SOBRE EL CASO DE LOS PANAMÁ PAPERS.

En una irresponsable y cómplice política, ya que facilita la fuga de capitales, se han firmado en los últimos años Acuerdos de Protección de Inversiones, de Cooperación y Comerciales con 12 países considerados paraísos fiscales, entre ellos Panamá.

El Congreso Nacional debe abocarse de inmediato a revisar y derogar estos convenios con paraísos fiscales ya que atentan contra la seguridad económica de los ciudadanos argentinos estafados por la evasión de las sociedades offshore en paraísos fiscales.

1)- La entrada definitiva del problema de la fuga de capitales en la agenda global y en la conciencia ciudadana:

Para los que desde hace muchísimos años venimos sosteniendo que el principal problema de  la Argentina es el perverso sistema de endeudamiento externo y fuga de capitales, la divulgación de los PanamaPapers nos parece un hecho extraordinario e histórico. Ya que ha quedado globalmente al desnudo un mecanismo esencial en el engranaje del saqueo, la evasión fiscal y la corrupción.

La forma en que se filtró y difundió la información nos demuestra una cara positiva de esta era, tan complicada, llamada globalización. Es notable el impacto y la repercusión global de la noticia. Los ciudadanos del mundo debemos agradecer la valiosa labor del grupo de periodistas que mantuvo en reserva la noticia, chequeó y corrigió datos; y finalmente cumplió con publicar en simultaneidad los anuncios. Cuando una noble y antigua profesión, ejercida con honestidad, se combina con un anuncio a escala global, se puede producir un cambio político y cultural fenomenalmente positivo. Por el derecho a la información que nos asiste, como ciudadanos globales que también somos, debemos también pedir que se hagan públicos todos los documentos filtrados.De lo contrario, tendrán mayor pábulo las versiones que sugieren que las revelaciones están sesgadas, en función de determinados intereses geopoliticos y que se juega también una disputa para que queden en pié determinados paraísos fiscales y no otros.

Somos una aldea global cada vez más interconectada y cuando una noticia aparece en todos los noticieros del mundo se transforma en un tema ineludible de la agenda global. Así como están instalados temas que preocupan a la opinión pública mundial como la problemática ambiental, los derechos humanos, la crisis de la democracia, etc; ahora se suma con mucha fuerza este tema de los paraísos fiscales, al que muchos gobiernos hace tiempo le vienen esquivando.

A nuestro criterio este es el tema de agenda global más importante para empezar a resolver las enormes y crecientes desigualdades socioeconómicas. Ya que la creciente desigualdad de riqueza e ingresos que experimenta el mundo en estos últimos 40 años, es directamente proporcional al creciente uso, que empresas y particulares, han dado a estos mecanismos de evasión y elusión, como son las sociedades offshore radicadas en paraísos fiscales.

2)- La reacción inconsistente del presidente Macri

Escuché con atención las palabras de Macri explicando su responsabilidad en las cuentas puestas al descubierto en el caso PanamaPapers. Para muchos de sus seguidores sus palabras deben haber sonado decepcionantes. Es lógico, eran optimistas, estaban ilusionados que Macri representaba un cambio político, basado en valores como la transparencia, y se anoticiaronn de su comportamiento, claramente reprochable éticamente. Dice el dicho popular que un optimista es una persona a la que falta información. Y ese parece ser el caso.

No le pedimos a Macri un sincericidio al estilo del valijero Fariña con LazaroBaez. Ni que se acoja a la ley del arrepentido y nos cuente todos los manejos opacos del grupo Macri, cuya turbia historia empresaria todos conocemos. Lo que si debemos pedirle es que obre de manera correcta en beneficio de los argentinos y no como hizo, realizando solo anuncios totalmente intrascendentes. La creación de un “fideicomiso ciego “ o la ley de información pública, no hacen de ninguna manera al caso en cuestión. Son temas distractivos y que nos alejan del foco del problema. En los Panamá Papers el tema en cuestión es la “transparencia” de los privados y los mecanismos de elusión y evasión que se habilitan permisivamente desde el propio Estado. 

3)- El sistema de la deuda:   deuda y fuga dos caras de la misma moneda.

Sabemos que la ICIJ cuenta con una enorme base de datos que se ha filtrado del estudio Mossac Fonseca, que estas son las primeras noticias que se divulgan y que vamos a seguir conociendo mucho más. Incluso ya en las redes sociales por otras fuentes (como opencorporates.com) se cuelgan todos los días nombre de políticos, empresarios, sindicalistas, etc. Pero los nombres de los personajes que van colgándose en los árboles, no nos deben dejar de mirar el bosque. Las sociedades off shore son una parte del sistema económico financiero.

En una exposición de la deuda que diera en el año 2014 reseñe el trabajo del economista James Henry, de la ONG TAX JUSTICE NETWORK publicado en 2012, titulado el “Precio del Offshore”, analiza el “agujero negro” que producen en las economías los capitales fugados y/o evadidos a los paraísos o guaridas fiscales. Señala la existencia de un sistema “protegido y operado por la industria financiera global offshore”. Una industria del secreto y la evasión. Usando datos del FMI, BM, OCDE y otras fuentes oficiales estima en que el stock de capitales fugados asciende a 32 trillones de dólares.

Pero lo más interesante del informe es que identifica que buena parte de esos fondos, cerca de 10 trillones, provienen de países de mediano desarrollo que a su vez tiene fuertes endeudamientos externos, señalando la fuerte correlación entre endeudamiento y fuga de capitales.

Como ingeniero a mí esto no me extraña ya que se cumple la ley de la física clásica de conservación de la materia, que dice que la cantidad de materia antes y después de una transformación es siempre la misma. Por lo tanto, para que haya fuga de dólares primero tiene que haber entrada de dólares (vía deuda externa o saldo comercial o de balanza de pagos favorables).

Pero volvamos a la Argentina, el informe TAX JUSTICE NETWORK señala que los argentinos tienen 400.000 millones de dólares en paraísos fiscales. Es el equivalente a casi un PBI de un año. Es el cuarto país de América Latina que más dinero colocó sin declarar en el exterior. La posición neta de la Argentina o sea cuanto hay afuera fugado y cuanto debemos afuera -que técnicamente se denomina Posición de Inversión Internacional- es cerca de 250.000 millones dólares. O sea somos acreedores del mundo por esa cifra y no deudores.

Aunque hilando más fino hay que decir que en realidad son las clases ricas de la Argentina las que le prestan sus dólares al mundo, mientras que los trabajadores y las clases más pobres son quienes tienen que pagar la deuda externa. Una situación injusta y un sistema que agiganta las desigualdades, porque tras cada crisis y devaluación se ensanchan las diferencias.

Deuda externa, fuga de capitales y liberalización del movimiento de capitales componen un sistema, el “sistema de la deuda”. Por ello un análisis integral del problema de la deuda no puede dejar de lado la otra cara que es la fuga de capitales.

El ingreso de la Argentina a los engranajes de la globalización financiera tuvo su origen principalmente en la política económica de la dictadura de 1976 y las políticas monetaristas y de apertura financiera de Martinez de Hoz. El balance de esa política de apertura financiera es tan simple como luctuoso para el país: por cada dólar que nos prestaron, en definitiva a la larga se fugó un dólar.

Los gobiernos democráticos han sido, en el mejor de los casos, ineptos para cambiar esta situación y en otros directamente cómplices de mejorar y sofisticar el mecanismo de fuga. El resultado de todo ello ha sido que la ciudadanía ha desertado de la moneda nacional, se ha volatilizado el ahorro nacional y destruido el sistema financiero local. Agravando, y agrandando hasta los sectores medios, la patológica adicción al dólar y a la fuga de capitales.

Siendo este mecanismo el enorme impedimento para lograr una sustentabilidad financiera y disminuir las desigualdades sociales. La valorización del capital por intermedio de mecanismos financieros es lo que permite apalancar las ganancias del capital. Mientras exista este sistema, donde las clases altas fugan capitales y la banca internacional le ofrece refugio, va a ser sencillamente imposible disminuir las desigualdades, y la dependencia del endeudamiento externo y de las inversiones extranjeras.

4)- Las sociedades offshore de argentinos en Panamá gozan de la protección de un tratado bilateral de inversiones.

Decía Pasteur, que para que un virus pueda crecer y multiplicarse, lo importante es el terreno en el que se encuentra. El terreno argentino fue siempre muy propicio para la fuga y exportación de capitales, mucho más que otros países. Ese sustrato propicio se debe a un conjunto de factores y razones históricas. Como las propias características culturales de su élite económica, con fuerte vocación rentista (y no industrialista) y a la vez europeizante (y no nacionalista). Como la reacción negativa del capital rentístico frente al proceso de fuerte sindicalización de la clase trabajadora de mediados de siglo pasado.  Como las erróneas políticas cambiarias, fiscales e impositivas; que a su turno coadyuvaron en la destrucción de la moneda y el ahorro nacional.

Pero además de estas circunstancias estructurales y culturales, mientras al amparo de la globalización financiera se fueron perfeccionando mecanismos de fuga de capitales y riquezas, el Estado argentino obró institucionalmente de manera cómplice con este pernicioso sistema. En ese sentido debe analizarse que por ejemplo la Argentina haya firmado con la república de Panamá un Convenio para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones. Convenio que fue aprobado por el Congreso Nacional el 20 de Mayo de 1998 y convertido en Ley 24.971.

Este tratado con Panamá tiene características muy similares al resto de los casi 60 Tratados Bilaterales Recíprocos de Inversión, que ha firmado la Argentina con otros países. Siempre hemos cuestionado que estos tratados llamados “recíprocos” pero que en realidad solo cumplen la función de garantizar los intereses de las empresas extranjeras que operan en la Argentina. Un remedo de aquella política imperial de libre navegabilidad de los ríos, que solo servía para que los ingleses navegaran el Rio de La Plata cuando ningún argentino lo pudiera hacer efectivamente en el Támesis.

En el caso de Panamá, el tratado cumple con la función de garantizarle “seguridad jurídica” a las empresas argentinas radicadas en ese país como offshore. Todas las cláusulas son las usuales de estos cuestionados tratados, pero cobra relevancia en este caso lo establecido en el art. 5 que establece que “Cada Parte Contratante otorgará a los inversores de la otra Parte Contratante la transferencia irrestricta de las inversiones y ganancias”. De nada valdría constituir una offshore sin la garantía de transferencia de recursos, utilidades, regalías, dividendos, intereses, etc. Este tratado era necesario para garantizar todo el circuito de armado de sociedades offshore en Panamá.

Pero además del tratado de Panamá, en una política irresponsable y cómplice de abrir las puertas a varios países con dudosa reputación, el Estado argentina ha firmado Acuerdos de Cooperación y Comerciales con otros 12 países considerados paraísos fiscales por la propia AFIP (Fuente: http://www.afip.gob.ar/genericos/novedades/listadoParaisosFiscales.asp)

La lista de paraísos fiscales con los que la Argentina ha firmado convenios es la siguiente:

 

Ley N° 27.242 Acuerdo sobre Cooperación Técnica entre la República Argentina y Antigua y Barbuda.
Ley N° 27.241 Acuerdo sobre Cooperación Técnica entre la República Argentina y San Cristóbal y Nieves.
Ley N° 27.136 Acuerdo sobre Cooperación Técnica entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de Belice.
Ley N° 27.036

Acuerdo Comercial entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Estado de Kuwait.

Ley N° 27.029 Acuerdo de Cooperación Técnica entre la República Argentina y San Vicente y las Granadinas.
Ley N° 26.643 Acuerdo Económico y Comercial entre la República Argentina y el Reino Hachemita de Jordania, suscripto en Buenos Aires.
Ley N° 26.439 Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial entre la República Argentina y la República de Guyana, suscripto en Georgetown, República de Guyana, el 24 de febrero de 2006.
Ley N° 26.399 Acuerdo entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de la República de Angola sobre Cooperación Económica y Comercial.
Ley N° 25.703 Convenio de Cooperación Técnica suscripto en Buenos Aires el 25 de abril de 2001 con Santa Lucía.
Ley N° 25.698 Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial suscripto en Buenos Aires el 25 de abril de 2001 con el Gobierno de Santa Lucía.
Ley N° 25.699 Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial suscripto en Buenos Aires el 26 de junio de 2001 con el Gobierno de Granada.
 Ley N° 25.498 Convenio de Cooperación Comercial y Económica suscripto con el Gobierno de la República de Albania.
Ley N° 24.971 Convenio suscripto con la República de Panamá para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones.

 

5)- Por dónde empezar si queremos transparencia:

El caso Panamá Papers está destinado a producir un cambio cultural y político trascendente, en la medida que los actores privados y los decisores públicos entiendan que hay que acompañar el reclamo de una sociedad hastiada que la burlen y saqueen, con la corrupción de sus gobernantes y con la fuga de capitales de sus empresarios. Así no hay solución a ninguno de los graves problemas sociales, productivos y financieros que enfrentamos.

Esta nueva ola de endeudamiento externo a la que nos van a subir en el mejor de los casos proveerá un alivio coyuntural que se diluirá como ha sucedido recurrentemente en los últimos 40 años.

El camino hacia una recuperación real de la Argentina pasa por una profunda autocrítica de nuestros comportamientos individuales y colectivos. En ese sentido, sería conveniente para toda la dirigencia argentina releer o leer ese cuadernillo del entonces Cardenal Jorge Bergoglio “Sobre la acusación de sí mismo”. Allí nos recuerda la caracterización que San Agustín hacía de los “hombres sin remedio”: “son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demás. No buscan lo que hay que corregir sino en que pueden morder. Y al no poder excusar a sí mismos, están siempre dispuestos a acusar a los demás.”

Como resulta imposible que San Agustín hablara lunfardo, no se refiere a la “mordida” o coima, aunque en nuestro caso cabe perfectamente su utilización.

El Congreso Nacional debe abocarse de inmediato a revisar y derogar estos convenios con paraísos fiscales ya que atentan contra la seguridad económica de los ciudadanos argentinos estafados por la evasión de las sociedades offshore en paraísos fiscales.

 

Mario Cafiero

 

 

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