EL MERCOSUR ESTÁ EN SU ETAPA TERMINAL

Hace 30 años, cuando se produce el encuentro en Iguazú entre los presidentes Sarney y Alfonsín, se inició una nueva etapa en la integración económica regional. En marzo de 1991 se firma el tratado de Asunción que dio origen al Mercosur, proyecto económico-comercial que tenía como objetivo instalar un mercado común con aranceles externos comunes y la rebaja total de impuestos internos entre los cuatro Estados que lo integrarían (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
Itamaraty pensaba que Brasil y la Argentina comenzarían juntos la construcción de un mercado sudamericano que impidiera la presencia de los Estados del Nafta y por eso se procuró el ingreso de Chile al Mercosur como miembro pleno.
Chile eligió otro camino y firmó acuerdos de libre comercio con todos los países que lo desearon. En forma similar actuaron México, Perú y Colombia. El año pasado todos ellos se unieron en la Alianza del Pacífico en una propuesta de Integración muy diferente al Mercosur.
Este pareciera ser ahora el camino que el gobierno argentino pretende seguir, aunque primero tendrá que haber un debate nacional para saldar su viabilidad política interna y externa.
El proyecto que proponían el Brasil de Lula y la Argentina de los Kirchner propugnaba un mercado cerrado que negociase siempre en bloque, no individualmente, (4 + 1); pero no funcionó y no se firmaron acuerdos de libre comercio. El Mercosur se convirtió en un proyecto de integración ideológico, antiamericano, antioccidental y antilibre mercado.
El reciente ingreso de la Argentina, Uruguay y Paraguay como Observadores de la Alianza para el Pacífico es un nuevo hecho que sacude al Mercosur. Por otra parte, la crisis venezolana -unida a su postura prepotente de querer ejercer la presidencia del bloque sin consenso de los socios, sumado a su estructura productiva basada en la exportación petrolera- se da de bruces con un proceso armónico de integración comercial. Venezuela está aislada y sin posibilidades de conducir la presidencia pro tempore como pretende hacerlo. Paraguay se ha opuesto terminantemente, la Argentina y Brasil han pasado de mantener un sugestivo silencio a oponerse; los tres son conscientes de la falta de voluntad política venezolana para encauzar las trascendentes negociaciones con la Unión Europea que deben realizarse este semestre.
En ese marco al no haber consenso para que Venezuela ceda la presidencia pro tempore y quiera ejercerla a cualquier costo, el Mercosur entra en una etapa terminal, en peligro de romperse y sin consensos básicos. El proyecto original no existe más al haberse querido convertir en una alianza política y el bloque está en plena crisis institucional por la postura intransigente de Venezuela. El Mercosur así no puede seguir.

César Mayoral, ex representante permanente ante la ONU, ex embajador en China

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