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HAITIANOS Y AFRICANOS, LA NUEVA OLEADA DE INMIGRANTES HACIA ESTADOS UNIDOS

Ya no son sólo de México y Centro y Sudamérica los que intentan obtener refugio en Estados Unidos sino que hasta de Haití y África. Docenas de familias mexicanas, inmigrante africanos e haitianos espera en la garita San Ysidro, para pedir asilo en EEUU. Inmigrantes africanos AsanaCarineLem, BundaIkajaguy y Kamara Joseph son parte de un grupo de africanos y haitianos que estan llegando en masa, a la garita San Ysidro, Mexico para pedir asilo en EEUU.

En las últimas semanas, Tijuana ha sido escenario de un incremento inusitado de solicitantes de asilo provenientes de Haití y África pero también han llegado a la frontera más ocupada del mundo, huyendo de la violencia y la pobreza, cientos de mexicanos de los estados de Guerrero y Michoacán.
Primera Parte de una serie especial sobre los nuevos inmigrantes desplazados por la violencia y la pobreza varados en la frontera de México con California
Los recién llegados han atiborrado los cuatro albergues para inmigrantes de la Ciudad pero lo más grave es que se han alojado sobre la banqueta de la entrada a Estados Unidos en la garita de San Ysidro donde permanecen día y noche, expuestos a las inclemencias del tiempo y -a veces- a los insultos de los residentes legales y ciudadanos estadounidenses que con visas o pasaportes hacen fila para pasar por la frontera.
Se alimentan de la comida que les llevan organizaciones religiosas o algunos tijuanense conmovidos por su inesperada presencia.
Algunos inmigrantes haitianos y africanos han logrado que Estados Unidos los admita y que puedan luchar por el asilo político dentro del país.
A partir de este día, La Opinión estará presentando una serie de historias sobre la nueva crisis de inmigrantes que intentan llegar a Estados Unidos a través de Tijuana.
Inmigrante haitiano PaulsonNeston recibe refugio en la Casa del Migrante en Tijuana. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinion)
“Nadie sabe que va a pasar”
PaulsonNeston se derrumba, no aguanta más y suelta un llanto profundo y prolongado.
“Lo más duro es no saber si uno va a salir con vida de ese viaje como en Panamá donde han muerto muchos inmigrantes”, relata mientras se cubre la cara con sus manos como para esconder las lágrimas.
Hace una hora que este inmigrante haitiano llegó a la Casa del Migrante de Tijuana y por primera vez en mucho tiempo pudo tener un desayuno caliente. El 18 de abril inició una peligrosa travesía desde Venezuela pasando por Colombia, Centroamérica y México.
Fue el 11 de junio cuando Neston llegó a Tijuana. Se ve extremadamente agotado. Dice que le duele la cabeza. Durante semanas no ha sabido lo que es dormir en una cama.
La Casa del Migrante en Tijuana ha pasado de ser un albergue que normalmente da cobijo a deportados para recibir a la nueva oleada de inmigrantes como el haitiano PaulsonNeston que busca asilo en Estados Unidos. Les provee alojamiento, comida, orientacion y atención médica. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinion)
La pobreza lo lleva a emigrar
Neston tiene 35 años, es padre de dos hijos de 11 y 2 años y nació en la isla La Gonave en Haití. Cuenta que por muchos años se dedicó al comercio y le iba bien.
Compraba prendas de vestir en Venezuela y las vendía en Haití. El catastrófico terremoto de 2010 que mató a cientos de miles y dejó más de un millón de damnificados, lo dejó en la calle. Así que decidió irse a Brasil donde hizo un curso de construcción.
“Durante un tiempo tuve trabajo debido a la Copa Mundial de Fútbol de 2014. Hubo mucha construcción pero una vez que terminó, el trabajo se desplomó. Como en Brasil, la vida es muy cara y hay regiones donde hay mucha discriminación, decidí ir a Venezuela a probar suerte”, cuenta.
Pero en Venezuela, la situación política se había complicado y no tenía probabilidad de trabajar y mandarle dinero a su familia.
“Un amigo de Haití me ofreció hacer el viaje con él hasta Tijuana para intentar llegar a Estados Unidos”, cuenta.
Neston es parte de un grupo de haitianos y africanos que estan llegando en masa, a la garita San Ysidro, MŽéxico para pedir asilo en EEUU. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinion)
Con la vida en vilo
Neston no imaginaba la odisea que le esperaba. “Salimos de Caracas en carro, manejamos por Colombia hasta llegar a la frontera con Panamá donde tomamos un barco”, recuerda.
Al llegar se unieron a un grupo de inmigrantes con un guía. “Caminamos durante días por cerros, la jungla, en medio de tormentas muy fuertes y con un tremendo pánico a morir en un asalto”, cuenta.
En Costa Rica tuvieron mejor suerte porque hallaron refugio y ahí estuvieron por siete días.
El inmigrante haitiano PaulsonNeston muestra la foto de su hija y esposa, durante su estancia en la Casa del Migrante en Tijuana. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
En Nicaragua tuvieron que pagar a un traficante 600 dólares por cada uno para que nos cruzara hasta Honduras.
“En un día llegamos a Guatemala…. si digo que nos detuvo la policía siete veces todo el camino, fueron pocas”, cuenta.
Quizá el trayecto a través de México fue el más suave.
Al llegar a Tijuana fue directo a la garita de San Ysidro en la frontera de México a Estados Unidos y pidió asilo. “Los agentes de migración de Estados Unidos me corrieron. ¡Váyase! me dijeron“.
Neston se encontró con un taxista que lo llevó a la Casa del Inmigrante que dirige el padre Patrick Murphy.
Sentado sobre la cama que le asignaron, con los ojos a punto de cerrarse por el cansancio, Neston dice que “su sueño es vivir en un lugar donde pueda tener un trabajo para ayudar a mi familia“.

También hay mujeres haitianas esperando cruzar la frontera
Enseguida de la Casa del Migrante, en la Casa Madre Asunta, un albergue para mujeres inmigrantes, la hatiana Marie EmiseLeusson Jean Piurre duerme sobre una banca en el patio.
Al igual que Neston acaba de llegar a Tijuana. Ambos tienen una historia similar.
“Perdí a mi marido y dos hermanos en el terremoto. Tengo un hijo de 19 años. Intenté trabajar en Venezuela pero ese país no está bien. En Brasil todo es muy caro. Hay mucho racismo“, dice Jean Piurre de oficio camarera y quien sólo habla francés y creole, un idioma criollo de Haiti.
Neston habla francés, creole, portugués y español.
La inmigrante haitiana Marie EmiseLeusson Jean llegó agotada al refugio de La Casa Madre Assunta en Tijuana, un albergue que ofrece apoyo a mujeres deportadas y en busca de asilo.(Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
Albergues, un refugio para inmigrantes de todo el mundo
La Casa del Inmigrante que tradicionalmente da albergue a hombres deportados, ha tenido que acomodarse para recibir a una oleada de inmigrantes haitianos y africanos que comenzó el 26 de mayo.
“Por momentos, la Casa ha parecido las Naciones Unidas”, dice el padre Murphy.
Considera que definitivamente la pobreza extrema y la violencia es lo que ha motivado a hombres, mujeres y familias a llegar a Tijuana en las últimas semanas para buscar asilo en Estados Unidos.
“Estamos viviendo una verdadera crisis humanitaria. Nunca me había tocado ver esto. No nos damos abasto en los cuatro albergues que hay en Tijuana”, señala.
La inmigrante haitiana Marie EmiseLeusson Jean dejó su vida en Haiti en busca de poder ingresar y trabajar a los Estados Unidos para ayudar a su familia en su país de origen. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Jacqueline Wasilu, portavoz de la Agencia de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP) dice que no tienen números oficiales pero reconoce el reciente repunte de haitianos y africanos que llegan a San Ysidro sin tener un estatus en Estados Unidos.
Wasilu dice que la prioridad se da de acuerdo a las necesidades humanitarias de cada caso.
“Los procesamos caso por caso. De acuerdo a su situación, los ponemos en proceso de deportación o bajo custodia”, indica.

Por: Araceli Martínez Ortega (La Opinión, Los Angeles)

Periodista


LOS RITMOS DE LA NATURALEZA Y UNA PERSONALIDAD DESTACADA

La nuestra es la primera de las culturas que aleja a los seres humanos de la naturaleza. Señala Sigmund Freud en “El malestar de la cultura”, que “la Humanidad ha realizado extraordinarios progresos en las ciencias naturales y en su aplicación técnica, afianzando en medida otrora inconcebible su dominio sobre la Naturaleza. El hombre se enorgullece con razón de tales conquistas pero comienza a sospechar que este dominio del espacio y del tiempo, esta sujeción de las fuerzas naturales, no le ha hecho, en su sentir, más feliz”.
Nuestro tiempo reemplaza el vínculo con la naturaleza por una actitud puramente económica. Los intereses dominantes tratan de que no percibamos los ecosistemas sino sólo los recursos naturales. Hemos dicho en muchas ocasiones que quienes hacen un negocio de la destrucción de nuestro ambiente necesitan de nuestra complicidad. Si el entorno no es importante para nosotros, nadie reclamará por los daños a la Tierra a la que pertenecemos.
No es casual el que vivamos en una cultura que nos borra los ritmos de la naturaleza como si la tecnología hubiera hecho desaparecer el medio natural. Hoy hay millones de personas a las que la contaminación lumínica les impide ver la Vía Láctea y eso es una metáfora de nuestra relación con el medio natural al que nos sostiene. Por eso nuestra insistencia en recordar los ritmos de la naturaleza y en reforzar continuamente la educación ambiental
Quiero compartir con ustedes la alegría de haber sido distinguido como personalidad destacada en el ámbito de la Ciencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “por mis logros en el ámbito de la investigación, la docencia y la gestión de la temática ambiental”.
La iniciativa, que tuvo despacho de la Comisión de Ambiente de la Legislatura de la Ciudad, fue impulsada por los diputados Natalia Persini y Pablo Bergel.
El diploma correspondiente me lo dan en un acto que se va a hacer en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad, Perú 130, el próximo martes 12 de julio a las 18 horas.
Allí voy a desarrollar una breve clase sobre “El ambiente de la Ciudad de Buenos Aires en su literatura”.
¡Los espero!.

BRAILOVSKY, ANTONIO ELIO

Economista, especializado en historia ambiental


LA ECONOMÍA DE BRASIL EMPIEZA A RECUPERARSE

La evolución de la actual crisis económica en Brasil es casi idéntica a la de Argentina entre 1998 y 2002. Esto no debe sorprender: los factores que las desencadenaron son también prácticamente iguales. De manera similar, nuestra economía comenzó a recuperarse a mediados de 2002 y recientes indicadores de la economía brasileña parecen indicar que la intensidad de la crisis se está atenuando. ¿Podrá consolidarse esta recuperación en 2017?

Los datos argentinos muestran que en 1997 el PBI crecía a un ritmo del 8,1%, los precios subían a un ritmo anual del 0,3%, el déficit fiscal equivalía al 1,7% del PBI (exagerado por la mala contabilización de la reforma del sistema de seguridad social) y la deuda pública era equivalente al 29,6%. Los puntos más débiles se encontraban en el desequilibrio de la cuenta corriente de la balanza de pagos (equivalente al 3,5% del PBI), la tasa de desempleo (16,8%, pero bajando) y las quejas sobre la competitividad externa del país. Todo comenzó a cambiar a mediados de 1997 cuando la baja de los precios internacionales de nuestros productos de exportación (deterioro de los términos del intercambio superior al 13%) y las dudas sobre la fortaleza del gobierno afectaron negativamente a los flujos de capitales, dando inicio a un “ciclo vicioso”.

Entre 1999 y 2001 el PBI se redujo 9,1%, bajó el consumo, los precios cayeron más del 4%, el déficit fiscal se elevó (al bajar la recaudación y subir los gastos y los pagos de intereses), la deuda pública se incrementó más del 15% del PBI, creció el desempleo y bajaron las reservas; el único dato “positivo” fue la reversión del desequilibrio en cuenta corriente, reflejo de la recesión y de la salida de capitales. Esta situación culminó en la conocida crisis de fines de 2001, con cambio de gobierno, devaluación del peso, la pesificación asimétrica y el “default” -y reestructuración- de la deuda pública, lo que se reflejó en una de las mayores recesiones de la historia, en un gran crecimiento del desempleo y –paradójicamente- en uno de los mayores superávits externos de nuestra historia.

Todo comenzó a cambiar en la segunda mitad del 2002 cuando empezó el proceso de mejora de los términos del intercambio (que duró una década) y disminuyeron las salidas de capitales, lo que muestra la importancia de estas variables en la economía argentina.

En el caso de Brasil, el último año de gran fortaleza económica fue 2010, pero se mantuvo vigorosa hasta 2013, con tasas de crecimiento superiores al 3%, aumentos de precios y tasas de desempleo inferiores al 6%, y déficits fiscales y externos inferiores al 3%. Al igual que en la crisis argentina, los problemas comenzaron con el deterioro de los términos del intercambio, el debilitamiento del gobierno y la reversión de la cuenta capital, y fueron acentuados por el crecimiento del gasto público.

La baja de los precios internacionales de los productos que Brasil exporta se reflejó en un deterioro de los términos del intercambio superior al 30%, lo que redujo la capacidad adquisitiva de los brasileños, deterioró las cuentas externas y revirtió los flujos de capitales, lo que a su vez provocó caídas de la producción y del empleo, y deterioró las cuentas fiscales, que terminaron profundizando la salida de capitales y afectando la gobernabilidad.

El PBI brasileño se estancó en 2014 y bajó casi 8% entre 2015 y la primera mitad de 2016, la moneda se devaluó hasta superar los 4 reales por dólar, subió la inflación, el desempleo se incrementó a casi el 10% y el déficit fiscal a casi el 9% del PBI (cuando baja la actividad económica se reduce la recaudación y se incrementan los subsidios y los pagos de intereses) y el descontento facilitó el desplazamiento de la presidenta Dilma Rousseff. Al igual que en el caso argentino, el único aspecto “positivo” fue la mejora en las cuentas externas por la baja de las importaciones.

Es importante notar que las mejoras en las cuentas externas de Brasil y Argentina fueron similares, a pesar de que Brasil devaluó su moneda en el transcurso de la crisis, y que nuestro país sólo lo hizo después (lo que muestra que el ajuste externo fue el reflejo de la baja de la demanda interna y no de la devaluación). Otra diferencia es que Brasil no dejó de cumplir sus compromisos externos.

La evolución de la economía brasileña desde abril muestra algunos indicadores positivos: a) durante el primer trimestre el PBI mostró la mayor caída interanual (-5,8%), pero cuando se lo compara con el cuarto trimestre de 2015 muestra la menor baja en dos años; b) la cuenta corriente de la balanza de pagos alcanzó en abril el primer superávit desde 2009, a pesar de que la suba de los precios de las materias primas era todavía incipiente: c) en el mismo mes, la cuenta capital también mostró una importante mejora; d) estas tendencias se reflejaron en un fortalecimiento del real que se apreció casi un 15%; e) la balanza comercial registró en mayo un superávit de 6.437 millones de dólares, el mayor desde 1989, lo que debería reflejarse en un superávit en cuenta corriente aún mayor que el de abril; f) las cuentas fiscales mostraron una incipiente mejora.

Tanto el razonamiento teórico como la experiencia argentina muestran que, de consolidarse esta tendencia, la economía brasileña debería comenzar a mejorar a partir del segundo semestre, siempre y cuando la situación política (todavía inestable) no se deteriore. El proceso de “impeachment” de la presidenta Rousseff es largo y sus resultados, aún inciertos. La evolución de la cuenta capital revela que los inversores reaccionaron positivamente frente a los cambios políticos, pero hay repetidos casos en la historia en los que las reacciones políticas pueden ser muy distintas a la de los inversores.

El fortalecimiento de la economía brasileña sería beneficioso tanto para los brasileños como para los argentinos. El desarrollo de la economía brasileña afecta de manera significativa a varios sectores en Argentina (especialmente al sector industrial y al turismo). Las cifras del comercio exterior de nuestro país durante el primer cuatrimestre de este año muestran un fuerte crecimiento del déficit con Brasil (de 618 a 1400 millones), por la baja de las exportaciones y la suba de las importaciones. Una mejora de la economía brasileña y la apreciación del real deberían contribuir a revertir esta tendencia.

Ricardo Arriazu (Clarín)

Economista

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