POBREZA, IMPUESTOS Y JUSTICIA SOCIAL

Es muy bueno que se haya instalado con fuerza la discusión sobre la pobreza luego de una década de ocultar el tema, sus cifras y consecuencias. Discutir pobreza desde una perspectiva multidimensional es una necesidad esencial de una buena sociedad. La Argentina lo necesita para saber adonde estamos y adonde vamos.

Pero la discusión por la pobreza se tiñe rápidamente de política. A veces por buenas razones; pero otras por malas, pues la búsqueda de votos esconde algunos argumentos y potencia otros, haciendo que las conveniencias coyunturales dominen el escenario. Un ejemplo claro es la reforma del impuesto a las ganancias, al que la oposición plantea como una necesidad social perentoria

La presión fiscal que hemos heredado es insostenible; que las escalas del impuesto agreden a los trabajadores de ingresos medios y altos. Pero también es cierto que con semejante nivel de déficit es necesario optar con criterio de justicia social.

La reciente propuesta de varios partidos opositores, bajo un discurso progresista, lleva casi a desaparecer el impuesto a las ganancias (de 1, 8 millones de contribuyentes actuales pasarían a pagar solo 200.000), con un impacto fiscal de 90.000 millones de pesos. De aplicarse así, desfinanciaría programas vitales para la vida comunitaria, en especial para los más pobres. El Gobierno ha optado por otro camino; por ejemplo quitando el impuesto a 500.000 personas de las escalas mas bajas; sacando el IVA a la canasta básica para los mas pobres e invirtiendo 15.000 millones de pesos para que, después de muchos años, empiecen en tiempo las clases en la escuela pública.

Otro tema en discusión es el de las tarifas. La estructura anterior era inequitativa. ¿Por qué los usuarios capitalinos deben pagar un cuarto de la tarifa de transporte o energía que pagan ciudadanos de Jujuy, Córdoba o Bariloche? ¿Por qué razón de equidad debemos usar fondos escasos que necesitamos para educación en financiar la luz y el gas gratuitos en la CABA? ¿Será justo aumentar impuestos para financiar obras públicas esenciales mientras un sector privilegiado dilapida recursos por un precio regalado?

Doce años de desorden han dejado una situación social compleja en tamaño y dimensiones. Los caminos para resolverla son múltiples, desde crear mucho trabajo decente hasta asegurar la mejor cobertura y calidad de los bienes públicos; el acceso a la vivienda y una cobertura universal de los niños pobres. La salida es difícil por el nivel de desorden macroeconómico heredado. Pero necesitamos contar con recursos fiscales recaudados con equidad y que eviten echar mas leña al fuego económico y social. Es por ello que queremos tratar estos temas con una perspectiva sistémica y de largo plazo, en lugar de quedarnos solo en discusiones políticas coyunturales que serán pan para hoy y hambre para mañana.

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