ARGENTINA: PAIS POTENCIALMENTE RICO, PERO NO EXITOSO.

El éxito se mide por la riqueza que no es otra cosa que la acumulación de nuevos recursos naturales, bienes instrumentales y finales, logrados en el pasado logrados por la inteligencia y trabajo de quienes integran un conglomerado humano. En este sentido, nuestro país dista de ser exitoso dado que no acumula stocks que sean fruto de la inversión, de la inteligencia y del trabajo. Pero además cuando podría tenerlo, lo dilapida habida cuenta de la propensión al gasto de sus habitantes y habida cuenta que no la raciona sobre la base de precios de escasez. Por eso no tenemos energía, y nuestra producción desde siempre se destaca por su primarización. Nuestra base productiva ha sido, es y será la producción agropecuaria….con bajo nivel de valor agregado.
Esto da lugar a un escenario social fragmentado, con débil tejido social y polarizado entre ricos y pobres (más los segundos que los primeros) derecha e izquierda y a medida que pasa el tiempo parece que estuviéramos congelados e incapaces de modificar nuestro status de país pobre con aspiración a ser más, como alguna vez creímos, equivocadamente, que estábamos en el podio de los mejores. Fue y sigue siendo una ilusión ya que no concretamos los sueños de los padres fundadores como Belgrano, Alberdi, Sarmiento y Roque Sáenz Peña entre otros. (*) Y estamos congelados por propia vocación, porque carecemos de vocación para el éxito representado por el cambio de estructuras económicas y sociales que provengan del esfuerzo como sociedad vinculada con el mundo desarrollado.
Quienes entre nosotros se integran en el décil más alto, se destacan por lazos hereditarios ya que se trata siempre de las mismas familias, normalmente vinculadas a monopolios como pueden ser los vinculados con la tierra o grandes empresas fundadas y desarrolladas por el privilegio de la economía cerrada, Un país sin competencia e inmovilizado porque no hay éxito presente que desplace a la riqueza heredada. Sin embargo hay excepciones. Y el Presidente Macri es una de ellas porque proviene de una familia de trabajadores de la que se fue apartando para buscar su propio camino al éxito en la política. Otras empresas como Arcor de los Pagani, La Serenísima de Mastellone y algunas otras fueron fruto del trabajo de inmigrantes que coronaron con éxito sus emprendimientos.
Ahora bien, cuando Macri y los apellidos citados más otros que se ocuparon y preocuparon que sus hijos siguieran el camino del éxito en Universidades altamente calificadas y logran que ellos lleguen a posiciones de gobierno, ¿ejercen sus responsabilidades favoreciendo a los ricos o a los pobres? Dicho de otro modo, ¿puede afirmarse que el Presidente Macri favorezca solo a los ricos por el hecho de haber sido ovacionado en la S.R.A. y por las medidas que está tomando para aumentar la inversión? Desde mi punto de vista en modo alguno. Está pensando en el éxito que vendrá de la acumulación futura motorizada por las inversiones. Y es de apostar que entre los cambios institucionales a que apunta está el de lograr una verdadera meritocracia que reemplace al amiguismo y clientelismo político de los ancestrales comités y unidades básicas.
Y aunque sus ministros y secretarios provengan de la clase media, media alta y aún algunos de la alta, están en las antípodas de la aristocracia propia de los mediocres que con solo llegar al poder adquieren el derecho de haber alcanzado el éxito. Un burocracia aristocrática conduce al país a un estadio exitoso superior, mientras que otra burocrática aristocrática lleva al dispendio de recursos por mala asignación y por corrupción. La historia trae el recuerdo de un gran aristócrata, rico por herencia, pero que fue un ejemplo de presidente de un gobierno meritocrático: me refiero a Máximo Marcelo Torcuato de Alvear y a su Vicepresidente Elpidio González, que fuera vendedor de productos Colibrí al abandonar su vicepresidencia, teniendo como hogar un cuarto en un hotelucho de la calle Cerrito para morir al poco tiempo en un hospital público rodeado de tres amigos y sin honores.
Marcos Peña hace pocos días expresó que no creía que este gobierno fuera Neoliberal. Y no lo es. A mi juicio se trata de un gobierno que entiende las fallas del capitalismo(monopolios, oligopolios, distribución regresiva, inflación, etc.) para lo cual se requiere la intervención del Estado. Si algo puedo aportarle es expresarle que está más cerca de los Clásicos de fines del siglo XV111 con Smith y Ricardo a la cabeza. que de los pensadores del marginalismo. Claro está que su formación no le ha permitido a Peña incursionar por esa Doctrina Económica, pero los ejemplos de Estados Unidos, Australia, Canadá, Inglaterra y Nueza Zelanda, le han de señalar el camino del éxito para salir de nuestro inmovilismo.
* Como expresara José Terry en un discurso a fin del siglo X1X, entonces éramos 4 millones cuando debíamos ser 10 incumpliendo la aspiración alberdiana de “gobernar es poblar”. Sin entrar en el tema, la causa principal de ello era el reparto de la tierra entre pocos que constituían una oligarquía de terratenientes. Argentina incumplió lo que en Estados Unidos fue una realidad.

por Raúl Cuello

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