REPLANTEO DE LAS RELACIONES LABORALES

La ex presidenta Cristina Kirchner se despachó días atrás sobre la “debilidad” del sindicalismo argentino a la hora de reclamar, ya que privilegia el negocio de sus dirigentes mientras el actual jefe de Gabinete, Marcos Peña, rechazó la posibilidad de que se encare una nueva ronda de paritarias frente a los reclamos de ajustes salariales, en un marco que replantea relaciones obrero-patronales.
El tema reaparece en un libro del empresario, economista y político marplatense Eduardo Antonio Benedetti, quien desde una visión desarrollista, y con el título de Acuerdos y desacuerdos obrero-patronales, realiza un racconto de esas relaciones en la Argentina desde las propuestas empresarias de 1873 a través de Vicente Fidel López y Carlos Enrique José Pellegrini, siendo presidente Nicolás Avellaneda, hasta la reciente gestión de Cristina Fernández.
El debilitamiento sindical al que hizo referencia ésta, inmerso en una pérdida del poder adquisitivo, se da en circunstancias en que se aproxima la unificación de las tres CGT y de la ida del camionero Hugo Moyano, que apuesta a un futuro como líder de la Asociación del Fútbol Argentino.
Pero una cuestión central que debiera destacarse en ese proceso es la reforma estructural a los mecanismos de producción que debilitan el poder de los viejos sindicatos al concentrarse la generación de riqueza en los extremos de la “curva de la felicidad”, ese dibujo con cara de sonrisa en donde los inventores de los bienes y sus operadores de mercado representan, en cada punta, la mayor parte del negocio, mientras que una pequeña parte queda para los restantes integrantes de su recorrido.
En tanto, el viejo sector patronal, el de los dueños de las empresas (como lo advirtiese el escocés Adam Smith el 9 de marzo de 1776 al dar a luz Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones) ha sido desplazado del manejo de las corporaciones por el estamento gerencial de los denominados CEO (Chief Executive Officer), lo que también previó el estadounidense James Burnham en 1941 en La revolución de los directores y más tarde el canadiense John Kenneth Galbraith, asesor del presidente John Fitzgerald Kennedy, al cuestionar la “tecnoestructura” de las “grandes corporaciones”.
Eduardo Benedetti refresca aportes de Rogelio Frigerio, Santiago Senén González, Juan Domingo Perón, Alejandro Ernesto Bunge, Aldo Ferrer, Marcos Merchensky y otros, aunque ahora debiera ser interesante releer a ese olvidado obrero estadounidense James Boggs, quien medio siglo atrás, en su obra La revolución norteamericana, fue capaz de anticipar el cercano futuro de un mundo donde el desarrollo científico-tecnológico no iba a dejar espacio para el trabajo físico humano.
Fernando Del Corro. Historiador económico, docente universitario y periodista

1 Comment on "REPLANTEO DE LAS RELACIONES LABORALES"

  1. El dato mas relevante de la nota es la vision del obrero James Boggs sobre el desarrollo tecnologico que remplazara a especialmente a trabajadores industriales.
    Me parece que es un tema que hay que abordarlo integralmente. Fundamentalmente desde el ambito sindical.
    Muy buna la nota

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