TRUMP QUIERE CREAR UNA MURALLA ENTRE EUA Y MÉXICO A 2222 AÑOS DE QUE CHINA ERIGIERA LA SUYA

A 2222 años del inicio de la construcción de la Gran Muralla China, Donald Trump, el histriónico precandidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos de América, promete que en el caso de convertirse en el sucesor del actual primer mandatario Barack Hussein Obama, entre otras medidas, hará construir una nueva muralla fronteriza de 3.000 kilómetros de extensión que separe ese país de México.

Pero la Chángchéng, o “Larga Fortaleza”, como se la denomina en chino, no fue la única construída a lo largo de la historia humana conocida, siempre con propósitos vinculados con conflictos con pueblos vecinos como ocurriera con el “Muro de Adriano”, a partir de 122, entre las actuales Escocia e Inglaterra o, mucho más recientemente, el “Muro del Sahara”, cuya construcción se iniciara en 1980.

Además de esas enormes construcciones se cuentan otra cantidad menores de ellas, como la mítica Jericó de la Biblia, de la que se conservan algunos restos arqueológicos; la polaca de Stangard; la colombiana de Cartagena de Indias; la siria del Crac de los Caballeros, erigida por los cruzados en el Siglo XII; y las alcazabas moriscas en España, como la famosa de Granada, citada en el “Romance de Amenábar”, y otras como las de Badajoz, Mérida y Guadiana.

La Chángchéng fue la respuesta del emperador Qin Shi Huangdi, a partir del 206 Antes de Nuestra Era (ANE) a los ataques de pueblos vecinos, fundamentalmente nómadas, su construcción se extendió durante un milenio, sobre todo ante los avances de los mongoles, hasta llegar a una extensión de 7.300 kilómetros de longitud a los que se sumaron alrededor de 4.000 más de conexiones auxiliares.

El “Muro de Adriano”, hecho erigir por el emperador romano Publio Elio Adriano, respondió a las necesidades del tesoro imperial de terminar con costosas guerras que generaban más erogaciones que los recursos que se obtenían en esas zonas, lo que quedó en claro cuando asumiera en 117 ante la muerte de su antecesor, Marco Ulpio Trajano, considerado el más notable de los generales romanos.

A la hora de su fallecimiento, Trajano, que se aprestaba a cumplir 64 años, y bajo cuya gestión el Imperio Romano alcanzó su mayor extensión geográfica, estaba organizando la invasión a la India, ya que consideraba que no podía ser menos que el macedonio Alejandro Argeida (Magno) mientras enfrentaba una serie de rebeliones como las de los palestinos, los mesopotámicos y los escoceses.

Adriano, que al igual que Trajano había nacido en Itálica, la actual Santiponce, a pocos kilómetros de la actual Sevilla, al reemplazar a su padre adoptivo (en Roma los emperadores designaban a sus sucesores adoptándolos y así sólo hubo tres hijos propios que reemplazaron a sus padres monarcas), entendió que para sanear las finanzas del Imperio era necesario aplicar una política de pacificación en sus fronteras.

Así fue como abandonó el plan de ocupar la actual India, se retiró del actual Irak y acordó la paz con los judíos, pero no pudo resolver la cuestión de la ahora denominada Gran Bretaña ya que los pueblos del norte, de la Escocia de nuestros tiempos, mantuvieron sus operaciones bélicas de suerte que la solución que encontró fue, en 122, erigir, sobre 117 kilómetros, el ahora conocido como “Muro de Adriano”.

Pasados 1853 años, en 1975, España que ocupaba lo que entonces se conocía como el “Marruecos Español”, dio su independencia al país ante las derrotas militares que le provocaba el Frente Polisario, ocasión que trató de aprovechar el Reino de Marruecos, independizado poco antes de Francia, para avanzar sobre la ex colonia hispana, lo que generó una nueva guerra de guerrillas desatada por los saharauis, pobladores del Sahara Occidental, el ex “Marruecos Español”.

El nuevo Muro le permite a Marruecos controlar cerca de dos tercios del territorio saharaui y poder explotar allí los enormes yacimientos de fosfatos que permiten, a grandes corporaciones, mediante su explotación facilitada por la corona marroquí, la producción de los glifosatos cuya utilización se ha difundido en las últimas décadas para incrementar los resultados de la agricultura intensiva aunque generan grandes rechazos por parte de grupos ecologistas.

La última gran cuestión, mucho más limitada en extensión geográfica pero de gran impacto político en el marco de la “Guerra Fría” de la segunda mitad del Siglo XX, fue el “Muro de Berlín”, creado por la ex República Democrática Alemana con el respaldo de la también ex Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que impedía el paso entre las zonas Occidental y Oriental de la entonces ex capital de toda Alemania creado en 1961 y demolido en 1989.

Transcurridos 27 años de la demolición del “Muro de Berlín” y 2222 del inicio de la construcción de la “Gran Muralla China”, Trump promete construir uno nuevo de 3.000 kilómetros como forma, esta vez, de frenar el ingreso de ilegales latinos a los EUA, pero la cuestión, en el supuesto de que llegase a la Presidencia de su país, incluye una serie de cuestiones como, la primera, es ver quién se haría cargo de su financiación.

De hecho el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ya ha descartado por completo que su gobierno se haga cargo del pago de la obra que, por otra parte, debiera pasar, primero, por una serie de trabas ambientales, burocráticas, diplomáticas, logísticas y monetarias para avanzar sobre las trabas en la materia ya existentes que fueron construídas a partir del segundo mandato del ex presidente George Walker Bush con un gasto del orden de los 1.200 millones de dólares estadounidenses.

De resultas de ello se construyó una cerca de 1.046 kilómetros, en parte de una valla de acero de cuatro metros de altura, todo con el propósito de controlar el paso de migrantes, en tanto Trump propone una ampliación que va contra el acuerdo de fronteras de 1970 entre ambos países que regula la Comisión Internacional de Fronteras y Agua,

Los manejos financieros no son, precisamente, los que preocupan a Trump, sino las ventajas que pueden ofrecer algunos flancos legales como cuando el periodista Andrés Oppenheimer, en una entrevista que le hiciera años atrás, en el marco de su anterior candidatura presidencial en 2012, le hiciera notar de sus tres bancarrotas empresarias, a lo cual el otra vez postulante le respondió: “No fueron fracasos, lo que hice fue aprovecharme del sistema legal”.

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