A 55 AÑOS DE MATER ET MAGISTRA

LOS 15 DE MAYO, DÌAS CLAVES PARA LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y SU VISIÒN DEL DESARROLLO ECONÒMICO

Hace 55 años, el 15 de mayo de 1961, el papa Juan XXIII dio a conocer su revolucionaria encìclica “Mater et magistra” (Madre y maestra) que generó un enorme impacto en su época al cuestionar profundamente el sistema económico-social imperante en circunstancias en las que el debate central estaba planteado entre el capitalismo imperante en la mayor parte del mundo y el importante bloque socialista liderado por entonces por la ex Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) eligió para el anuncio de “Mater et magistra” esa fecha que es la misma conque León XIII (Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci), a través de su encìclica “Rerum novarum” (De las cosas nuevas) en 1891, 70 años antes, la que dio el puntapié inicial para la inserción de la Iglesia Católica en el debate sobre el futuro de la sociedad humana ocho años después del fallecimiento del gran pensador alemán Karl Heinrich Marx y cuando aún vivía su más estrecho colaborador, el también alemán Friedrich Engels.

Habían pasado cuadro décadas de la aparición de la “Rerum novarum” cuando el papa Pio XI (Achille Damiano Ambrogio Ratti) dio a conocer el 15 de mayo, pero de 1931, en medio del caos económico que vivía Europa y del surgimiento del autoritarismo nacionalista en varios países, su encìclica “Quadragesimo anno” (Cuarenta años) en la que avanzó sobre las ideas ya expuestas oportunamente por León XIII y se anticipó a la “Mater et magistra” que convidó a la reflexión humana  exactamente tres décadas más tarde.

Las otras dos grandes encìclicas que avanzaron en el desarrollo de la “Doctrina Social de la Iglesia” con posterioridad, “Centesimus annus” (Centésimo año), del papa polaco Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyła) y “Laudato si” (Alabado sea), del argentino Francisco (Jorge Mario Bergoglio) también fueron dadas a conocer durante el mes de mayo, pero en el primero de estos casos fue el primero, en 1991, y en el segundo el 24, en 2015, estableciendo un ligero desajuste de días con sus tres antecesores italianos en la materia.

Al conmemorarse los 55 años de la aparición de la “Mater et magistra” resulta importante rescatar algunas de las cuestiones centrales planteadas ya por la “Rerum novarum” como que “Disueltos en el pasado siglo (XIX) los antiguos gremios de artesanos, sin ningún apoyo que viniera a llenar su vacío, desentendiéndose las instituciones públicas y las leyes de la religión de nuestros antepasados, el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores”.

Pío XI avanzó en “Quadragesimo anno” en la cuestión de la propiedad pero mientras fustiga duramente el individualismo propio del capitalismo también marcó distancias con el socialismo real contrario, precisamente, a la propiedad privada, por lo que planteò, manteniendo la misma, la necesidad de un reparto más equitativo de la riqueza, según el texto que a pedido del pontífice elaboraran los sacerdotes jesuitas Oswald von Nell-Breuning y Albert Mûller con la colaboración de Gustave Desbuquois.

La cuestión salarial resultó de gran importancia al rechazar el concepto de “contratos de trabajo” que debiera ser reemplazado por el de “contratos de sociedad”, planteando que en la fijación de los emolumentos se debían tener en cuenta cuestiones como la inflación, las necesidades familiares para afrontar su sustento, la situación de la empresa contratante tendiendo a cuidar a las hoy denominadas pymes y, obviamente, el valor del producto elaborado por el trabajador, entre otras consideraciones.

Ya en la “Rerum novarum” León XIII habla planteado que los ricos y los patrones “no deben considerar al obrero como un esclavo” sino “que deben respetar la dignidad de la persona y la nobleza que a esa persona agrega el carácter cristiano” a lo que Pío XI agregó el cuestionamiento al libre mercado señalando que deben rechazarse las actitudes monopólicas del capitalismo y, en particular, en forma anticipada al devenir económico de las décadas siguientes, apuntó contra el “internacionalismo” financiero.

Juan XXIII, en su “Mater et magistra” retomò la cuestión del salario y la forma de fijación del mismo con los parámetros ya mencionados, al tiempo que puntualizò que el desarrollo económico debe sostener la dignidad del hombre para lo cual se sostiene la importancia del rol social de los sindicatos ya que los trabajadores deben tener participación en todos los niveles de decisión del estado a la hora de la planificación de las políticas publicas para sustentar el bien comùn en una comunidad màs justa.

Es importante su visión acerca de la propiedad privada ya que no apunta a la defensa de los sectores adinerados sino que centralmente se enfoca en lo que considera como el derecho de los trabajadores a acceder a los bienes que resulten indispensables para su buen vivir como, por ejemplo, un lote de tierra para el campesino o similares para otros sectores sociales, direccionando un proyecto político que en esos años dio fuerte presencia a diferentes partidos democristianos que asumieron el pensamiento expresado en esas encìclicas.

Todas esas ideas fueron reasumidas en los años posteriores por diferentes lìderes del catolicismo, incluso a través de nuevas encìclicas como “Pacem in terris” (Paz en la tierra), del propio Juan XXIII (1963), la referida “Centesimus annus” y la reciente “Laudato si”, de la cual el próximo 24 se cumplirà un año de su aparición, y en la que el papa Francisco agregò la importancia de incorporar a las luchas por un mejor coexistir humano, la cuestión del cuidado del medio ambiente que no debe estar sòlo dirigido a la naturaleza sino también al hombre.

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