ECONOMÍA MANIATADA E INFLACIÓN REPRIMIDA

Al cabo de cuatro meses de asumir, vemos que el gobierno nacional eligió el camino del gradualismo para ir corrigiendo los desajustes de 13 años de desórdenes. Es un camino difícil y al mismo tiempo, un camino posible.

Recordemos que había desajustes muy grandes en el tipo de cambio atrasado, en el cepo que prohibía comprar divisas, en las ventas por el BCRA de u$s 17,500 millones de “dólar futuro” a precios irrisorios, en los impuestos a las exportaciones industriales y agropecuarias, en las prohibiciones para exportar como los Roe verdes, rojos y blancos, en los precios de la electricidad, el gas, el agua y en muchos otros servicios públicos, en fin, en casi toda la economía. También en el impuesto a las ganancias de las empresas e incluso en el impuesto a las ganancias de los trabajadores, una política inconcebible.

El problema es que habrá  inflación por varios meses, especialmente en abril.

Desde 2011 no podíamos crecer pues teníamos que importar la energía para ese aumento productivo, pero no teníamos las reservas necesarias para poder pagar esas importaciones. No se publicaban las cifras de pobreza y la inflación y muchas estadísticas estaban dibujadas.

En resumen, una economía maniatada y con precios artificialmente frenados. Al dejar de reprimir todos esos precios, ahora se observa la inflación pasada no registrada, y eso va a durar al menos un semestre. Lo raro es que los políticos opositores se sorprendan de esa inflación reprimida que se deja aflorar.

También se están por impulsar leyes fundamentales para la democracia.

El problema es que habrá inflación por varios meses, especialmente en abril, y eso lo puede usar la oposición populista para desgastar al gobierno. No solo los populistas sino muchos otros nos recuerdan que, por ejemplo, otros gobiernos en el pasado no se animaron a salir de la convertibilidad y fueron haciendo ajustes gradualistas muy lentos o insuficientes y terminaron mal. La Argentina no debería caer otra vez en esa experiencia.

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Hasta ahora se han ajustado las tarifas sólo a menos de la mitad del costo de producción, aunque para la gente puede parecerles un shock, una solución de una sola vez, pero no lo es. Según ha trascendido, no habrá aumentos de tarifas en el resto del año, por lo cual la inflación será menor en los próximos meses. Casualmente se va a iniciar la publicación del índice oficial en esa etapa que dará inflación muy baja y además por ahora se va a utilizar la inflación de San Luis, para ajustar los bonos por CER, pues es la que da menos.

Quedará para el año 2017 un replanteo del sector público sobredimensionado.

Para los que opinan que podemos repetir las malas experiencias del populismo se les puede decir que la historia puede ser muy distinta, por ejemplo, por la reconfiguración internacional de Argentina, que ha sido muy rápida y exitosa. Los Presidentes de Italia, Francia y Estados Unidos han visitado nuestro país en los tres  primeros meses del nuevo gobierno.

También se están por impulsar leyes fundamentales para la democracia como la de reforma electoral, la de eliminación de la lista sábana, la de la ley del arrepentido y otras que han dado buenos resultados en otros países. Es dable esperar que estos grandes cambios políticos den oxígeno al gobierno para hacer la reestructuración macroeconómica, especialmente la de precios relativos, lo antes posible y que la reducción de la inflación en la segunda parte del año sea una realidad. Esto consolidaría al gobierno en su política de lucha contra el narcotráfico y contra la pobreza, que son fundamentales para poder brindar una perspectiva de política económico-social exitosa.

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Quedará para el año 2017 un replanteo del sector público sobredimensionado, sobre todo en las provincias,  que se puede ir corrigiendo gradualmente con crecimiento económico.

Por todo ello el gobierno ha logrado un cierre definitivo de los problemas de la deuda pública lo que nos permite volver, después de 15 años de default, a los mercados financieros internacionales. Esto habilitaría financiar parte del crecimiento económico con endeudamiento y además permitiría ir ajustando el problema del sector público gradualmente.

El programa del gobierno no es un programa fácil, sobre todo tomando en cuenta que la herencia recibida es descomunal.

La clave del crecimiento económico y de la reducción significativa de la pobreza es la inversión bruta interna fija. Sin ella no hay ninguna perspectiva de aumentar la ocupación y el que cree que con buenas intenciones se puede bajar la pobreza está lejos de conocer la realidad económica del mundo.

La inversión en activos argentinos se puede facilitar también pues el precio de una empresa argentina es la mitad de lo que valen en Chile, Perú, Colombia o incluso Brasil y significaría una ventaja para el posicionamiento empresario futuro.

El programa del gobierno no es un programa fácil, sobre todo tomando en cuenta que la herencia recibida es descomunal, pero eso lo hace más desafiante, más audaz. Puede significar un cambio importante de nuestro país, un cambio relevante después de todo lo que ocurrió desde el golpe de estado de 1930, a partir del cual perdimos el rumbo y nos hemos subdesarrollado a nosotros mismos. Es una esperanza posible de cambio. Lo perciben mucho más en el exterior que los argentinos.

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