regional y de factibilidad de concreción. Para ello se podría constituir una agencia que se encargue de las tareas de evaluación social incluyendo criterios de localización y que sirva como vehículo de difusión de los planes en cuestión. Se puede formar a partir de la utilización de ciertos recursos dispersos en la administración pública. Independientemente de la forma de las inversiones y su ejecución, se deberá contar con entes reguladores de control y supervisión apropiados, separados de la gestión de los operadores y siguiendo las mejores prácticas.

-¿Cómo facilitar la concreción de los proyectos?

-El ordenamiento servirá de base para que ciertos proyectos reciban asignación de fondos provenientes de presupuestos públicos, los que deberán cubrir ejercicios plurianuales. Otros podrán concretarse dentro de un proceso competitivo de asociación público-privada que deberá contar con un marco legal. Posiblemente haya un tercer grupo donde los recursos y riesgos podrían ser tomados por privados. Para estas últimas opciones será más factible encontrar formas de financiación apropiada de orígenes diversos. A estos efectos, ayuda un mercado de capitales local con instrumentos de largo plazo, para lo cual se requiere estabilidad o mecanismos creíbles de actualización monetaria.

-¿Cómo evitar fluctuaciones fuertes en los niveles de inversión?

-La naturaleza fluctuante de los ingresos externos y fiscales por variaciones de precios y otros motivos como los climáticos tiende a impactar en la evolución de la inversión en infraestructura. La generación de fondos anticíclicos es una salida implementada en varios países. Su conformación resultaría de una combinación, implementada por la Nación, de niveles de reservas específicas para este fin y de manejo de deuda. Su puesta en marcha se facilitaría en épocas de condiciones externas favorables. Con estos elementos no sólo baja la vulnerabilidad externa; también se generan mejores condiciones para una diversificación competitiva de actividades y acceso a fuentes de ingresos. Quedaría discutir el manejo y las condiciones de transición hacia este ordenamiento. No debe ignorarse el uso de recursos existentes. Cabría diseñar un esquema de aprovechamiento de las capacidades humanas, que incluso considere asistencia técnica para su entrenamiento y adaptación.

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