LOS CLUBES ARGENTINOS, FRUTO DEL ESFUERZO Y LA PASIÓN DE LOS SOCIOS, NO SE TOCAN

Los clubes de futbol son construcciones colectivas, sociales, populares. Deben perfeccionarse en el marco de las asociaciones civiles sin fines de lucro.

Los clubes fomentan el deporte, al mismo tiempo que crean una cultura solidaria, cooperativa, colaborativa, participativa. Muchos clubes tienen escuela (Independiente, River, etc.), pero en todos los casos son una escuela de vida.

El amor al club hizo que muchos jugadores regresaran del exterior para finalizar sus carreras en el club al que aman (Verón, Tévez, Denis, D´Alessandro, Milito y tantos otros) resignando ingresos personales, pero devolviéndole a sus instituciones e hinchadas parte de lo que recibieron. Las donaciones en nuevas instalaciones que vimos esta semana de parte del Kun Agüero y de Gabriel Milito a Independiente, como anteriormente ocurrió con Sebastián Verón en Estudiantes, o tantísimos otros ejemplos, están motivados en sentimientos muchísimos más nobles que las ansias vacías de obtener ganancias. “¿Que sería del club sin el hincha? Una bolsa vacía. El hincha es el alma de los colores. Es el que no se ve. El que da todo sin esperar nada.” Enrique Santos Discépolo.

En fin por eso y muchas otras cosas digo que el futbol como pasión de multitudes, con sus clubes creados y sostenidos por esas multitudes, no pueden transformarse en un negocio para pocos. Por eso me opongo totalmente a que estas construcciones sociales sean privatizadas. Por eso me opongo totalmente al punto de vista empresarial-privatista del presidente Mauricio Macri.

Veamos sus declaraciones de hoy.

“El fútbol no puede seguir así”, acaba de decir Maurici Macri en radio Mitre. “El fútbol debe ir a una reforma”. “El fútbol acompañó el desorden imperante en el resto del país”. “El fútbol es deficitario, poco transparente, lleno de oscuridades.” “No puede ser que un dirigente vaya a un club y… en algunos casos sacar algún beneficio personal (y) a los cuatro años uno encuentre que el club está fundido. Esto es el hincha que se muere”

“Si el mundo aceptó obligatoria o voluntariamente la figura de las sociedades anónimas, el fútbol argentino lo tiene que aceptar”.

“Todos (los clubes) tienen que pagar los salarios, tienen que pagar los impuestos, tienen que tener las canchas en orden, así sean una sociedad anónima o una entidad sin fines de lucro”.

En declaraciones anteriores Macri había afirmado que “debe ser optativo” para los clubes de fútbol seguir como asociaciones civiles o convertirse en empresa. El mandatario consideró que “en un mundo donde todos apuntamos a elegir en libertad, que los socios de cada club elijan”.

Las respuestas.

La primer respuesta fue la de Nicolás Russo, presidente de Lanús, “rechazó la convivencia entre una asociación civil y una empresa al argumentar que se genera una desigualdad”. “Empiezan a venir capitales, ponen nombres fantasmas y terminan siendo dueños de cinco clubes, esto pasa en el mundo”.

Más incisiva aún fue la respuesta del dirigente de River Daniel Kiper: “Queremos seguir siendo socios, no clientes”. “Nosotros no apoyamos la idea de Macri de transformar a los clubes en S.A. porque los clubes ya tienen dueños, que son los socios y que son los que pusieron esfuerzo y dinero para transformar a los clubes de fútbol en instituciones importantes donde además del fútbol, hay gimnasios, escuelas y actividades sociales de todo tipo”.

“Los socios no queremos ser transformados en clientes, ya que perderemos los derechos importantes que quedarán a merced de las decisiones de un empresario que se basa en una relación de consumo que atenta contra el objeto social de los clubes deportivos”. “No existe en Argentina una legislación acorde para los clubes deportivos, lo cual propició una política de saqueo de los últimos 30 años de los clubes, con dirigentes que se enriquecieron ilícitamente sin ser contemplados por el código penal.”

“Tampoco existen acciones legales para que cada socio pueda auditar el manejo económico de los clubes, por lo cual nosotros presentamos el año pasado un proyecto de ley para tipificar el delito de la asociación ilícita deportiva, pero nadie lo quiere discutir, porque les interesa más expropiarle los clubes a los socios en lugar de evitar los delitos de los dirigentes y los barras”. “Clubes como el Barcelona y el Real Madrid, son “sociedades civiles, no son sociedades anónimas” y recordó el ejemplo del Parma que cuando se transformó en una S.A., terminó desapareciendo.” “Si los dirigentes políticos dejan que las ganancias queden en los bolsillos de sus amigos, los clubes terminan siendo económicamente inviables”. “Reclamamos transparencia, rendiciones de cuentas, licitaciones para las adjudicaciones y todo lo necesario para que los socios podamos controlar que se hace con el patrimonio de nuestro club.” Esta es la postura correcta.

Conclusión.

El capital privado excedentario busca lugares para hacer negocios. Nada mejor que tomar la dirección de un club de futbol (con hinchas y simpatizantes, con historia, con marca, con instalaciones, con personal, etc.) por migajas. De allí devendrán ganancias, relaciones económicas, políticas, judiciales, periodísticas, conocimiento público, etc.; elementos con los que tendrán un importante plus-valor. Manejarán los clubes con el paupérrimo criterio empresario de rentabilidad económica. Así por ejemplo, si la Escuela del club es deficitaria se cerrará. Solo permanecerán las actividades redituables.

Del mismo modo, todos actuarán en función del dinero. Se terminará el trabajo voluntario, las donaciones, etc. El capital solo busca ganancia. Tendrán un negocio y habrán matado el alma del club.

Para habilitar las posibilidades de hacer negocios con los clubes, el Estado hace la vista gorda frente a la corrupción, los barra brava, etc. De esta manera la situación se torna invivible para los socios y se pide un cambio. Y ahí están los “buitres” para ofrecer un cambio. Parafraseando a Atahualpa Yupanqui podríamos adelantar que: si las cosas salen mal “las frustraciones quedarán para los socios” y si salen bien “las ganancias serán para la empresa.” Así de fácil. Si el negocio les va bien, se quedan; y se va mal, vuelan. Los que siempre se quedan son los hinchas.

La libertad pregonada desde el gobierno es una chicana.

Cuando se dice que (I) “el futbol no puede seguir así”, que es un desastre, etc. etc.; y que entonces los socios deberían decidir con “libertad” si quieren que sea una asociación civil o una sociedad anónima. Nosotros le podríamos responder con otra chicana: (II) “las empresas argentinas no pueden seguir así”, exportan poco, no son competitivas, producen caro, etc. etc.; entonces los trabajadores deberían decidir con libertad y democráticamente, si quieren que las empresas sigan siendo privadas o una cooperativas. ¿Ustedes se imaginan la respuesta empresaria frente a esta propuesta? Bueno, es hora que los socios de los clubes salgamos de la modorra, la somnolencia y la indiferencia, y gritemos con fuerza: los clubes argentinos fruto del esfuerzo y la pasión de los socios NO se tocan.

Mario Mazzitelli

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