¿TENEMOS UNA CANCILLERÍA PARA EL SIGLO XXI?

La Cancillería tiene en la Argentina la responsabilidad de las relaciones exteriores del país. Le compete la elaboración de objetivos y políticas, así como la implementación de planes y programas que cubren un amplio espectro de asuntos que, en su conjunto, apuntan a beneficiar, salvaguardar y proyectar los intereses nacionales. ¿Están las cancillerías contemporáneas, y la Cancillería de la Argentina, dotadas para asumir los retos y las oportunidades del siglo XXI?

Una sintética reflexión sobre la evolución del manejo de las cuestiones económicas en la política exterior permitiría responder en parte esta pregunta. La Cancillería se denominó originalmente Ministerio de Relaciones Exteriores y en 1898 pasó a llamarse Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (MREyC), nombre que conservó por casi un siglo.

A comienzos de los años ‘90, en un contexto mundial marcado por el aceleramiento de la globalización, el impulso a tratados de libre comercio y la importancia de contar con negociadores calificados, la Cancillería cambió nuevamente de denominación: mediante la Ley 24.190 del 16 de diciembre de 1992 se la designó Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto (MRECIC).

A su vez, de acuerdo al artículo 19 de esa ley, el entonces Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos conocía, entre otras, de la “definición de la política económica y comercial en el campo exterior”, así como de “las negociaciones internacionales de naturaleza monetaria y financiera”.

Como es natural, toda ampliación del campo de incidencia y acción de un ministerio respecto a lo que otro/s considera/n territorio propio genera roces y dificultades de coordinación. A su vez, el papel y poder de los ministros y su relación con la presidencia y los juegos burocráticos dentro de los gobiernos son importantes al momento de evaluar las tensiones y los alcances en el manejo de temas importantes de la política pública.

En todo caso, durante una década la Cancillería se fue adaptando y se convirtió en un actor relevante en las negociaciones económicas internacionales.

La Ley 26.338 del 5 de diciembre de 2007, que sustituyó a la Ley de Ministerios y sus modificaciones, fue más precisa respecto de las competencias del MRECIC. Señaló que entendería de “los aspectos políticos económicos internacionales, en la formulación y conducción de los procesos de integración”.

Asimismo, le correspondía “la ejecución de la política comercial en el exterior …(e) intervenir en la formulación, definición y contenidos de la política comercial en el exterior”.

El entonces Ministerio de Economía y Finanzas preservaba su papel “en las negociaciones internacionales de naturaleza monetaria y financiera”.

Sin embargo, a partir del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, la Cancillería comenzó a perder influencia en las cuestiones económicas. Después del 10 de diciembre de 2011 y mediante el Decreto 2082 Comercio Internacional pasó a ser responsabilidad del entonces Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

En breve, la Cancillería dejó de ser el MRECIC y volvió a ser el MREyC. En lo que parece ser parte de una tendencia involutiva, el Decreto 13/2015 del presidente Mauricio Macri puede debilitar aún más la gravitación de la Cancillería en el frente económico.

En efecto, la Cancillería deja de “entender en la ejecución de la política comercial en el exterior” como lo señalaba la ley de 2007. El ahora Ministerio de Hacienda y Políticas Públicas pasa a entender “en las negociaciones internacionales de naturaleza económica, monetaria y financiera”. Pero ahora también el Ministerio de Producción tiene nuevas competencias.

Por un lado, comienza a “entender en la definición, ejecución y promoción de la política comercial en el exterior”. Y por el otro, pasa a “entender en las relaciones con los organismos económicos y comerciales internacionales”.

Para una diplomacia que ha proclamado que es tiempo de “más negocio y menos ocio” como parte de un modo distinto y superador de inserción internacional en el siglo XXI es paradójico que se reduzca el rol político y estratégico fundamental de la Cancillería en el ámbito de las cuestiones económicas internacionales, tanto bilaterales como multilaterales. Tema que incide sobre los intereses nacionales, su defensa y promoción.

Juan Gabriel Tokatlian es Director del Depto. de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella.

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