SE REVIERTE LA DEFLACIÓN MUNDIAL

En el primer trimestre de 2016 el dólar declinó 4,9% contra las monedas de todos los países avanzados (-2,9% en términos nominales), y se devaluó incluso frente al real (+20%); y al debilitarse ante las monedas de sus 31 competidores se fortaleció competitivamente.

Es un proceso inverso al que experimentó a partir de mayo de 2014, en que se apreció más de 20%, el mayor nivel en 14 años. Así, sólo entre junio y diciembre del año pasado, su nivel de apreciación superó 6,5%, sobre todo frente al real, ante quien escaló 27,3% en este período.

Esto ocurrió cuando en los últimos 4 meses se profundizó la desaceleración de la economía mundial, que creció 3,1% en 2015, y que se expandiría este año a una tasa similar o menor (2,5%). Sería el tercer año de estancamiento consecutivo y el menor nivel desde 2009.

El estancamiento de la economía global es arrastrado por la desaceleración de la economía china (+6,5% en 2015), 4 puntos por debajo del nivel de expansión promedio entre 2001 y 2010 (+11% anual). El PBI chino – el primero del mundo medido en capacidad de compra doméstica (US$17,4 billones) – experimentó en 2015 un superávit de cuenta corriente de US$ 410.000 millones (3,1% del PBI), lejos del superávit del 11% alcanzado en 2007, pero en relación al flujo de capitales al exterior, prácticamente el mismo.

La mejora del dólar se acentuó en abril/mayo de este año, con un alza del índice DXY de 2,5%, el resultado más favorable desde noviembre de 2015 y el mes más positivo de los últimos 6 años.

El alza del dólar también se reveló en la mejora experimentada con los títulos del Tesoro, con un auge de 3,8 puntos básicos (1,87% anual) en los bonos a 10 años, y de 2,5 puntos básicos (0,92% anual) en los de 2 años.

Un proceso correlativo es el aumento del precio del petróleo, que se subió más de 70% desde febrero de este año (US$27 el barril de Brent). Esto sucede cuando el crecimiento de la demanda de crudo se frenó (las importaciones chinas cayeron en casi 1 millón de barriles diarios en 2015), y la oferta retrocedió, (la producción de shale en EE. UU. cayó en 300.000 barriles por día; y este reacomodamiento llevaría a un barril de petróleo de US$60 a US$65 a fin de año.

China también experimenta una menor presión deflacionaria, debido a la aceleración de las reformas por el lado de la oferta destinadas a terminar en 2 o 3 años con la sobrecapacidad de las industrias del acero, carbón, cemento y plásticos, que supera 30% de su producción. La capacidad instalada no utilizada del acero chino asciende a 1.000 millones de toneladas, y la capacidad de producción supera 1.400 millones de toneladas, más que el resto de la producción mundial sumada. Por eso, la fuerza de trabajo del carbón y el acero se recortará en 6 millones en 3 años, y la producción se reducirá en 150 millones de toneladas (10% del total).

La tasa de retorno de las grandes compañías estatales chinas es negativa (menor que el costo del capital), mientras que las ganancias que ofrecen las actividades privadas de los servicios – en especial las nuevas empresas de alta tecnología –, es superior a 30% anual.

La secuencia de los acontecimientos mundiales muestra la siguiente estructura: desaceleración china con alza del superávit de cuenta corriente/hiperliquidez del sistema financiero/caída del precio del petróleo/acentuación de la presión deflacionaria/shock de apreciación del dólar.

La ecuación ahora ha comenzado a revertirse. La primera etapa es el último anillo de la anterior secuencia (dólar EE. UU.), aunque el acontecimiento crucial, en términos globales, es lo que sucede en la primera (reformas chinas).

Subyacen a este cambio de ciclo extraordinarias manifestaciones estructurales: el vuelco de EE. UU. a la nueva revolución industrial y la conversión de China en una economía de servicios de alta tecnología, consumo-intensiva.

Las crisis en el capitalismo denuncian estructuras y tendencias.

Jorge Castro (Clarín)

1 Comment on "SE REVIERTE LA DEFLACIÓN MUNDIAL"

  1. La última linea del articulo constituye una especie de resumen de la “crisis
    capitalista que denuncia estructuras y tendencias” justificada por el autor por la existencia de cambios variables hasta contradictorios en el comportamiento económico de los países más grandes del planeta en los últimos años. Al respecto cabe señalar que el crecimiento de los Estados Unidos, como señalan varios economistas se produce en contextos de crisis permanente, es el caso de las denominadas “ondas largas de kondratiev o de Keynes en el mismo sentido, con la diferencias que ellas se producen cada vez en un menor lapso de tiempo a lo que cabría añadir que la última desatada entre el 2007-2008 es de mayor duración no superada hasta la fecha ni en los Estados Unidos ni en Europa en general.Se trata indudablemente de una crisis estructural porque no se reactiva el aparato productivo, existe mayor desempleo, caída de los ingresos y menor competitividad frente a la economía China. En ese contexto es importante señalar la diferencia y la secuencia que existe entre Deflación y Recesión. La primera caracterizada por la baja generalizada de los precios ante la disminción de la demanda por caída de los ingresos personales, mientras que la recesión es considerada por la caída de la producción por un espacio de tiempo prolongado de un año o más y como consecuencia del Producto Interno, desempleo de la fuerza de trabajo por menores inversiones y consiguiente disminución de la rentabilidad empresarial. Esto ha sido corroborado por la Señora Janett Yellen de la reserva Federal de USA quwe no modifico la tasade interes para no causar mayores problemas. El riesgo de una nueva recesión es más amenazante como señala el economista Ariel Noyola de la UNAM de México (ver anterior número del ICIMISS)La declaración de OBAMA ha caído en descrédito y la economía real no condice con las previsiones de crecimiento y por consiguiente las tendencias recesivas se combinan con la deflación.No existen nuevas oportunidades de trabajo en la mayor economía mundial que no puede competir con la producción China a la que se le culpa de la caída de la producción. En resúmen no se avizora un cambio en la tendencia de crisis del sistema capitalista y sus efectos han comenzado a propagarse particularmente al resto de las economías latinoamericana desde fines del año 2014.El repunte de los precios del petróleo y de algunos minerales (materias primas)no están justificadas por una mayor dinámica econímica sino por el juego de los capitales financieros favorecidos por la geopolítica impulsada por los EE.UU:en el Oriente Medio y la posición de Rusia en favor de Siria. El alza de los precios señalada en el artículo es contradictoria con el menor crecimiento de la economía China y la disminución de sus importaciones. Aparentemente hay un juego especulativo en torno a los precios del petróleo pero esto requiere otras consideraciones.

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