DE IZQUIERDA Y DE DERECHA AL MISMO TIEMPO

El mundo cambia a una velocidad tal que arrolla antiguas dicotomías ideológicas. Esto no siempre se ve desde la Argentina.

No es que a las ideologías les haya llegado la muerte, como se pretendió tras la caída del Muro. Su objeto es discutir la forma más justa o más eficiente de distribuir los bienes sociales y esa será una disputa eterna. Lo que agoniza es la teoría del todo, según la cual -más allá de promover una u otra forma de distribución- una ideología da respuesta a cada uno de los problemas sociales y esa respuesta es invariablemente contraria a la de otra ideología.

Los cambios que hoy se producen en el mundo incluyen aun ideologías que invocan mandatos divinos.

En Irán, los ayatolás, que instauraron un régimen reaccionario y represivo, vienen practicando la misoginia en nombre de Alá. En 2013, el entonces presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, provocó un escándalo en su país por haber abrazado, en Caracas, a la compungida viuda de Hugo Chávez durante los funerales de su esposo. Los clérigos recordaron que “tocar a una mujer que no sea familiar de primer grado está prohibido en cualquier circunstancia, sea dar la mano o tocar la mejilla”.

Tres años más tardes, en las elecciones legislativas del pasado 29 de abril, fueron elegidas en Irán 14 diputadas. Son jóvenes (la menor tiene 29 años) y exhalan rebeldía. Una de ellas esgrime un proyecto revolucionario: abolir las leyes que hacen obligatorio el uso del hidjab, ese velo islámico que, por presunto mandato de Alá, oculta la cabeza y parte del rostro de las mujeres musulmanas. Las 14 diputadas se han comprometido, en realidad, a librar batallas por la derogación de todas las normas discriminatorias que convierten a la mujer en propiedad de su padre o esposo.

En Qatar -otro Estado confesional, que sigue el ultraconsevardor “Islam de obediencia wahhabite”- una generación de mujeres ocupa ya posiciones prominentes en el Estado y el sector privado. Es el caso de la física Ilham Al Qaradawi, que luce un gran prestigio internacional y es considerada una de las personas más influyentes en su país. O el de Aisha Al Mudahca, la Directora General del Centro de Incubación de Empresas: el más importante de Medio Oriente.

El surgimiento del extremismo islámico en el mundo no contradice sino que confirma la tendencia. Se recurre al terrorismo cuando se carece de poder o se lo ha perdido. El ISIS pretende constituirse en un Estado Islámico de Irak y el Levante porque los tradicionales estados islámicos han dejado (o están dejando) de constituir una amenaza internacional. Es un giro hacia posiciones moderadas que inclusive ha llevado a Teherán a constreñir su desarrollo atómico.

En Francia, un profesor de Neurología y economista, graduado en el Instituto de Estudios Políticos de París y la Escuela Nacional de Administración (ENA), dice de sí mismo que es “de izquierda y de derecha”. No es que se aleje de ambas. Lo que proclama es que se considera, al mismo tiempo, de izquierda y de derecha. Conjuga ideologías.

Y no es la definición de un excéntrico intelectual: pertenece al socialista Emmanuel Macron, actual ministro de Economía y uno de los políticos más populares de Francia. Una encuesta reciente reveló que 38 por ciento de los franceses creen que Macron sería “un buen presidente de la República”.

A juicio de este iconoclasta, ha pasado el tiempo de las cosmovisiones y los dogmas: hoy se toman decisiones progresistas apoyadas por conservadores, y medidas conservadoras apoyadas por progresistas. La tendencia actual es, afirma Macron, la de evaluar el mérito o demérito de las decisiones que se toman desde el poder, cualquiera sea la filiación de quien la tome. Es un movimiento que tuvo, en su prehistoria, el nombre de “tercera vía”, a impulsos de gobernantes como el británico Tony Blair. Todos ellos negaban supremacía al Estado y también al mercado. Promovían la profundización de la democracia al mismo tiempo que impulsaban planes de desarrollo que tenían componentes estatistas y capitalistas a la vez.

El relajamiento de las ideologías puede servir al bien o al mal. En todo caso, cambia las reglas del juego internacional. La posición de Macro tiene en Francia el aval de una reciente encuesta: uno de cada tres socialistas se opone allí a la construcción de mezquitas en Francia y más de la mitad de ellos querría prohibir el uso del velo en la calle.

Otra encuesta muestra que entre 40 y 50 por ciento de los franceses de menos de 35 años proclaman que no son “ni de izquierda ni de derecha” y pueden aprobar o rechazar políticas desde una posición independiente.

El viernes pasado un musulmán, de familia pakistaní, fue elegido alcalde de Londres. El mismo Sadiq Kahn confiesa que hasta hace unos años, no se habría atrevido a soñar con ser el líder de la que –a su juicio—es “la ciudad más importante del mundo”.

La Argentina vive, en gran medida, atada a viejos prejuicios ideológicos. Las discusiones políticas del siglo 21 no son más que una reiteración de las que prevalecieron hace 50 o más años. Aumentar los salarios para preservar su poder adquisitivo es, para muchos, una decisión “de izquierda”. Hacer un ajuste fiscal, obligado por la falta de recursos, es “de derecha”.

Del mismo modo, privatizar una empresa es “de derecha”, aun cuando el Estado no sepa ni pueda administrarla. En cambio, estatizarla es de “izquierda”, aun cuando, durante gobiernos reaccionarios, la empresa pueda ser desguazada por funcionarios fanáticos y corruptos.

Adoptar una economía mixta, que tenga elementos de derecha y de izquierda, es mucho menos arduo y peligroso que desafiar a misóginos poderosos o tratar de quitarle el velo a la mujer islámica. Se trata de reemplazar el absolutismo intelectual por la ponderación y el sentido común. Se puede disentir en cuanto a medidas que impliquen la injusta concentración o la justa distribución de la riqueza. En cambio, se puede coincidir en la miríada de medidas de beneficio colectivo. Nunca la verdad queda sólo de un lado.

Se el primero en comentar en "DE IZQUIERDA Y DE DERECHA AL MISMO TIEMPO"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*