BAJA DEL PETRÓLEO Y PROBLEMAS PARA LOS BIOCOMBUSTIBLES ARGENTINOS

La merma del precio del petróleo tradicional generado en los productores a bajo costo como Arabia Saudita, México y varios países del Golfo Pérsico, como Irán, ha generado una serie de problemas en la economía mundial, incluyendo una crisis en los sistemas financiero y bursátil internacional como se ha apreciado en las últimas semanas, pero sus efectos se extienden, además, a otras áreas productivas, una de las cuales, la de los agro-combustibles empieza a afectar a los productores argentinos.

Ante la política impulsada en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por Arabia Saudita y sus socios menores que apunta a golpear a productores de mayores costos como Venezuela, Rusia, el Brasil y Noruega y a los nuevos extractores del petróleo de esquisto (shale), en particular los Estados Unidos de América y el Canadá, también los efectos comenzaron a hacerse sentir en los diferentes tipos de agro-combustbles, entre los que se encuentra la Argentina.

Desde que el precio del petróleo fue derrumbado por debajo de los 30 dólares estadounidenses por barril de 159 litros, los productores argentinos de la Patagonia, en especial de Chubut: Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Pan American Energy (PAE) y Tecpetrol, se encontraron con costos que superan con mucha holgura aquél valor, sobre todo porque buena parte de los volúmenes extraídos tienen, desde hace años, como destino las exportaciones.

La Argentina no estaba hasta 2006 entre los grandes productores de agro-combustibles que lideraban los Estados Unidos de América con el 36 por ciento del bioetanol (caña de azúcar, remolacha y cereales) y con el 10% de biodiesel (canola, colza, jatrofa y soja), mientras el Brasil contaba con el 33% del primero; Francia el 1,9% del primero y el 17% del segundo; Alemania el 1,5% del primero y el 63% del segundo; China el 7,5% del primero; Italia el 7% del segundo; la India el 3,5% del primero; y Austria el 3% del segundo.

Sin embargo a partir de 2007 se produjo un notable incremento de la producción que llevó al país a convertirse en el primer exportador mundial de los agro-combustibles, de acuerdo con los estudios de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), para lo cual fue clave la ley de Corte Obligatorio que hace que los combustibles tradicionales deban tener un corte que actualmente está en el 10% de los de origen vegetal, entre los que tiene mayor volumen el producido a partir de la soja.

A partir de entonces el crecimiento del sector hizo que la Argentina se convirtiese en el tercer productor mundial, sólo superado por los EUA y el Brasil, países que, particularmente el primero, destinan enormes volúmenes al consumo interno donde los cortes con los combustibles de origen fósil alcanzan porcentajes muy superiores; exportaciones que tuvieron un amplio destino de adquirentes ya que en el mundo existe una treintena de países que han ido impulsando el consumo de los agro-combustibles.

Sin embargo la combinación de la baja del precio del petróleo de origen mineral en el mundo y la quita de los derechos de exportación a los productos agrícolas argentinos ha devenido en un desajuste entre los costos y los valores de venta para los productores locales como lo han comenzado a hacer notar empresarios del sector como el director ejecutivo de la Asociación de Biocombustibles e Hidrógeno, Claudio Molina, durante una charla radial con Susana Merlo, ex subsecretaria de Alimentos de la Nación.

“La baja de las retenciones afecta al bioetanol de maíz porque al quitarse el 20% de derechos de exportación que soportaba el maíz se encarece la materia prima y eso se traslada a precios. En estos meses el Gobierno no trasladó, todavía, el total sino que hay un programa de aumento progresivo y en el ínterin la rentabilidad de la industria productora de bioetanol de maíz se cayó significativamente”, señaló el dirigente remarcando el agravante de que el gobierno del Perú frenó las compras a la Argentina.

Ya la Unión Europea había adoptado medidas contra las importaciones de los agro-combustibles argentinos argumentado infundados argumentos “antidumping”, mientras se mantienen las exportaciones a los EUA, principal adquirente, sobre los cuales, en el caso del biodiesel de soja, se mantiene una retención del 3% mientras que en el caso del aceite de soja llega al 27% y en el de ese propio grano está en el 30% después de haber llegado al 35% antes de los últimos recortes.

La brutal caída del precio del petróleo hizo ya que la Argentina perdiera el mercado del África Occidental que se había convertido en un gran adquirente a raíz de que la compra de los agro-combustibles argentinos resultaba más acomodada que la del gasoil mientras que el mercado de los EUA se mantiene estable a raíz de las normativas que obligan a importantes cortes a los combustibles elaborados a partir del petróleo, como en el Brasil, lo que garantiza la supervivencia de las ventas al mismo.

En la Argentina hay una capacidad instalada, a través de 33 plantas, para elaborar unos 4,6 millones de toneladas, pero en 2015 sólo se elaboraron 1,8 millones de toneladas, algo menos del 40% del total, lo que marca la existencia de una enorme capacidad ociosa que, si fuera utilizada, podría servir para abastecer mejor el mercado interno, sobre lo cual el presidente Mauricio Macri anunció recientemente que se incrementará el corte en las naftas del 10 al 12%, equivalente a 1,25 millones de metros cúbicos anuales.

La gran expansión del consumo de los agro-combustibles fue impulsada a partir de 2007 por los ex presidentes George Walker Bush, de los EUA, y LuizInácio Ferreira da Silva (Lula), del Brasil, durante una gira del primero por América Latina lo que mereció el cuestionamiento del entonces presidente venezolano, Hugo Rafael Chávez, quien consideró que se trataba de una “locura” la de “sustituir la producción de alimentos para consumo animal y humano por producción de productos agrícolas para vehículos

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