LA REEMERGENCIA MILITAR ALEMANA

En el tradicional discurso ante el Parlamento en Estrasburgo, Jean-Claude Juncker promovió la creación de una fuerza militar para la Unión Europea (UE). El Presidente de la Comisión Europea hizo de la crisis del Brexit una oportunidad para impulsar una política de defensa siempre rechazada por el Reino Unido, pero que cuenta con el apoyo de París y Berlín. ¿Qué ideas y concepciones componen el ideario militar de la economía más poderosa de la UE?
Aliados y desafíos
En julio de este año el gobierno alemán aprobó el nuevo Libro Blanco de defensa, que actualiza la versión del 2006. El nuevo documento es el producto de 18 meses de debates que comenzaron en febrero del 2015, entre expertos militares, políticos y civiles, representantes de oficinas públicas y del sector armamentístico privado, entre otros.
El Libro Blanco reconoce un movimiento del sistema internacional hacia un orden multipolar, con un ejercicio difuso del poder entre actores estatales y no estatales. Pero estos cambios no altera la “profunda influencia” de Estados Unidos en la política de seguridad global, y la relevancia de la OTAN como alianza vital para la seguridad europea. Ambos son considerados elementos “indispensables” para la defensa alemana y continental.
En lo que implica una diferencia nuclear con el Libro Blanco del 2006, el contenido de uno de sus subtítulos se dirige a Rusia, como agente disruptor del orden euroatlántico. Lejos del benigno tratamiento que le dispensaron 10 años atrás, la patria de Putin es sindicada como una amenaza a la seguridad europea y germana, por su disposición a emplear unilateralmente la coerción por fuera de la ley internacional, para rediseñar límites y fronteras. “A medida que avanza la modernización de sus fuerzas armadas, Rusia parece decidida a poner a prueba los límites de los acuerdos internacionales vigentes” sostiene el texto securitario.
Es notable la imprecisión con que informa sobre los conflictos interestatales, como desafíos para la seguridad nacional. En especial, porque alude al creciente rol de lo militar en las “ambiciones de los poderes emergentes” en combinación con diferencias territoriales y disputas hegemónicas. Si bien refiere al Sudeste y Este Asiáticos, no especifica qué poderes emergentes configuran algún tipo de peligro. La delicadeza germana, tal vez, desea contentar a Estados Unidos sin perturbar innecesariamente a China, apenas mencionada en un solitario párrafo en el reporte, para subrayar que sus gastos en defensa equivalen, aproximadamente, al de todos los de los integrantes de la UE.
Sobre el terrorismo trasnacional son tajantes: constituyen “el desafío más inmediato” a su seguridad. Gobernanzas precarias y estatalidades deficientes son descriptas como eficientes promotoras de las redes y organizaciones que diseñan e implementan sus violencias. Altos porcentajes de jóvenes que carecen de oportunidades en los mercados laborales de Medio Oriente y África del Norte, son los que explican el éxito de los grupos radicalizados en el reclutamiento de nuevos adeptos. Antes que respuestas armadas, anticipan políticas que priorizarán el direccionamiento de recursos para atender problemáticas socio-económicas, con el fin de prevenir su impacto en la seguridad pública.
Intereses y valores (en ese orden)
Llamó la atención de distintos medios de comunicación la posibilidad de que ciudadanos europeos no alemanes, en adelante puedan ingresar a sus Fuerzas Armadas. No es para menos, en 61 años de historia las filas de la Bundeswehr sólo fueron nutridas por nacionales. Sin embargo, esa no es la innovación estratégica del Libro Blanco en relación al formato homónimo previo.
John R. Deni, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra de la Armada de Estados Unidos, recuerda que los escasos antecedentes internacionales en el terreno militar por parte de la Alemania del 2006, año en que se publicó la anterior estrategia, fueron multilaterales y bajo mandatos de la ONU o la NATO, trátese de Bosnia, Kosovo o Afganistán.
Deni observa que los cambios de la última década modificaron la percepción alemana de su rol en el mundo, a favor de uno con mayores responsabilidades. En el Libro Blanco esto se traduce en la voluntad de integrar coaliciones ad hoc para responder a crisis internacionales o gestionar conflictos. El accionar a través de estas coaliciones sugiere la posibilidad de actuar prescindiendo de los mandatos de los organismos multilaterales. Registremos que no sólo revelan ánimo de participar, sino decisión de impulsar coaliciones de esta naturaleza.
Otra observación hace el profesor Deni: el Libro Blanco del 2006 declaró que la política de seguridad germana era conducida por los valores consagrados en la Ley Fundamental, mientras que el de este año afirma que está ligada a esos valores pero guiada por los intereses (“German security policy is tied to values and guided by interests”). En términos de Deni: “Para los Estados Unidos, y otros países, proteger los intereses a menudo significa dejar los valores en la puerta. El Libro Blanco 2016 comunica que Alemania ahora se une a ese club, adhiriendo a un rol mundial más pragmático”.
Señales y omisiones
A diferencia del documento del 2006, no hay referencias a China y la India. Desaparecieron los elogios que les destinaron pretéritamente. Así como Rusia dejó de ser una aliada de “especial importancia” para convertirse en principal contradictor, el silencio reemplazó la corrección política brindada a chinos e indios. Convoca a suspicacias el peligro que denuncian, en relación a las ambiciones de los poderes emergentes, y la preocupación por las disputas del Este y Sudeste Asiáticos. Beijing y, en menor medida, Nueva Dehli deben estar tomando nota del incipiente interés germano en su continente.
La elección de Rusia como rival es estratégica, en particular en el plano simbólico, porque coloca a la patria de Angela Merkel como defensora de los intereses europeos y de las integridades territoriales de sus países. Esto es lo que quiere transmitir el Libro Blanco, antes que perturbar seriamente a los rusos.
La decisión de admitir europeos no alemanes en los ejércitos germanos debe resignificarse. Es coherente que el país que apunta a ser custodio de los intereses europeos, cuente con fuerzas armadas compuestas por hombres y mujeres de toda Europa.
Con el Libro Blanco 2016, la República Federal de Alemania consolida los primeros pasos de un camino tan largo como inevitable: su reemergencia como gran poder militar.

 

Fredes Luis Castro

 

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