LA REFORMA POLÍTICA ES INCOMPLETA

Por las noticias que se conocen, quedarían muchas cuestiones pendientes, a reformar ahora … o nunca.
Por ello, a manera de proposición, dejamos algunas sugestiones que consideramos apropiadas para el logro de los cambios necesarios a introducir.
1. La reorganización amplia de los partidos políticos y su puesta en estado de asamblea. Debe sincerarse la situación real de los partidos. En Europa, salvo alguna excepción, no pasan de los cien mil afiliados y son países de 50, 60 o 70 millones de habitantes.
2. Es necesario que los partidos se reconstituyan con afiliación ante la justicia, no ante un señor que va con un portafolio lleno de “fichitas”, que hace llenar estas “fichitas” hasta a los muertos. Todo termina volcándose en las cúpulas que se perpetúan de acuerdo a la “ley histórica de las oligarquías partidarias” (Michell). Esta es la suprema contradicción del sistema: no les exigimos a los partidos lo que sí exige la Constitución al pueblo y a los gobernantes. Una Ley-Convenio entre la Nación y las provincias puede habilitar a ese efecto todos los tribunales existentes en el país.
3. En cuanto a la organización interna de los partidos, deben incorporarse algunas reformas a sus estatutos: representación proporcional en la elección de sus cuerpos directivos y en la selección de los candidatos. Además, reemplazar las anacrónicas “plataformas electorales” por cartillas que contengan declaraciones con las propuestas y sus medios de ejecución, más líneas doctrinarias que permitan comparar las distintas alternativas. Así, resultaría innecesario el mantenimiento de la Ley PASO con su voto obligatorio.
4. La creación de un sistema especial de control del financiamiento de los partidos y sus campañas a cargo de un órgano judicial de fiscalización que ofrezca las mayores garantías de transparencia.
5. Se deberán prever mecanismos adecuados a través de un fuero especial del Poder Judicial a cargo de Juzgados Electorales de primera instancia, fuera del Poder Ejecutivo.
6. Todo proceso electoral debe mostrar un sistema confiable y que no permita la trampa. Hay que proceder a la implementación de la boleta única. El voto electrónico no es garantía.
7. Para mejorar y perfeccionar la democracia, podemos vertebrar un régimen electoral, que además de la oferta de candidaturas que preparan los Partidos pueda el votante participar, convirtiendo al acto electoral en algo más que el cierre de un “contrato de adhesión”. O sea, que partiendo de un régimen de representación proporcional (que por definición pertenece al sistema de listas) se “desbloquea” su aplicación a través del doble correctivo: a) horizontal, para facilitar la extracción de nombres de otros partidos; y b) vertical, para manifestar “preferencia” en el seno mismo de la lista favorita.
Así, el sistema mismo de los partidos saldrá favorecido, sin que tales entidades pierdan el monopolio de la intermediación política ni se desdibuje el rol del pronunciamiento electoral en torno de la consagración de una alternativa de candidatos legislativos.

Clarín
Jorge Reinaldo Vanossi

Ex Ministro de Justicia de la Nación

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