CONTINENTALISMO, GLOBALISMO O UNIVERSALISMO

• Introducción
Nos encontramos hoy frente a un debate profundo y creciente por dar cuenta de en qué momento de la política internacional nos encontramos o en qué nivel de organización-actores se determina el curso de la historia de la humanidad: Si sigue siendo el momento donde nos rige el Continentalismo como unidad de medida del esquema y umbral de los intereses dominantes y en las pujas de poder, o el momento ha cambiado y hoy rige como unidad de medida, esquema y umbral el Globalismo / Universalismo.
Globalismo expresando el desarrollo de una nueva situación marco por iniciativa y expresión de las Empresas Transnacionales Financieras y el mercado financiero, o el Universalismo como expresión en el mismo umbral de poder pero desde los actores/intereses que expresan a la producción, el trabajo, la paz y la política desde un Estado Social activo.
• Perón, Continentalismo y Universalismo
En relación a este problema de carácter estratégico para la Argentina y el Mundo considero importante retomar el punto más alto alcanzado por nosotros. Este punto es el trabajo de J.D.Perón en 1974:
J.D.Perón, Hacia el Universalismo (1974): “Lo que antes apareciera como simple hipótesis y, generalmente, como teoría negada o discutida, es hoy una realidad universal que está determinando el curso de la historia. La hora de los localismos cede el lugar a la necesidad de continentalizarnos y de marchar hacia la unidad planetaria. Felizmente, este tiempo que nos toca vivir, y dentro del que somos protagonistas inevitables, nos encuentra a los argentinos unidos como en las épocas más fecundas de nuestra historia…”. Se percibe ya con firmeza que la sociedad mundial se orienta hacia el universalismo que, a pocas décadas del presente, nos pueden conducir a formas integradas tanto en el orden económico como en el político. La integración social del hombre en la tierra.
La integración económica podrá realizarse cuando los imperialismos tomen debida conciencia de que han entrado en una nueva etapa de su accionar histórico y que servirán mejor al mundo en su conjunto y a ellos mismos, en la medida en que contribuyan a concebir y accionar a la sociedad mundial como un sistema, cuyo único objetivo resida en lograr la realización del hombre en plenitud, dentro de esa sociedad mundial.
(…) El itinerario es inexorable, y tenemos que prepararnos para recorrerlo. Y, aunque ello parezca contradictorio, tal evento nos exige desarrollar desde ya un profundo nacionalismo cultural, como única manera de fortificar el ser nacional, para preservarlo con individualidad propia en las etapas que se avecinan. El mundo en su conjunto no podrá constituir un sistema, sin que a su vez estén integrados los países en procesos paralelos. Mientras se realice el proceso universalista, existen dos únicas alternativas para nuestros países: neocolonialismo o liberación.
Construir al mundo en su conjunto exige liberarse de dominadores particulares. Es esta, pues, la esencia conceptual de nuestra posición, que tendrá que ser plasmada, más allá de fronteras ideológicas. La pertinacia en levantar fronteras ideológicas no hace sino demorar el proceso y aumentar el costo de construcción de la sociedad mundial. Para construir la sociedad mundial, la etapa del continentalismo configura una transición necesaria. Los países han de unirse progresivamente sobre la base de vecindades geográficas y sin imperialismos locales y pequeños. Esta es la concepción de la Argentina para Latinoamérica: justa, abierta, generosa y sobre todas las cosas sincera.
Es cierto que J.D.Perón plantea en 1950, que es el Continentalismo la concepción de poder y del momento histórico para avanzar construyendo independencia económica, justicia social y soberanía política. Un Contientalismo que es política de integración suramericana y latinoamericana, de Patria Grande en el mismo sentido que el Libertador José de San Martin plasmo y lucho en su tiempo y que Perón retoma como programa propio. Un continentalismo Nuestro-americano para enfrentar a los Imperialismos Norteamericano y Británico.
En 1950, no solo plantea como necesidad el ABC, la unidad de Argentina, Brasil y Chile, sino que lo lleva adelante prácticamente en lo político y económico. Lo plantea cuando la economía argentina es el doble en tamaño que la Brasilera y por lo tanto, tiene la iniciativa. Y en 1974 lo retoma, lo retoma como un continentalismo que ya necesita mirar Hacia el Universalismo. Nuestro tiempo hoy es un tiempo de Universalismo.
• Del Continentalismo, al Globalismo o al Universalismo
Pensar estratégicamente a la Argentina hoy por fuera de una concepción Universalista del poder, es pensarla subordinada a los intereses financieros unipolares Continentales (ALCA) y Globales (Alianza financiera Del Pacifico).
Pensar a la Argentina hoy en un momento anterior al Universalismo como concepción histórica de poder, significa negar la realidad de los actores que disputan poder en el escenario internacional.
Hoy tenemos en el escenario del poder a los siguientes actores político-estratégicos:
1- al Universalismo Ecuménico Humanista Social que encarna el Papa Francisco y el conjunto de iglesias comprometidas con el humanismo o ecología integral que se encuentran en la misma visión-mirada. Donde lo Ecuménico se expresa como multipolarismo de religiones-iglesias-pueblos.
2- al Universalismo Productivo de Estado Social que se articula como multipolarismo BRICS, a partir de hacer converger a bloques regionales con centro en Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica en principio, y que hoy agrega a Irán, Egipto, en una nueva arquitectura de Estado Social.
3- al Globalismo financiero unipolar de Mercado (el Globalismo es el modo mundial-planetario de proyectar poder de las redes financieras transnacionales), que se instrumenta a partir de una territorialidad en red global de cities financieras, bancos centrales, paraísos fiscales. Un Unipolarismo multilateral descentrado en forma de red financiera global (Londres, WallStreet, Taipéi, HongKong, Frankfort, Tokio, Bombay, CiudadBuenosAires, San Pablo, Milán, Moscú, etc).
4- al Continentalismo financiero unipolar y unilateral con centro en Washington y su complejo industrial-militar-financiero. Que se expresa como Nafta y pretende lograr ser ALCA. Que en la medida en que ya no puede articular a la Unión Europea y, Japón y su espacio en el Asia-pacifico, se ve reducido en su capacidad a sostenerse como actor decisivo a partir de su aun mayor poder militar, aunque dividida esta por el globalismo financiero.
5- al Continentalismo productivo europeo y su complejo industrial-científico-tecnológico que articula los centros industriales de los países miembros. Este continentalismo es parte de una puja, desde el año 2009, desde los centros financieros para articularlos subordinados al Globalismo financiero con centro en Londres-WallStreet-HongKong y, por otro lado, desde los centros industriales-científico-tecnológicos por articularse en el Universalismo multipolar BRICS y en el ecumenismo humanista a partir de una política de Estado del Vaticano hoy.
• Universalismo y Esquemas de Poder
Observando ahora lo descripto en términos de esquemas de poder internacional, es claro que hay esquemas de poder de avanzan consolidándose y marcando los signos de nuestro tiempo, mientras otros se retrasan en sus capacidades de proyectar poder. La capacidad de amenaza militar (regular e irregular) y de guerra mundial mantiene en el centro de la escena a Washington aunque su envergadura es de escala Continental, mientras la UE (Unión Europea) habiendo sido parte del esquema de Washington, se distancia a partir de 2009/10 y empieza a ir planteándose y construyendo una resolución a escala Universal.
La Argentina-Brasil en la Unasur como esquema continental de poder (siendo la Celac su segundo paso en términos de esquema continental ampliado hasta Méjico y el Caribe) tiene necesariamente una consideración particular, pues siempre ha sido colonia o país dependiente de Gran Bretaña o de los EE.UU. Que siempre lograron desarticular sus procesos independentistas: en 1812-24, en 1945-55 o en 1973-76. Siendo estos dos últimos los que se correspondían con los momentos del Continentalismo como esquema de poder internacional a los que se refirió Perón.
Los tiempos que van desde 1999-2016, están marcados por el ascenso del globalismo financiero unipolar-multilateral en su decisión de ser dominante y subordinar al continentalismo financiero unipolar-unilateral (trilateral) con centro en Washington.
Si bien las crisis políticas de 1979-1982-1991, con Reagan-Thatcher, marcan el inicio de un nuevo tiempo histórico desde el poder financiero al emerger una nueva forma de capital dominante en lo económico, es recién a partir de 1999-2001-2008 en que este nuevo tiempo histórico es marcado por la confrontación abierta entre las ahora dos formas financieras distintas en su modo de proyectar y concebir el poder.
Una a partir de un globalismo financiero, de guerra financiera y deslocalización de redes transnacionales hacia las economías periféricas-emergentes y también, deslocalización del centro de la economía mundial hacia el área Asia-pacifico y las otras periferias que hoy explican más del 60% del PBI mundial. Deslocalización desde los Países Centrales Anglo-americanos (centro desde 1850), hacia las economías emergentes, las periferias subdesarrolladas y dependientes.
La otra proyecta poder, a partir de Washington y su complejo industrial militar centrado en EEUU y el Nafta, y a partir de la guerra militar, regular e irregular, como instrumento.
Esto da marco a los procesos históricos de despliegue de la Unasur-Celac desde el año 2001-2015, su articulación con el globalismo financiero a partir de diciembre de 2001, su confrontación con el ALCA en 2005 y, también, su posterior confrontación con la globalista Alianza del Pacifico a partir del diciembre de 2013. Además, también a su articulación con los BRICS, a partir de 2010-2014, y con Francisco a partir de junio de 2013-2014.
• Universalismo, Argentina, Movimiento Nacional y Movimiento Obrero Organizado
No observar al Universalismo como la concepción del poder que rige este momento y tiempo histórico es permanecer fuera de las posibilidades de ser actor participante y reducirse a actor auxiliar subordinado.
No observar al Universalismo como el signo de nuestro tiempo es negar a Perón, al Perón del continentalismo de 1950 y el de 1974, y negar al Perón de Hacia el Universalismo de 1974 y el de hoy, que es Francisco observado de modo integral y ecuménico. Pero que también es el universalismo multipolar de ese capitalismo de estado social o pos-capitalismo social de Estado que prefiguran los BRICS y que articulan a partir de los gobiernos de los estados nacionales y de los estados-regionales.
Con el Universalismo como mirada y concepción del poder podremos pensar el lugar que ocupa el Universalismo humanista y productivo confrontado con el globalismo financiero y al continentalismo financiero militarista.
Con el Universalismo como unidad de medida podremos entender en qué sentido Francisco es el Perón de este tiempo que se inicia con el Siglo XXI.
Que observado desde Argentina en la Unasur, en proyección hacia el Universalismo multipolar, tiene hoy al Movimiento Obrero Organizado nuevamente como actor central (también en Brasil), por su historia acumulada y por su capacidad de construir una conducción que integre a todo el movimiento nacional en un frente nacional y social.
Movimiento Obrero Organizado nuevamente como actor central de la política nacional que integre al conjunto de los trabajadores, al movimiento nacional de trabajadores informales organizados, al movimiento nacional de trabajadores cooperativos y a los movimientos universitarios, además del movimiento empresario nacional y de los movimientos de productores rurales organizados.>>>

• Walter Formento

 

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