LA REVISIÓN DE LOS ACUERDOS CON CHINA

Algunas informaciones periodísticas de los últimos días dan nota acerca de la intención del gobierno nacional de revisar los contratos firmados con China en los últimos tiempos de la administración CFK. Particularmente uno de ellos, la construcción de una estación espacial en Neuquén que fue, tanto en su discusión parlamentaria como en los círculos interesados, motivo de fuerte controversia. De comprobarse estas informaciones, se podría afirmar que éste es un paso, en principio, positivo que, por otra parte había sido anunciado por el PRO durante la campaña presidencial. La principal objeción al acuerdo de marras estriba en que en ninguna de sus disposiciones se prohibe la posibilidad del uso militar de dichas instalaciones. Agrega a la confusión, la existencia de anexos acerca de cuyo contenido nada se sabe, debido a la negativa de la anterior administración de hacerlos públicos.
Distintos argumentos abonan esta preocupación. El viaje del Presidente y del principal líder de la oposición a Davos marcó un hito en la recuperación argentina de “su” lugar en el mundo. El regreso del país a la vida internacional lleva a complejizar tanto la cantidad de actores con los que interrelacionarse como la construcción de nuestra agenda externa. La política rusa en los Balcanes tiene que ver con Malvinas. La estación espacial china podría llegar a tenerlo, con uno de los conflictos más peligrosos para la paz mundial, que podría estarse incubando en el Mar del Sur de China. Desde la asunción de Xi se están verificando en el gigante asiático algunas políticas de contenido fuertemente nacionalista. Una de ellas es el intento de extender una zona de soberanía marítima a partir de mínimas formaciones territoriales que están siendo ampliadas a partir de rellenos. Esto choca con el principio impuesto por los EE.UU como única potencia bioceánica, desde la Segunda Posguerra, y nunca desafiado hasta ahora, por el cual éstos se han arrogado el carácter de garantes de la libertad del tránsito y comercio marítimos urbi et orbe. Ya se han producido advertencias y escaramuzas cruzadas y existen temores fundados en un escalamiento del conflicto.
Tanto los EE.UU como China son naciones amigas y socias muy importantes de Argentina. Es fundamental para nosotros no quedar involucrados en semejante conflicto, y el secretismo acerca de la estación espacial, no ayuda a ello. Los secretos y las ambigüedades deben ser reemplazados por las certidumbres y transparencias. De allí que reviste particular importancia que se excluya explícita y terminantemente la posibilidad de su uso militar, bajo cualquier forma. Asimismo debería, de no haberse hecho, acordar que la base no goza de ningún tipo de “extraterritorialidad “. Ella está en territorio argentino y por lo tanto sometida plenamente a la legislación y autoridades nacionales. Todo ello recordando el apotegma de que “El hombre es bueno pero si se lo vigila es mejor”. Estamos convencidos que la histórica y estrecha relación entre Argentina y China, basada en los valores compartidos del respeto a la soberanía de las naciones, su integridad territorial y la preservación de la paz asegurarán que se alcancen las precisiones necesarias para que el acuerdo redunde en beneficio mutuo.

Rodolfo H. Gil es ex embajador en la OEA

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