ONU: ARGENTINA CRECIÓ UN 35%. ¿Y AHORA QUÉ HACEMOS?

El Comité especializado en derechos del mar de la ONU aceptó un reclamo de 2009, iniciado realmente en 1995. Se ganan 1,7 millón de kilómetros cuadrados. “La ratificación del límite exterior de la Plataforma Continental Argentina por parte de la ONU es el hecho más trascendente en los últimos 50 años para la soberanía nacional argentina. Un valioso  reconocimiento de las Naciones Unidas en nuestros derechos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y la Antártida Argentina, que agrega un antecedente importantísimo a los reclamos territoriales y marítimos de nuestro país respecto a sus derechos territoriales en el Atlántico Sudoccidental y Océano Antártico. Un paso trascendente y un verdadero modelo, de cómo la Argentina debe proceder en sus políticas de estado y una demostración de la capacidad profesional de los embajadores y técnicos que integraron la Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) de la Cancillería, que pese a las dificultades instrumentales y económicas, realizó un tarea científica y jurídica encomiable en favor de los intereses superiores de la nación.” Expresa el Dr. César Augusto Lerena.

 

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¿Quién agrandó el tamaño de la Argentina? ¿Mauricio Macri, que mandó a festejarlo desde hoy lunes, Cristina de Kirchner, que se fue, pero querrá anotarlo en el inventario de la herencia que dejó en diciembre? ¿O quizás Carlos Menem que fue quien inició los estudios para la presentación ante las UN? Daría para la chanza, si no fuera de lo más serio que ha pasado en muchos años en la Argentina: en un ejercicio digno de la imaginación de Borges, el gobierno anunció hoy que la Argentina… es más grande que antes. La canciller Susana Malcorra ha citado a una rueda de prensa para contar que hace dos semanas la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU aprobó, por unanimidad y sin objeciones, la propuesta criolla de medición de la nueva frontera marítima del país, que redundará en un ensanchamiento de los límites internacionales. Según ese voto, la plataforma es más grande – y en consecuencia el mapa – y además el mar es más profundo.

La propuesta la presentó el país en 2009 y fue estudiado desde 2012 por una comisión de expertos que analizó los dictámenes de geólogos, hidrólogos y diplomáticos argentina sobre algo que parecía vago: cuánto mide la plataforma submarina, sede de inmensos recursos para su explotación. La posición argentina, a su vez, se elaboró por iniciativa de un grupo de expertos en 1995 y se trató entre 1997 y 2009 en una comisión que integran delegados de la Cancillería, Economía y Defensa que recopilaron la tarea de decenas de expertos en cuestiones terrestres, marinas, submarinas. Ese trabajo se acumuló en decenas de documentos, mapas y demás testimonios que la Argentina llevó a la ONU para su análisis en 2009. El 11 de marzo pasado, la comisión aprobó las recomendaciones argentinas sin ningún reproche. Queda en suspenso, claro, la zona de disputa en las Malvinas y la Antártida, usurpadas por Gran Bretaña. Cuando la Argentina presentó las recomendaciones sobre la medición de los límites, Londres rechazó el estudio con el argumento de que no reconocen la soberanía argentina sobre esas zonas. La Argentina retrucó, y la comisión de límites, como ha hecho en otros casos conflictivos, dejó en suspenso el análisis de esa área hasta que, alguna vez, se resuelva el entuerto.

En un hecho histórico que hace a las cuestiones de soberanía nacional, la 40° Comisión de Límites de la Plataforma que depende de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), acaba de aprobar por unanimidad un pedido argentino de extensión sobre el límite exterior de la plataforma continental, que incluyen las Malvinas, las islas del Atlántico Sur y Antártida. En la Cancillería explicaron que por esta decisión el país ganará 1.700.000 kilómetros cuadrados (35% más que la superficie actual) de plataforma continental comprendida en la nueva demarcación que se presentó, en 2009, es decir entre las 200 millas marinas y el límite exterior. Sólo ese porcentaje representa el 48% del territorio nacional y se sumará a los 4.800.000 kilómetros cuadrados entre la línea de base y las 200 millas marinas. “Estamos reafirmando nuestros derechos de soberanía sobre los recursos de nuestra plataforma continental: minerales, hidrocarburos y especies sedentarias”, señaló la canciller Susana Malcorra horas antes de la presentación de este nuevo límite exterior que hará hoy lunes en el Palacio San Martín, el vicecanciller Carlos Foradori, que preside Comisión Nacional de Límite de la Plataforma Continental Argentina (COPLA). Estarán junto a él la Armada, la Prefectura y legisladores nacionales.

El gobierno y los diarios británicos debaten por estas horas el informe de las Naciones Unidas sobre la nueva plataforma continental argentina y buscan reasegurar a los isleños en las islas Malvinas que nada cambiará para ellos. Pero los editoriales de los periódicos y los inversores no descartan litigios en los tribunales por los derechos petroleros alrededor de las islas. La cancillería británica calificó hoy el informe como “recomendaciones, que son simplemente eso, que no son legalmente obligatorias”. Una vocera del Foreign Office explicó el miércoles que aún no han recibido los detalles del informe de la Comisión con las recomendaciones a la que el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino se refiere porque “no son públicas”. “La Comisión sobre Limites de la Plataforma continental no tiene jurisdicción sobre las soberanía de las islas Falkland (sic)”, dijo la vocera del Foreign Office. “La propia ONU ha reconocido que la Comisión (CLCS) no podía y no consideró reclamos relacionados a las islas Falkland (sic) dentro de la presentación argentina”“El gobierno británico continúa sin tener la menor duda sobre la soberanía de las islas Falkland (sic) y el derecho de los isleños a determinar su propio futuro”, concluyó. El Foreign Office británico insistió en que la comisión de la ONU “no tiene jurisdicción sobre soberanía. En sus propias reglas de procedimiento establece que no puede considerar áreas donde reclamos se superponen, como en la plataforma marítima y otras disputas como delimitación de límites, que es el caso en relación a las islas”.Después, aclaró que, por esa razón, “la ONU ha establecido claramente que la Comisión no puede y no consideró los reclamos relacionados a las islas”.

La vocera hizo referencia a un comunicado de la ONU del 28 de marzo, donde la Comisión explica su trabajo de cinco semanas considerando presentaciones hechas por una serie de países, como Brasil, Sudáfrica, Papua New Guinea, Kenia y Argentina. En ese comunicado, la Comisión de la ONU explica que “a nivel de plenario, la Comisión adoptó, sin voto, dos clases de recomendaciones con respecto a la presentación hechas por Argentina. Con vista a las recomendaciones con respecto a la presentación de Argentina se recuerda que anteriormente la comisión decidió que no estaba en condiciones de examinar y calificar las partes de la presentación que estaban sujetas a disputa y de aquellas partes relacionadas con la plataforma continental accesoria a la Antártida (ver CLCS/64, paras 76 y 77)”, según el comunicado. Altas fuentes argentinas explicaron que el informe de la comisión de la ONU “se sumará al caso legal con el que Argentina fundamenta su soberanía sobre las islas”. Pero son conscientes de que “será parte de una larga negociación política y Gran Bretaña tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad”. Lo ven “más como un argumento geográfico que político”, que “no va alterar la voluntad del nuevo gobierno argentino de tener relaciones civilizadas con Gran Bretaña y sin provocaciones”.

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El diario The Times dedicó el editorial al tema. Dijo que los argentinos estaban celebrando lo que imaginaban “un progreso” para conseguir las soberanías sobre las islas. “El nuevo presidente Mauricio Macri debe respirar profundamente, recuperar el sentido de la perspectiva y calmar las expectativas de sus ciudadanos .La Comisión de la ONU, un grupo de expertos, es un cuerpo consultivo. En otras palabras, Buenos Aires no puede exponer sus reclamos sobre las Falkland (sic) sobre la base de una investigación de la ONU, que está basada en geografía y geología antes que en títulos legales. Esto no sería suficiente reaseguro para los isleños. Es claro que esta decisión sobre la plataforma continental no afecta la vital pesca de peces y calamares en las Islas, (pero) vuelve incierta la explotación de petróleo en su lecho marítimo”, escribió The Times. El tradicional diario británico cree que habrá argumentos que y Gran Bretaña debe estar lista a batallar en los tribunales. Pero recordó que la oposición está adoptando la versión británica del conflicto y mencionó que Seumas Milne, director de estrategia del laborismo bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, llamó a “compartir soberanía con Argentina”, tras describir las islas como “una absurda de Ruritania de 75 millones de libras al año”. Ruritania era un país mítico y falso en Europa central, completamente absurdo, en un film de Peter Sellers.

El diario conservador The Daily Telegraph calificó como una “oscura” comisión de la ONU la que ha emitido un fallo ofensiva para Gran Bretaña y también lo mencionó en su editorial. Considera que no afecta el derecho a de los isleños a la autodeterminación. “Pero puede darles ciertos derechos (a los argentinos) sobre los recursos de las plataforma continental, como el petróleo.” El Telegraph cree que “el nuevo gobierno es poco probable que reclame sobre las islas, pero tal decisión va a alentar nacionalistas, que piensan que Malvinas debe ser tomada por la fuerza”. Liza Watson, la directora del isleño Penguin News y con siete generaciones en las islas, dijo que “las actitudes argentinas son irracionales e hipócritas y las comparó con las de un acosador. Tener un vecino como Argentina es como como vivir en la puerta de al lado de tu acosador, uno que te aterroriza pero luego, lagrimeando, te reprende por rechazar sus avances”, describió en una columna en The Daily Telegraph. A los inversores en el petróleo alrededor de las islas les preocupa el informe de la Comisión de la ONU y cómo va a afectar el futuro de su inversión. Las acciones de las dos compañías que están presentes en las islas cayeron ayer al conocerlo: Northern Falkland Basin y Rockhopper Exploration.

“La demarcación del límite exterior de la plataforma continental, constituye un verdadero ejemplo de política de Estado en donde se ha trabajado con profesionalismo durante casi 20 años con el propósito de reafirmar nuestra presencia, preservar nuestros recursos y reafirmar nuestros derechos soberanos en una zona política, económica y estratégicamente tan importante como el Atlántico Sur”, agregó la ministro. Con este reconocimiento también las Naciones Unidas aceptan que hay una disputa sobre las islas del Atlántico Sur, otra victoria diplomática. Sin embargo, no habrá cambios en el sentido de que “Argentina no ejercerá estos derechos sobre territorios y espacios marítimos que el Reino Unido administra unilateralmente desde 1833”. Pero Foradori señaló: “Esto no es una disputa de soberanía sino que fue una creación de soberanía nacional ganada en silencio y en paz trabajando todos los argentinos en equipo a lo largo de los años y de varios gobiernos y con un objetivo común. Fue la generación de una política por diseño y no por accidente”.

La plataforma abarca el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas hasta más allá del mar territorial de toda la prolongación natural del territorio. Hasta que el pasado 11 de marzo la Comisión de límites aprobó la presentación argentina, la plataforma llegaba hasta los 200 metros de profundidad independientemente de las 200 millas de la llamada zona de exclusión marítima. Basta para entenderlo como ejemplo la colocación de una plataforma petrolera no podía ir más abajo de esos 200 metros. Y tampoco se correspondían los derechos sobre recursos. Ahora, ya no hay límites de profundidad y además se extendió el límite de la base desde la costa hasta las 350 millas. La Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental es un órgano científico integrado por 21 expertos internacionales creado por la CONVEMAR. “La comisión ha reconocido el caso como un leading case pues fue el primero en el que se utilizaron todos los elementos permitidos por las normas vigentes de la forma favorable para el país”. Argentina había hecho su presentación en 2009 bajo el gobierno de Cristina Kirchner. Sin embargo, es un trabajo que se abrió en 1995 y que atravesó todos los gobiernos, desde entonces.

La Argentina celebra, a este respecto, dos cosas: 1) que la ONU admite otra vez que hay una disputa de soberanía en las islas irredentas. 2) no ordenó la formación de una subcomisión para analizar la queja británica, sino que resolvió la mera suspensión del debate. Estos dos gestos alimentan los antecedentes en favor de la Argentina en la pelea por las islas. Para los expertos que siguen este tema desde hace años esta votación en la ONU sobre el límite del mar territorial “es una victoria diplomática argentina que puede considerarse tan importante como la resolución 2065, aprobada en diciembre de 1965 y que reconoció que la disputa en las Malvinas es una cuestión colonial y de autodeterminación a resolver entre la Argentina y Gran Bretaña”. La comisión que aprobó esta extensión del mapa de la Argentina es una extensión de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, y está integrada por una veintena de peritos internacionales en materia de límites de todo el mundo. La Comisión local (COPLA, Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental) la integran tres ramas del Ejecutivo: 1) La cancillería a través del vicecanciller, que es hoy Carlos Foradori, un experto en medición de límites que negoció antes acuerdos de pesca con Gran Bretaña y, más importante, la nueva frontera con Chile en los Hielos Continentales. 2) Defensa aporta al director del Servicio de Hidrografía Naval, el contraalmirante Andrés Di Vincenzo que viene del gobierno anterior. 3) También viene de la administración anterior el subsecretario de Presupuesto Raúl Rigo, que estaba en Economía pero que ahora depende de Rogelio Frigerio en Interior.

 

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Este elenco lo integran funcionarios que han estado en varias gestiones, algo oportuno en temas como éste. Coordina el grupo la funcionaria con la trayectoria más larga en la COPLA, la abogada Frida Armas Pfirter (es prima del actual embajador en el Vaticano Rogelio Pfirter), que está en la grilla desde 1997, año de la sanción de la ley impulsada desde 1995 que dispuso estos estudios que ahora dan fruto. Con esta faena, Frida Armas entra en el “Hall of Fame” de la diplomacia criolla que integran otra damas de hierro como Virginia Gamba (hoy a cargo de la comisión del Consejo de Seguridad que investiga responsabilidades por crímenes de guerra con armas químicas en Siria), Malcorra – que se pasó el fin de semana estudiando los documentos del anuncio de mañana -, Elsa Kelly y Susana Ruiz Cerutti. Tiene turno para ingresar en ese lote VIP Elisa Carrió, que debuta este año como presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la cámara de Diputados. A la hora de los créditos pueden reclamarlos todos los que han trabajado en estos veinte años, bajo las administraciones de Menem, De la Rúa, Duhalde, los Kirchner y Macri.

La Argentina hizo la presentación de la propuesta de límites, elaborada desde 1997 sobre una ley iniciada en 1995, en abril de 2009 con un container de documentos que contenía casi 30 tomos, además de bases digitales, que justificaron la existencia, ahora reconocida, de que el mar territorial equivale a un 48% del territorio terrestre de la Argentina. En el voto afirmativo de la comisión de la ONU se destaca que la Argentina ha sido el primer país que usó todos los recursos de la convención del Mar en beneficio de sus intereses y que demostró, como un“leading case”, la nueva frontera sobre una interpretación geológica y geofísica de los datos recopilados. Según la propuesta argentina, dice el resumen ejecutivo del voto, la “demarcación nueva es de 1.782.500 km2, medida entre las 200 millas marinas y el límite exterior. Con eso en algunos sectores la plataforma continental llega hasta las 369 millas marinas (683 km2), en otros hasta las 350 millas marinas y en aquellos sectores dónde el margen continental no se extiende tanto sobrepasa de todas maneras las 200 millas marinas. En un 50% de la super­ficie de la plataforma continental argentina más allá de las 200 millas marinas hay una profundidad superior a los 5.500 metros, llegando hasta un máximo de 6.400 metros. Lejos quedaron los 200 metros de profundidad de la plataforma continental de los años 50”.

 

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ÉSTA ES LA DOCUMENTACIÓN QUE PRESENTÓ LA ARGENTINA EN LA ONU EN 2009 PARA JUSTIFICAR EL ENSANCHAMIENTO DE SU PLATAFORMA MARÍTIMA, QUE RESULTÓ MÁS GRANDE Y MÁS PROFUNDA

 

Esto es importante porque el país puede fundamentar el reclamo de derechos soberanos, exclusivos y excluyentes sobre los recursos minerales, hidrocarburos y pesqueros que están en la mira de terceros. La administración Macri tiene el precedente de haber hundido hace dos semanas un pesquero chino – algo sobre lo cual Pekín no ha abierto la boca-. Ahora tiene más argumentos para reprimir la depredación pesquera en el mar argentino. En el voto del 11 de marzo, la comisión de la ONU recomienda a Buenos Aires que dibuje el límite según sus propios estudios, que han recibido aval internacional, salvo en el corchete que se abre en el Atlántico Sur. Ese voto supone que “es el Estado quien determina el límite exterior de su plataforma continental que, si se toma como base las recomendaciones de la CLPC, será considerado de­finitivo y obligatorio frente a la comunidad internacional”.

 

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En 2008, dos ignotos autores, Graham Pascoe y Peter Pepper, publicaron un folleto titulado “Más allá de la historia oficial. La verdadera historia de las Falklands/Malvinas”. Fue distribuido en diferentes versiones, la última, con respaldo del gobierno británico, ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas en junio de 2015, bajo el pomposo título: “Historia falsa sobre las Falklands/Malvinas ante la Organización de las Naciones Unidas: Cómo la Argentina engañó a la ONU en 1964 – y sigue haciéndolo”. Es conocida la habitualidad británica de utilizar emisores diversos para infestar el escenario. El objetivo es doble: atacar los sólidos argumentos histórico-jurídicos que demuestran la soberanía argentina y tratar de convencer que las islas están habitadas por un pueblo de origen multinacional que sería titular del derecho de libre determinación. Para el Reino Unido, la cronología que sostiene constituye el pilar de su postura. Sin embargo, la propaganda oculta la verdad. Dicen los británicos que el descubrimiento de las islas fue en 1592 por un marino inglés, John Davis. Sin embargo, en 1520, el capitán Andrés de San Martín, tripulante de la expedición de Magallanes, produce el primer mapa de las islas, a las que llama “Sansón y de Patos”. El establecimiento humano más antiguo es de Francia, en 1764. En 1766 traspasa las islas, con reconocimiento de derechos preexistentes, a Su Majestad Católica (España). Además, ya en 1540 un buque español recaló por varios meses en las islas. Estas pasan a posesión argentina por sucesión a los derechos de España. La Argentina nunca reconoció los derechos británicos sobre las Malvinas usurpadas en 1833.

El argumento británico de la libre determinación en Malvinas se derrite por sus propias contradicciones. No hubo“libre determinación” cuando expulsó a los dos mil habitantes autóctonos del archipiélago de Chagos. Allí, en 1966, arrendó a los Estados Unidos la isla Diego García para instalar una base militar. En 1967, el gobierno británico compró la mayoría de las plantaciones de la isla para luego cerrarlas, dejando a la población sin alimentos ni medicinas. Inmediatamente, la desalojó despóticamente y envió a los isleños a Mauricio y Seychelles, negándoles, por una Ordenanza de Inmigración de 1971, el derecho al retorno. En Malvinas la libre determinación no cabe por cuanto el territorio no es británico. Según Rosalyn Higgins, ex jueza británica y ex Presidenta de la Corte Internacional de Justicia: “Hasta que no se determine quién tiene la soberanía territorial, es imposible saber si los habitantes tienen el derecho de libre determinación”. Lo que corresponde jurídicamente, y los británicos se niegan, es resolver la cuestión de fondo: la soberanía. El principio de libre determinación, sin duda, le asiste al pueblo argentino. Resulta auspiciosa la política del gobierno que asumió el 10 de diciembre en términos de relacionamiento con el Reino Unido. Al respecto es esencial deponer cualquier ejercicio voluntarista. La complejidad del tema requiere estrategia, acción, perseverancia, firmeza y diplomacia excelsa. Los vaivenes emocionales lo único que acarrean son reveses. Adicionalmente, hay que comprender que no hay magia en las relaciones internacionales. Los resultados, por más razones que nos asistan -y nos asisten indudablemente- suelen ser más tardíos que las ansiedades de los protagonistas.

Hay mucho por transitar mirando el futuro y sin encorsetarnos con plazos perentorios. La Argentina debiera volver a llevar la cuestión Malvinas al seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Con el apoyo ya expresado por Mercosur, Unasur, Celac, OEA, G77 + China, países árabes y africanos, entre otros, se aseguraría su permanencia en la agenda del máximo nivel orgánico internacional y no sólo, como ahora, en el ámbito del comité de Descolonización de la ONU. Fortalecer los lazos comerciales con el Reino Unido es una decisión inteligente y permitiría, además, ir generando una relación positiva con el empresariado británico y por ende un lobby constructivo. El país tiene que ir recuperando de manera sostenida su presencia protagónica en el Atlántico Sur. A la vez, el respeto por la situación de los isleños no puede estar ausente, naturalmente circunscribiéndolos a su status marginal respecto del conflicto de soberanía. Deberían contemplarse paulatinos vínculos de cooperación e intercambio que cimenten la confianza mutua. La Argentina debería seguir propiciando debates académicos con los británicos. Allí puede quedar expuesto el desvencijado andamiaje jurídico de la postura de Londres. Contribuirían así a arrojar luz en la comarca planetaria. París, Washington, Bruselas, La Haya, serían escenarios a explorar. La invitación a organizaciones de la sociedad civil agregaría valor a la iniciativa. Explica claramente Facundo D. Rodríguez es abogado. Co-autor del libro “Las Malvinas, entre el derecho y la historia” (Eudeba).

Desde 1998 en que Canadá propuso a la OMI extender las 200 millas de mar territorial a la, existe una comisión, pagada por el Gobierno Argentino que ha hecho el relevamiento propuesto, tanto en mar como en costa, para ponerlo en un idioma aceptable a todos y alejarnos de “profesionalidades técnicas” podemos decir con exactitud que chocó, como se preveía con el tema Malvinas y Antártida Argentina o “sector A.A.” por lo que ha quedado cajoneado hasta que se resuelvan ciertos problemas en común. Hasta aquí, todo muy normal, aunque –debemos aclarar todo muy costoso-, ya que como debemos recordar cuando se iniciaron los relevamientos y los estudios que se presentaron en 2009 ya no contábamos casi con buques de la armada (Menem-Dromi-Santos Casale, etc.) para poder realizar las tareas de sondajes y por el contrario, sí con el personal y los sistemas técnicos para estudiar y acomodar fondos y límites. Puede decirse “para qué se estudia y proyectan cinco (5) mapas con locación de petróleo, manganeso y limites, pesca y kril”. Debido a que no contamos con capacidad económica de realizar minería subacuática, ya que tampoco contamos como otrora con barcos y aviones militares para proteger nuestro mar argentino, ni el que ya detentábamos ni el que la resolución de las Naciones Unidas nos acaba de otorgar. Como tampoco tenemos líneas, deberemos en un futuro muy próximo para defenderlo y ocuparlo: 1º Reequipar adecuadamente a nuestras FF AA y a la PNA de los medios y equipos idóneos marítimos y aéreos; o 2º cederlo, quizás con algún canon impuesto tal como afirmara el Dr. En Ciencias Naturales, geólogo de la ex YPF nacional (no la actual S.A. de capitales mixtos) Antonio Posivio en su trabajo“Talaso –Política Mar Austral”. Trabajo que oportunamente haremos llegar en otro envió sobre Políticas del Mar Argentino. Dejándoles un pensamiento a develar: Los nódulos de Manganeso –y otros minerales pesados- son los más cercanos y de mayor cantidad cerca de la superficie acuática, sin hablar por el momento del resto de los minerales y las riquezas ictícolas existentes y que son depredadas por no patrullar y proteger nuestro mar argentino.

 

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Para variar tenemos el tesoro pero no la voluntad política de custodiarlo. ¿Cómo se inscribe que habiendo logrado una mayor extensión de la plataforma marítima, no halla un programa urgente de reconstrucción de nuestra flota de mar? Por mucho menos Brasil tiene dos portaviones y está desarrollando un submarino atómico. La Flota de mar de Chile ha ampliado recientemente su Marina de Guerra, con lanchas rápidas (seis) para controlar los estrechos de Drake, Canal de Beagle y tiene ahora un buque porta helicópteros. Venezuela y Perú han duplicado el tonelaje de sus respectivas flotas militares en los 2 últimos años. ¡Argentina intenta malamente controlar esta inmensa Pampa Azul con buques de la Prefectura y 2 remolcadores rusos!

La Argentina fue uno de los primeros países que reclamaron la propiedad de los recursos naturales del subsuelo y de la plataforma continental subyacente, después de que el presidente de los EE.UU. Harry Truman hiciera la declaración de 1945 que lleva su nombre y según la cual reclamó “los recursos naturales del subsuelo y del lecho de la plataforma continental subyacente al alta mar pero contigua a las costas de los Estados Unidos, como pertenecientes a los Estados Unidos y sujetos a su jurisdicción y control.”. Un año después la Argentina reclamó lo mismo e incluyó ese reclamo en todas las convenciones internacionales firmadas hasta ahora. ¡Seguramente la Argentina ya era tan grande; faltaba quien la midiera!

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