UNA PREGUNTA EN TORNO A LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810

¿Cuándo completaremos los sueños de aquel proyecto?

 

de Mariano Moreno

 

Tres párrafos del prólogo escrito por nuestro prócer a la traducción al idioma español del libro “El contrato social” de Juan Jacobo Rousseau.

 

1.-…Juan Jacobo Rousseau. Este hombre inmortal, que formó la admiración de su siglo, y será el asombro de todas las edades, fue, quizá, el primero que disipando completamente las tinieblas con que el despotismo envolvía sus usurpaciones, puso en clara luz los derechos de los pueblos

Los tiranos habían procurado prevenir diestramente este golpe, atribuyendo un origen divino a su autoridad; pero la impetuosa elocuencia de Rousseau, la profundidad de sus discursos, la naturalidad de sus demostraciones disiparon aquellos prestigios; y los pueblos aprendieron a buscar en el pacto social la raíz y único origen de la obediencia, no reconociendo a sus jefes como emisarios de la divinidad, mientras no mostrasen las patentes del cielo en que se les destinaba para imperar entre sus semejantes; pero estas patentes no se han manifestado hasta ahora, ni es posible combinarlas con los medios que frecuentemente conducen al trono y a los gobiernos.

 

2.- La gloriosa instalación del gobierno provisorio de Buenos Aires ha producido tan feliz revolución en las ideas, que agitados los ánimos de un entusiasmo capaz de las mayores empresas, aspiran a una constitución juiciosa y duradera que restituya al pueblo sus derechos, poniéndolos al abrigo de nuevas usurpaciones.

 

3.- …si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.

 

¿Cuántos años tardamos en cerrar el capítulo “político” de la Revolución de Mayo?

 

Algunos señalan la sanción de la Constitución de 1853, otros la resolución de la cuestión Capital en 1880, otros el advenimiento del voto secreto, universal y obligatorio que se ejerciera con fuerza fundacional en 1916, otros la Constitución de 1949 con sus “Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura” y su famoso artículo 40 “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo…son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación”. Personalmente creo que todos estos acontecimientos fueron extraordinarios y muchos otros destacables. Sin embargo veo que  hemos dejado de “mudar de tiranos” pensando a veces en soluciones mágicas, solo a partir de 1983 donde se funda este largo período constitucional que llega a nuestros días.

 

Resuelta –parcialmente- la cuestión política planteada en 1810, queda  el sistema económico-social heredado (un capitalismo neocolonial, periférico, dependiente, depredador; afecto al paternalismo, las ganancias rápidas, la fuga de capitales  y la corrupción) como rémora del pasado.

 

¿Cuándo podremos cerrar el capítulo económico de la Revolución de Mayo? No lo sé. Pero podríamos retomar las palabras de Mariano Moreno y decir:

…si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos y sus deberes, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe; si el pueblo trabajador no toma en sus manos la producción de los bienes y servicios para la vida, es decir toma en sus manos su propio destino, si no ilumina desde el trabajo a toda la Nación; si no se asume con humildad como el mayor protagonista de la historia, acoplando a su mandato de libertad los bienes naturales, las empresas, la propiedad y el capital; nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte cambiar los gobiernos, sin superar el vetusto y arcaico capitalismo neocolonial, que ha impedido que la mayoría social pudiera realizarse en plenitud y felicidad como lo soñaran los próceres de la Revolución de Mayo.

 

La seguimos
Mario Mazzitelli

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