ADIÓS A JULIO OLIVERA, UNO DE LOS GRANDES PENSADORES ARGENTINOS QUE INFLUYERA EN LA ECONOMÍA MUNDIAL

Pocos días atrás, el pasado 25 de julio, a los 87 años, falleció uno de los mayores pensadores de la historia argentina cuyas ideas fueron retomadas en el ámbito académico mundial y que hoy recobran fuerza en circunstancias en que la inflación vuelve a ser una cuestión central y cuando se cumplen 50 años desde que el 29 de julio de 1966, un golpe militar avasalló la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Se trata del economista Julio Hipólito Guillermo Olivera, ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la (UBA) y ex rector de la UBA, cargo éste que abandonara poco antes de ese deplorable suceso que fuera la “Noche de los bastones largos” cuando fuerzas policiales irrumpieran en varios centros de estudios de la misma en la fecha mencionada.
La renuncia, algo anterior, de Olivera, fue a raíz de que una manifestación estudiantil impidiese una charla del economista estadounidense Walt Whitman Rostow, cuyas ideas de un capitalismo liberal de mercado no compartía.
Su gestión y la de su sucesor, el ingeniero Hilario Fernández Long, fueron el cierre de una época de gloria de la UBA donde en 1962, otro ingeniero, Humberto Rafael Ciancaglini, docente en la Facultad de Ingeniería de la misma, presentó la primera computadora electrónica fabricada en la Argentina, denominada CEFIBA, elaborada y construida en esa casa de altos estudios.
Olivera, quién fue un importante actor en el diseño del “Plan Trienal”, del cual también fuera clave su discípulo Carlos Leyba, elaborado bajo la conducción del entonces ministro de Economía, José Ber Gelbard, en 1973, durante la tercera etapa de los gobiernos peronistas iniciada bajo la Presidencia de Héctor José Cámpora, con el propio Juan Domingo Perón como eje central, y dado de baja, a su muerte, por María Estela Martínez (Isabelita).
La inflación, desde hace décadas, y salvo cortos intervalos, en un problema central en la Argentina y ha afectado a otros numerosos países, como hoy ocurre en Venezuela, y en diversos momentos a otras naciones del mundo, como en el caso de los Estados Unidos de América (EUA) donde bajo la gestión de James Earl (Jimmy) Carter alcanzó al 15 por ciento anual lo que le hizo perder las elecciones de 1980 ante Ronald Wilson Reagan.
El estudio de Julio Olivera, conocido originalmente como “Efecto Olivera” y luego “Efecto Olivera-Tanzi” cuando el economista italiano Vito Tanzi, funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), le dio mayor difusión internacional desde ese organismo en el cual se desempeñaba como tributarista, adquiere particular importancia en estos tiempos para Venezuela y la Argentina, con inflaciones de varias decenas, y para el Brasil, que se acerca a una.
Curiosamente Tanzi, que también fue parte del gabinete italiano de Silvio Berlusconi, asumió el “Efecto Olivera” pero para recomendar ajustes contrarios a la visión del notable economista argentino, más vinculado ideológicamente con la Doctrina Social de la Iglesia que prosperara en la Argentina a comienzos de la segunda mitad del Siglo XX.
Así fue como Tanzi en mayo de 2007 presentó su libro “Historia fiscal de la Argentina: de Perón al FMI”, sigla que en este caso, en una ironía del lenguaje, se traduce en que el problema “Fiscal fue Mayormente Ignorado”, y en el cuál recordó su alerta de los años 1990 acerca de la crisis que se avecinaba.
Las actuales autoridades nacionales argentinas en materia tributaria coinciden con ideas expuestas alguna vez por Tanzi tendientes a la eliminación de las retenciones a las exportaciones agrícolas y del impuesto a los cheques.
Pero el efecto Olivera vincula la recaudación tributaria real con la inflación ya que quién abona impuestos a fin de año en términos de poder efectivo su pago es mucho menor por cuanto la moneda ha ido perdiendo valor a lo largo de los meses transcurridos lo que beneficia al tributarista y perjudica al Tesoro Público.
De hecho, en el caso argentino, el esquema beneficia a los grandes grupos empresarios que aportan al final de sus ejercicios por valores degradados por la inflación, mientras que los mayores tributaristas son aquellos a los que se les descuenta mensualmente de los salarios su aporte al Impuesto a las Ganancias, hacen también mensualmente sus contribuciones al sistema previsional y contribuyen con el 21% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) incluido en cada producto que adquieren.
Al crearse el IVA bajo la gestión Gelbard, con Leyba y Olivera como partes del equipo, los productos básicos del consumo familiar estaban exentos.
Olivera, que fue convocado en 1970, 1971, 1973 y 1978 por la International Economic Association para participar de la selección del Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, vulgarmente conocido como “Premio Nobel de Economía”, no creía en los “ajustes” propiciados por los economistas liberales, particularmente los monetaristas, ya que consideraba que la merma de la producción favorece los procesos inflacionarios.
Como secretario de Estructura Económica primero y de Ciencia y Tecnología luego, Olivera, partidario del sistema cooperativo, como recordó Carlos Leyba, era partidario de las políticas conocidas como de “Pacto Social” que ya había propuesto Perón a comienzos de 1955 y no concretadas por el golpe del 16 de septiembre de ese año que lo depuso y luego implementadas en 1973 en las que participara.
Bajo la idea de que el progreso económico “no existe con independencia del progreso humano integral”, como recuerda Leyba, sus enseñanzas en la UBA dieron lugar a la creación de la Licenciatura en Economía Política en la FCE en 1958 con lo cual se agregó la cuestión social a las carreras tradicionales de la misma como la de contador público nacional.
Su teoría sobre la inflación estructural que rechaza la mera cuestión de la emisión monetaria fue ampliamente elogiada por el Premio Nobel de 1972, el inglés John Richard Hicks quién señalara en su momento: “Estoy enteramente de acuerdo con el doctor Olivera, cuyos artículos sobre este asunto he leído con mucho interés”.
El déficit fiscal, a su criterio, es consecuencia de la inflación, como surge del “Efecto Olivera”, y no a la inversa, y tampoco la inflación es un fenómeno monetario, remarcaba Olivera, aunque, al decir de Leyba, “tampoco nada indica que una canilla abierta no termine por mojarlo todo”, de suerte que la inflación, que genera el déficit fiscal, no se resuelve secando el mercado de dinero, pero que si es acompañada por una emisión descontrolada termina en una crisis mucho mayor.
Tampoco es el mercado el que resuelve el problema porque, como lo citó el periodista Santiago Chelala, “Empíricamente ya sabíamos que la competencia perfecta no existe, lo que no sabíamos es que matemáticamente también es un error. Es un imposible matemático, un chiste intelectual”; un chiste intelectual para tener en cuenta en estos tiempos de inflación y de promotores de ajustes.

Se el primero en comentar en "ADIÓS A JULIO OLIVERA, UNO DE LOS GRANDES PENSADORES ARGENTINOS QUE INFLUYERA EN LA ECONOMÍA MUNDIAL"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*