MIGUEL BEIN: “LA DEVALUACIÓN ESTÁ BAJO CONTROL, NO SE DESMADRÓ”

Las oficinas del estudio Bein quedan justo al lado del famoso gimnasio de la calle Ocampo, en Palermo Chico, donde se conocieron Mauricio Macri y Juliana Awada. Allí rodeado de pinturas abstractas, Miguel Bein quien fuera el principal asesor económico de Daniel Scioli, confiesa que mantiene una relación personal con el ex candidato presidencial, pero que ya no tiene sentido asesorarlo, “porque no necesita ningún programa económico”. Bein tiene como clientes a varias de las principales empresas de la Argentina. Y destaca sobre la actual política económica, que “la devaluación se mantiene bajo control y aunque es inevitable la recesión, no se desmadró ni se convirtirá en una depresión económica”.

-¿Coincide con Macri de que la economía era como un avión que se venía a pique?
-Si se miraba el tipo de cambio había atraso cambiario e inflación reprimida. En lo fiscal había y sigue habiendo un problema, con una enorme presión impositiva sobre sectores, como el campo, que proveen el 65% de las divisas del país. El problema más importante es la restricción externa, con exportaciones planchadas por el enfrentamiento estéril con el campo. Pocos dólares, ante una necesidad creciente de divisas para importar insumos, con un déficit en la industria de autos, incluyendo autopartes de US$ 8.000 millones y el régimen de electrónica de Tierra del Fuego con un rojo de US$ 4.000 millones. No se podían tomar créditos en el exterior por el conflicto no resuelto en Nueva York. En vez de devaluar, se puso el cepo, la economía dejó de crecer. Y el atraso cambiario generó una cuenta de turismo al exterior de US$ 7.000 millones. En lugar de estimular las exportaciones se siguió la pelea con el campo, hubo jaque mate a las economías regionales, no daban los números para sembrar trigo. Si no daban para trigo, no se cómo dan para tubos sin costura.

-¿Con ese cuadro, nos estamos estrellando o aterrizando?
-Hay que tener en cuenta que como el país no se podía endeudar se amortizaron vencimientos de capital por US$ 40.000 millones entre 2011 y 2015. Se vaciaron las reservas pero el Central no quebró, la deuda del Estado bajó fuertemente de modo que el gobierno que llegó encontró una deuda nominada en dólares de solo 10 a 11 puntos del PBI y de las empresas, en dólares, un porcentaje similar. Somos el país más desendeudado del mundo con el mercado. Como contrapartida hay deuda con el Banco Central, la Anses. Pero es deuda que se renueva, no agrega riesgo financiero al país. Y ese es el punto nodal que permite que Argentina pueda volver a arrancar.

-Eso explica que la devaluación no haya sido tan brusca…
-Como el sistema financiero está en pesos y no en dólares, la Argentina pudo mover el tipo de cambio sin sobresaltos, más allá de lo que pasó en los precios de los alimentos. El tipo de cambio estaba atrasado y había que moverlo. Tampoco se podía seguir pagando $ 200.000 millones de subsidios regalando la luz a los sectores pudientes. No coincidía con Daniel Scioli, ni con un dólar de $ 10 ni con mantener subsidios a los ricos. Lo del conflicto de Nueva York había que solucionar.

-Usted es de los que sostiene que tenemos que endeudarnos…¿Para que sirven los dólares financieros?
-Para hacer menos cruento el ajuste. No se pudo hacer en 2002, el default lo impedía, por eso la devaluación fue tan brusca. Hoy la devaluación se mantiene bajo control. Aunque es inevitable la recesión, no se desmadró ni se convirtirá en una depresión económica.

-¿No teme que la mejora de competitividad por la devaluación se esfume por la suba de precios?
-Cuando se devalúa sin plan no mejora la competitividad porque te alcanza la suba de precios. El traslado a precios debe ser moderado. Para eso juegan las expectativas y las paritarias. El llamado a la responsabilidad está muy bien. Sino se puede fracasar. Se necesita política antinflacionaria, fiscal y monetaria y un acuerdo social.

En lo monetario es necesario una tasa de interés que fomente el ahorro en pesos. En lo fiscal una sola regla, casi hogareña, que el gasto aumente menos que la recaudación, cuando hay un déficit fiscal tan grande, no hay muchas agendas posibles.

-¿Cree que habrá plata para la Argentina? 
-Cuando se inicia un proceso para tomar crédito en los mercados internacionales desde una posición de muy bajo endeudamiento, en el arranque el país va a ser exitoso seguro. Hay capacidad para tomar en dos o tres años 10 puntos de deuda del PBI, unos US$ 50.000 millones en tres años. En el corto plazo el escenario es claramente es positivo.

-¿No ve peligro en endeudarse?
-Tomar dólares para pagar sueldos en pesos y que esos sueldos sirvan para comprar electrónica de consumo, significa que en dos o tres años no vamos a tener cómo devolverlos. Ya paso en los 90. El verdadero riesgo no es endeudarse, sino para qué. Si es para sostener el consumo local, lo que empieza bien fatalmente termina mal. Los dólares deben utilizarse en más infraestructura, equipos, tecnología, innovación, competitividad, aliento a exportaciones. De esa manera la deuda es sostenible.

-Con la crisis de Brasil y China que crece menos, ¿el mundo nos juega en contra?
-Argentina tiene una ventaja y es que el comportamiento de los precios de las materias primas no fue parejo. Los precios industriales cayeron más que los de alimentos. Las clases bajas, a medida que progresan, mejoran la dieta. China compra menos petróleo, menos cobre, pero sigue comprando alimentos. Argentina está con viento de frente pero protegida porque su oferta exportable ha sufrido poco y su capacidad para amortiguar con financiación internacional está vigente.

Perfil

Miguel Bein. Profesión: Economista (UBA) y Harvard. Fue funcionario con Alfonsín y de De la Rúa.

Según Bein, 2016 tiene caída en la actividad económica hasta que aparezcan los nuevos sueldos tras las paritarias. “El desafío es una agenda de inversión para aumentar la productividad, la innovación, un segundo piso a la agricultura con el riego, infraestructura y energía. Un país que invierte 20% del PBI, de los cuales van 6 puntos a la construcción residencial, no puede crecer más que 3 puntos por año y es inviable políticamente. Para lograr el consenso en la distribución de ingreso que necesita la gobernabilidad de la democracia, hay que crecer 4 a 5% por año con una inversión de 25% del PBI”, sostiene.

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