MARIO BLEJER: “EL AJUSTE DEBIÓ HACERSE CON MAYOR SENSIBILIDAD SOCIAL”

Fue uno de los mayores referentes económicos durante la campaña presidencial de Daniel Scioli, luego de ejercer la presidencia del Banco Central de la República Argentina, la dirección del Banco de Inglaterra, y una gerencia en el Fondo Monetario Internacional. Mario Blejer, economista cordobés graduado en las universidades Hebrea de Jerusalém y de Chicago, recibió a BAE Negocios en su despacho del Banco Hipotecario, donde reviste como vicepresidente, aclarando que su anunciada designación como embajador en Inglaterra para el caso de que Scioli llegara al gobierno no respondía a una estrategia de generar un endeudamiento por fuera del radio obstaculizado por los fondos buitres. “La idea era reinstalar al país en el ámbito financiero y comercial, prestando especial atención a Europa, pero no estaba vinculado con el conflicto de la deuda”.

Causo ruido su declaración de que Daniel Scioli hubiera hecho cosas “no tan distintas en algunos aspectos” a las del actual gobierno.

–¿Cuáles eran esos aspectos y a que se refería con no tan distintas?

–Bueno, lo primero para decir es que dije “no tan distintas”, lo que no quiere decir las mismas, y lo segundo es que me refería a algunos aspectos, no al cuadro general. Sin dudas era necesario modificar las tarifas energéticas para evitar el despilfarro de uno de los elementos que mayores erogaciones de divisas produjo en los últimos años, como los hidrocarburos, o ganar competitividad en la industria. Pero en mis encuentros con Daniel Scioli nunca dejé de mencionar la importancia del gradualismo, y lo que no ví en lo que va de la actual gestión es conciencia política y conciencia social. Creo que aunque más no sea por pura estrategia, en un contexto donde el cincuenta por ciento de la población votó otro proyecto y se viene de un diseño de país muy diferente, las cosas se podían haber hecho de otra manera. El gobierno parece no ver que esta caída de los salarios reales, junto al mayor desempleo y los reclamos gremiales direccionan justo a los temas en los que el peronismo sabe como manejarse, por lo que tal como los demuestra la historia, tenerlo en la oposición y afectar su núcleo duro puede llevar a problemas de gobernabilidad serios y a falta de inversión.

–Considera entonces que eran necesarias correcciones pero no en estos términos…

–No era necesario en absoluto hacer el ajuste en los términos que se hizo, creo que debió haberse llevado a cabo gradualmente y con mayor sensibilidad social, porque yo no digo que los ajustes los pagan los más débiles, pero sí que por ser los más débiles, el costo de pagar ese ajuste es mucho mayor.

–¿Define al actual ajuste como ortodoxo?

–No quiero ponerle una definición porque no lo veo como un paquete consistente en todas sus partes, es ortodoxo porque se ajusta por el lado de la demanda, aunque si nos fijamos en las tasas, vemos que luego de una suba inicial bajaron. La devaluación entra dentro de la definición de ajuste ortodoxo, aunque la intención era más bien liberar los flujos, que era importante para recuperar la inversión. Lo que veo es que en principio parece ser un ajuste ortodoxo, pero como no se sabe que va a pasar con el tema fiscal, no me arriesgo a dar una definición. Lo que no me cabe duda es que no se ha tomado en cuenta el aspecto distributivo, y se debe saber que la inversión no solo llega por la rentabilidad, la seguridad jurídica, o la competitividad, sino también por la paz social, y eso no veo que se lo esté tomando en cuenta.

–El ajuste por el lado de la demanda está afectando al mercado interno y lo hará con la recaudación. ¿Ve posibilidades de reactivación, y de ser así, de donde provendrían?

–El efecto positivo se verá una vez que llegue la inversión, aunque eso lleva tiempo. De todas formas yo pongo el foco en nuestro principal socio comercial, Brasil, que está cayendo al 3 por ciento, a lo que se suma China presionando a la baja de las commodities y creando recesión en otros clientes. Pero como señalé, el país tiene un muy bajo nivel de endeudamiento, lo que lo sitúa muy bien en el plano internacional, con lo que no creo que vaya a haber recesión, sino una copia del mundo, que es crecimiento magro con poca creación de empleo.

–¿Se podía salir del mal llamado cepo sin una megadevaluación?

–Creo que el objetivo de base era quitar totalmente las restricciones, y fue entonces el mercado el que fijo el precio. Yo lo hubiera hecho mucho más gradual, el ex titular del Central Martín Redrado llevó adelante una devaluación cercana al 33 por ciento pero en un año. Creo igualmente que el resultado no fue negativo para los objetivos del gobierno, que eran liberar el flujo de dólares y eliminar las restricciones a la compra pero sin que se produzca una corrida.

El hecho de que no haya habido una corrida tras el fin de las restricciones, obedece solo a la megadevaluación o a que la macro tenía mayor solidez de la que publicitaba el actual oficialismo?

Eso seguro, se demostró que no había un exceso de demanda en dólares como algunos anunciaban.

–El otro aspecto de un ajuste ortodoxo es la búsqueda de eliminar empleo público, que de acuerdo al oficialismo era excesivo. ¿Como lo ve usted?

–Los países con mayor cantidad de empleo público son los escandinavos, y tienen una presión impositiva inmensa. Es el país el que debe decidir que tipo de sistema quiere, en lo único que no estoy de acuerdo es en crear empleo público con emisión monetaria, porque eso genera presiones inflacionarias, y tampoco estoy de acuerdo en el empleo público como promoción política, y esto vale para cualquier partido.

–En relación al déficit fiscal, Cristina Kirchner citó al FMI para demostrar que el de la Argentina fue del 2,3 por ciento y no del 5,8 como afirmó el ministro Alfonso Prat Gay. ¿Quien tiene razón?

–Ambos, porque se tratan de cuestiones metodológicas, y tiene que ver con como se consideran los balances del Banco Central. Yo creo que la cifra es más cercana a la que señala Prat Gay, pero de todas formas, más importante que la cifra es la composición, porque si en ese resultado se incluyen gastos no recurrentes, como podrían ser algunas de las cancelaciones de vencimiento de deuda que se efectuaron, eso implica que el déficit no tiene porque repetirse al año siguiente.

–Señaló que el anterior gobierno fue eficaz en demostrar la ilegitimidad del reclamo buitres. ¿Que opina del manejo que está haciendo el actual?

–Creo que hay que darle una cierta prioridad, pero me parece que esta no es forma de negociar, es necesario contar con un mediador imparcial, que no es Daniel Pollack, puesto por el juez Thomas Griesa. Pero lo que más me llama la atención es que parecen estar haciéndole el juego a los buitres grandes, como Elliot y Aurelius, porque el arreglo con los demás implica un importante costo pero solo fortalece a los grandes en su poder de veto. De hecho, en los casos mundiales anteriores eso terminó con la necesidad de reconocerles el ciento por ciento a los últimos que quedaban como escollo. La ciencia de la Teoría del Juego te dice que eso no se hace así, y la verdad es que no entiendo la lógica que están usando en esta negociación.

 

Un balance sobre el Kirchnerismo

Mario Blejer advierte que no es sencillo hacer una síntesis de un amplio proceso económico como el desarrollado durante el ciclo kirchnerista, pero arriesga definiciones. “Una de las cuestiones que más resalto fue la transferencia de ingresos hacia los sectores vulnerables, como la Asignación Universal por Hijo o la universalización de la jubilación. En este último caso, fue la primera vez que hubo un blanqueo al trabajo, porque hasta ese momento solo había blanqueo a los capitales, nunca a los sectores carenciados. Es cierto que puede haber habido despilfarro, pero en lo central fue muy importante la distribución, así como concientizar a la sociedad de la importancia de construir un sostén para los sectores vulnerables. Esto se hizo en simultáneo con un proceso de desendeudamiento, lo que permite que hoy la Argentina esté, en comparación con el mundo, en una situación de solidez. Pero por otro lado, en un determinado momento se evaporaron los equilibrios económicos que se habían logrado tras la crisis 2001, como eran los superávit fiscal y comercial, que permitieron un crecimiento inédito, muy rápido, y sin inflación. Eso tuvo que ver con factores internacionales, pero también con causa endógenas, como el manejo de la política energética, que resultó en un déficit muy amplio que dio vuelta la balanza de pagos. El descuido de la inversión fue otro punto, porque la demanda interna no es solo consumo, es también inversión privada y pública, y la misma se fue deteriorando al punto que cayo del 22 al 17 sobre el PBI. Acá igual me gustaría mencionar que se dio una situación muy particular, donde el nivel de polarización política hizo que muchos empresarios confesaran por lo bajo como virtud la evasión de las reglas, no para maximizar sus ganancias como era tradicional en algunos casos, sino bajo el argumento de que no le iban a aportar al anterior gobierno, una especie de evasión ideológica.

 

Davos: “el clima fue peor que el del año pasado”

Habitual asistente a la cumbre económica anual de Davos, que nuclea a economistas, políticos, y los más grandes empresarios y financistas del mundo, Blejer expuso su percepción sobre la última reunión, efectuada dos semanas atrás. Según señaló, “el clima fue peor que el del año pasado, se podía ver que la situación internacional era bastante mala, y la sensación que reinaba era la de ansiedad, con una expectativa negativa pero signada sobre todo por la incertidumbre. Uno de los factores que mas dudas conllevaban era la elección estadounidense, con la posibilidad de que triunfasen Donald Trump o Bernie Sanders, candidatos opuestos pero considerados ambos como raros e impredecibles. Para Argentina el panorama era un poco menos negativo, en parte por tener un presidente que asistía luego de mucho tiempo, y en parte por el bajo nivel de endeudamiento que con el que el país cuenta.

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