LA FRAGATA “LIBERTAD” Y UNA GIRA QUE RECUERDA ASPECTOS IMPORTANTES DE LA HISTORIA ECONÓMICA ARGENTINA

La fragata “Libertad”, buque-escuela de la Armada Argentina, en el marco de la nueva política de relaciones internacionales que encara el actual gobierno, ha retomado las visitas a puertos a los que desde hace muchos no arribaba, como es el caso del actual de Liverpool, en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RU) y de algunos anteriores.
Liverpool es recordado por buena parte de los argentinos, sobre todo por los que hace rato han dejado atrás el medio siglo de vida, por haber sido esa ciudad el punto de origen, allá por los años 1960, de ese notable conjunto que fueran “The Beatles” y uno de los cuales, Paul McCartney, visitara recientemente el país ofreciendo varios conciertos.
Pero Liverpool, como algunos de los otros puertos que fueron incluidos en el periplo de la fragata “Libertad”, tuvo una gran importancia en el devenir de la historia económica argentina, sobre todo cuando a partir del “Tratado de Utrecht”, el nuevo rey español Felipe V, para poner punto final a la guerra civil que arrastraba el país, otorgó al hoy RU el manejo del comercio de esclavos.
Por entonces Bristol era el gran centro de ese tráfico con destino a América del Norte; zona con la que tenía una histórica tradición de negocios desde el Siglo XV, antes del formal descubrimiento de América, ya que desde allí operaba la flota pesquera del galés Richard Amerike, cuyos barcos iban en busca de bacalao a las ahora costas canadienses.
No es casual, precisamente, que el 23 de agosto de 2007, algo menos de una década atrás, se haya inaugurado en Liverpool el “Museo Internacional de la Esclavitud”, el único que existe en todo el mundo, y cuya ubicación está en la zona portuaria donde en el Siglo XVIII se encontraban los astilleros de los que salían los futuros “barcos negreros”.
Esa fecha conmemoró el bicentenario de la prohibición de la esclavitud en el RU pero esa norma no impidió que siguiera en plena vigencia ese “comercio” que había alcanzado enorme importancia a partir del “Tratado de Methuen”, de 1703, diez años antes del de Utrecht, y por el cual Portugal facilitó ese “negocio”, y otros, a los británicos que hicieron pie en el Brasil.
El “Liverpool Merchant” fue el primer “barco negrero” que, en 1699, según los registros, salió de allí hacia África en busca de esclavos, al que siguieron miles más que llevaron sus víctimas a Iberoamérica, en particular para ser explotados en plantaciones en Cuba y el Brasil y a la Argentina para ser reenviados a una amplia región que incluía Bolivia y el Perú.
Claro que no solamente de Liverpool partían las naves de negreros hacia América Latina y otras regiones del planeta ya que no faltaron quienes operaron desde otras zonas, como la Isla de Mauricio, en el Océano Índico, como en el caso de William Pius White, radicado en la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
White había nacido en los EUA antes de su independencia y se mantenía ligado al RU y, mientras operaba como negrero y contrabandista, fue instigador de la Invasión Inglesa de 1806, operada por sus amigos británicos desde Ciudad El Cabo, y luego de la Revolución de Mayo de 1810 participó del “Commerce Room”, la primera cámara empresaria en la Argentina.
Claro que Liverpool no es el único puerto del viaje de la fragata “Libertad” con reminiscencias trascendentes en la historia económica argentina ya que su paso por Amsterdam hace recordar a las transacciones comerciales mantenidas por el gobierno del Proceso Cívico-Militar iniciado en 1976 con la entonces Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Cuando en esa época se estudiaban los números del comercio exterior argentino se observaba una notable diferencia entre los que se daban oficialmente en la Argentina y la URSS, pero cuando se buscaban los de la Argentina con los Países Bajos (PB), vía Amsterdam y Rotterdam, la suma igualaba lo informado por los soviéticos.
Otro caso interesante es el de Baltimore, en los EUA, ciudad portuaria que fuera refugio de muchos exiliados hispanoamericanos durante las primeras décadas posteriores al inicio de las luchas independentistas contra la corona castellana, incluyendo expatriados a causa de las guerras civiles como el argentino Manuel Críspulo Bernabé Dorrego.
Durante su presencia en Baltimore, donde tenía su asiento la flota de corsarios del argentino-oriental José Gervasio de Artigas, ahora uruguayo, Dorrego estudió profundamente el sistema confederal de los EUA y los mecanismos económico-financieros en los que se sustentaba y quiso trasladarlos a la Argentina.
Su planteo, rechazado tanto por los llamados “unitarios” como por la mayor parte de los “federales”, influyó decisivamente para que Juan Manuel de Rosas, como gobernante de la Provincia de Buenos Aires, se negase a conformar un estado nacional hasta que cada una de las restantes provincias no fuese autosuficiente y pudiese aportar al Tesoro central.
Esa cuestión está aún vigente y hace a los planteos de funcionarios nacionales, provinciales y municipales mientras, en su periplo, la fragata “Libertad”, que pasará por Dublín, hace recordar que el primer gran ciclo económico argentino, hasta algo antes de fines del Siglo XIX, fue el lanar para lo cual la inmigración irlandesa fue decisiva, incluyendo las mujeres.
El viaje también incluye pasos por Italia, origen del mayor porcentaje europeo de la población argentina; por la España que aportara colonialistas e independentistas, sobre todo vascos y catalanes; por Francia y por Grecia de grandes pensadores que se estudian en escuelas y universidades; y por los vecinos Brasil y Uruguay, socios necesarios para la integración regional.
Pero aunque de lazos menos visibles, la fragata también pasó por Nueva York, la vieja Nueva Amsterdam de tiempos en que formaba parte de los PB hasta su ocupación por el Duque de York, luego Jacobo II de Inglaterra, pero cuya bahía fue visitada por los vikingos comandados Leif Erikson, el hijo de Erik Thorvaldsson, “El Rojo”, entre fines del Siglo X y comienzos del XI.

Por Fernando Del Corro

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