HOMENAJE AL CANÓNIGO MIGUEL CALIXTO DEL CORRO

El Viernes 16 de septiembre a las 18hs, en Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Perú 130 CABA.
Con la participación de Monseñor Carlos Accaputo presidente de la Pastoral Social, el legislador Hernán Rossi, el historiador marplatense Ricardo Elorza, el periodista e historiador Fernando del Corro entre otros.

Miguel Calixto del Corro nació en la ciudad de Córdoba el 14 de octubre de 1775 y falleció en la misma ciudad el 16 de septiembre de 1841.

Estudió en el Colegio Montserrat y en la Universidad de San Carlos, hasta graduarse de doctor en Teología en 1798. En el año 1800 se ordenó sacerdote, y en 1803 obtuvo una silla en el Cabildo Eclesiástico. Fue durante dos años cura interino en Salta y, de regreso en su ciudad natal, se desempeñó como catedrático de Teología, Provisor, cura de la Catedral y Canónigo Magistral. Se desempeñó, además, como Rector de la Universidad de Córdoba.

Como clérigo, tuvo un papel primordial en la difusión de los principios revolucionarios. A fines del año de 1809, hizo circular en Córdoba un escrito en pos de despertar los instintos de independencia y de libertad en el pueblo. Dos años más tarde, durante el primer aniversario del 25 de Mayo celebrado en Córdoba, se pronunció desde el púlpito diciendo: “es ya un dogma político que la autoridad de los Reyes emana originariamente de la voluntad de los pueblos. Sea cual fuere el origen de las sociedades, lo cierto es que a ninguno, a excepción de los Reyes de Israel, ha conferido Dios inmediatamente la autoridad y el derecho de reinar. Cuando San Pablo escribiendo a los Romanos, asegura que toda potestad viene de Dios: non est potestas nisi á Deo; no quiso decir con esto que era Dios el que inmediatamente la concedía: este sería un absurdo que contrasta enormemente con el origen e historia de todos los reinos e imperios. Aunque las obligaciones que resultan del pacto, de las promesas y convenciones, se fundan en aquella ley eterna que manda a todos ser fieles a ella, ¿habremos de decir por eso que la acción o derecho que de ellas nace venga inmediatamente de Dios? A la verdad si buscamos el origen primordial de todas las obligaciones, hallaremos no ser otro que Dios y su justicia. Pero distingamos los derechos y por ellos conoceremos más bien el origen inmediato de toda autoridad.”

Gozó de gran fama como orador sagrado y patriótico. Dijo en su “Oración Patriótica” de 1813: “el derecho que yo promuevo no es el de los incas, dueños naturales del país: sus cenizas, sí, deben sernos respetables, y su desgraciada suerte armarnos siempre contra la tiranía y el despotismo. La causa que yo defiendo es la de todos los hombres: aquellos derechos, digo, imprescindibles e inalienables que a nadie le es permitido renunciar. Hacía mucho tiempo que hollados éstos por el gobierno español, debía la América haber pegado un grito que… despertase a todos de su letargo.”

Por aquel entonces, Del Corro se vinculó con José de San Martín: durante su estadía en Córdoba en 1814, el Libertador intentó la promoción de la cultura histórica mediante la reedición de los Comentarios Reales del inca Garcilaso de la Vega, lectura prohibida por las autoridades españolas desde treinta años atrás. San Martín, entonces, tomó la iniciativa de reimprimir la secular obra, la cual estuvo a cargo de Miguel Calixto Del Corro.

Del Corro fue también un político destacado. No llegó a incorporarse a la Asamblea del año XIII como diputado por Córdoba, pero sí lo hizo al Congreso de Tucumán, en representación también de su provincia. El 9 de julio de 1816, día en que el Congreso de Tucumán declara la independencia, Del Corro no se encuentra físicamente allí, pues le fue conferida una delicada misión: conseguir la paz en los pueblos del litoral y así reiniciar el diálogo con el artiguismo.

Un año antes, en 1815, había sido enviado por la provincia de Córdoba al Congreso de los Pueblos Libres, también conocido como Congreso de Oriente, Congreso Oriental o Congreso del Arroyo de la China, convocado por Artigas y el cual declaró la independencia el 29 de junio de 1815 en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. El mismo constituyó un acontecimiento de gran importancia histórica, siendo considerado como la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata.

En 1831 se retira de la vida pública. Estuvo radicado en la campaña y, ya ciego, volvió a la ciudad de Córdoba donde fallece.

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