UCR: DE YRIGOYEN A CAMBIEMOS, UN SIGLO CON 45 AÑOS DE GOBIERNOS DE ECONOMÍAS DIVERGENTES

Desde el 12 de octubre de 1916 a la fecha han transcurrido 100 años durante los cuales la Unión Cívica Radical (UCR) ejerció la Presidencia de la Nación, sola o como socia mayor o minoritaria, durante 45, con rótulos diferentes, a través de los cuáles implementó políticas económicas en muchos casos contradictorias que fueron desde la aparición del estado empresario e impulsor de las políticas sociales, con Máximo Marcelo Torcuato de Alvear, y altamente controlador, con Agustín Pedro Justo, hasta otras contradictorias con aquellas y hasta divergentes dentro de una misma gestión.
A la circunstancia de que Juan Hipólito Yrigoyen llegase a la jefatura del Estado en el marco de la reforma electoral impulsada por Roque Sáenz Peña e implementada por su sucesor Victorino de la Plaza, corresponde adicionar que la Argentina desde 1913 se encontraba afectada por una grave crisis económica que ese año puso fin a las dos décadas de gloria que siguieron al “Acuerdo Romero”, bajo la presidencia de Luis Sáenz Peña, cuando su ministro de Hacienda, Juan José Romero resolviera el enorme endeudamiento generado a partir del empréstito de la Baring Brothers de 1824 impulsado por Bernardino Rivadavia.
Hacia 1910 en Europa se inició una serie de conflictos bélicos conocidos como las “Guerras de los Balcanes” que desembocaron en la “Gran Guerra”, luego rebautizada como “Primera Guerra Mundial”, y que ya en 1913 pusieron en graves problemas a algunos países de ese continente, en particular al entonces Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, en 1916 devenido en Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RU), por lo que se debilitó enormemente el superávit comercial que la Argentina tenía con él y de esa manera se conmovió la economía nacional y generó un fuerte malestar.
Entre el freno de la llegada de capitales europeos y la merma de exportaciones el producto bruto interno (pbi) argentino se desplomó en un 10,4 por ciento durante 1914, año de la muerte de Roque Sáenz Peña y su relevo por Victorino de la Plaza, para registrarse un pequeño repunte del 0,5% en 1915 y recaer un 2,9% en 1916, año de la primera victoria de la UCR y de Yrigoyen y una gran merma de 8,1% en 1917 lo que aceleró las protestas que se desataron en 1919 con la “Semana Trágica” y en 1920 con la “Patagonia Trágica”, duramente reprimidas, al tiempo que se rompió relaciones con Rusia tras la Revolución Bolchevique.
Mientras el fin de la “Gran Guerra” permitió una recuperación de las exportaciones que pasaron de 916 millones de pesos en 1914 a $ 2.343 millones en 1919, el debilitamiento del RU dio lugar a la aparición de las inversiones procedentes de los Estados Unidos de América (EUA) mediante la instalación de entidades financieras como el First National Bank of Boston (1917), automotrices como The Studebaker Company of America (1918), de maquinaria eléctrica como Standard Electric Argentina (1919), y químico-farmacéutica como Merck, Sharp and Dohme (1919), entre muchas otras.
Así se fueron incrementado las operaciones de comercio internacional con un superávit declinante que se convirtió en déficit en 1921 por $ 178 millones que cayó a 31 millones en 1922 para rebrotar en 1923, primero de la gestión de Alvear a $ 221 millones lo que aceleró la toma de enérgicas decisiones implementadas por el ministro de Economía, Rafael Herrera Vegas, nacido en Venezuela, quién avanzó en activas políticas que generaron la creación de empresas del estado como el Frigorífico Nacional, luego denominado “Lisandro De la Torre”, para poner fin al control de firmas extranjeras del mercado de las carnes.
El propio presidente Alvear, a través de su ministro de Agricultura, Tomás Alberto Le Bretón, impulsó la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) apelando a un propulsor de la misma, el general ingeniero Enrique Carlos Alberto Mosconi quién ya en 1925, a pesar del rechazo del Congreso de la Nación a presupuestarle los fondos correspondientes, pudo inaugurar la Destilería de La Plata gracias al dinero que le fuese adelantado por el empresario Carlos Madariaga, amigo del primer mandatario, y cuya construcción se inició el 14 de enero de 1925.
La visión industrialista de esa gestión hizo que el Estado Nacional también creara la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba en 1927, de la que ya en 1928 salió a volar su primer producto y en el puerto de la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) instaló un astillero impulsado por el ministro de Marina, el almirante Manuel Domecq García, cuyo nombre luego le fue aplicado, para la fabricación de navíos y, entre otras cosas más, se llevó adelante el casi desconocido proyecto de energía mareomotriz, sobre el que se realizaron importantes estudios, abandonados tras el cambio de Gobierno.
En el sector privado hubo centenares de grandes inversiones extranjeras, entre las que pueden mencionarse la Compañía Burroughs de Máquinas Limitada, estadounidense (1924), de equipos y artefactos eléctricos; la automotriz estadounidense General Motors (1925); la metalúrgica estadounidense The Armco Internacional Company (1926); el laboratorio estadounidense Parke Davis (1926); y la estadounidense Colgate-Palmolive, de productos químicos y farmacéuticos (1927), entre las que también las hubo de los sectores financiero, comercial y de servicios.
En materia social fue importante la sanción de la Ley N° 11.289 mediante la que Alvear y Herrera Vegas crearon en 1923 el sistema nacional de jubilaciones, de carácter universal, que debió ser derogado en 1926 ante las huelgas desatadas por la Confederación General del Trabajo (CGT) y los reclamos de la Unión Industrial Argentina (UIA) ya que ambas conducciones rechazaban la realización de aportes, tanto de empleados como de empleadores, para la sustentabilidad del fondo del que debían salir los pagos para los beneficiarios del sistema en un marco donde la distribución del ingreso tenía una equidad sin antecedentes.
El proteccionismo agrícola de los EUA afectó la economía argentina lo que motivó las protestas del gobierno de Alvear en el Congreso Panamericano de La Habana de 1928, y ello se agravó en 1929 a raíz de la crisis financiera mundial iniciada en 1929 en Nueva York lo que hizo que en ese año el presidente Yrigoyen firmase el Tratado D’Abernon con el RU que no llegó a implementarse a raíz de su rechazo por el general José Félix Uriburu, presidente de facto tras el golpe de 1930, pero restablecido en 1933 mediante el “Tratado de Londres” (Pacto Roca-Runciman”) durante la presidencia del general Agustín Pedro Justo.
Una de las fracciones de la entonces dividida UCR fue la socia principal de la gestión Justo y manejó durante el primer año la economía del país a través del ministro Alberto Hueyo, quién implementó esquemas liberales luego abandonados al ser reemplazado por el socialista Federico Pinedo quién desarrolló las mayores políticas de intervención pública mediante la creación de medio centenar de organismos como el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la Junta Nacional de Carnes y la Junta Nacional de Granos entre muchos otros, además de implementar el Impuesto a las Ganancias.
Tras la Revolución de 1943 los radicales fueron socios de la gestión cívico-militar iniciada en 1955 cuando el ex socialista Eugenio Alberto Blanco ocupara la cartera económica, cosa que volvió a hacer bajo la presidencia de Arturo Umberto Illia desde que este asumiese en 1963 hasta su muerte al año siguiente cuando fuera reemplazado por Juan Carlos Pugliese, en una etapa en que se registró un fuerte incremento del pbi del 10,3% en 1964 y del 9,1% en 1965 para desplomarse al año siguiente, el primero de la gestión golpista del general Juan Carlos Onganía.
Pero antes de la gestión Illia otra fracción de la UCR gobernó entre 1958 y 1963 bajo las presidencias de Arturo Frondizi, derrocado en 1962 y reemplazado por José María Guido, durante las cuáles predominó una política de expansión de la actividad privada, sobre todo en el área hidrocarburífera, luego restatizada por Illia, lo que generó fuertes conflictos sociales, como el cierre de ramales ferroviarios y la habilitación para la educación universitaria no estatal; resistencias sociales para cuya represión se estableció el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) al que se oponía su asesor Rogelio Julio Frigerio, padre del desarrollismo.
La UCR volvió al gobierno con Raúl Ricardo Alfonsín en 1983 quién a través de sus ministros del área y sus presidentes del BCRA aplicó diferentes políticas pasando de un esquema keynesiano durante la gestión de Bernardo Grinspun a una visión anti inflacionaria con Juan Vital Sourrouille basada en las ideas de los brasileros Persio Arida y André Lara Resende pero que fue derivando hacia alternativas confusas que desembocaron en un proceso privatizador liderado por Rodolfo Héctor Terragno que no logró concretarse pero que fue punto de arranque para el luego implementado por el presidente Carlos Saúl Menem.
Como socio mayor de una Alianza, que incluyó a sectores separados del Partido Justicialista, la UCR, liderada por Fernando De la Rúa, gobernó durante dos años a partir de 1999 manteniendo el esquema económico heredado de Menem e implementado por el ex ministro Domingo Felipe Cavallo, pero el agotamiento del sistema hizo que se desembocase en una fuerte crisis que llevó a la renuncia presidencial y su alejamiento de la gestión nacional hasta su actual retorno de la mano del gobierno del presidente Mauricio Macri como socio menor de la alianza Cambiemos pero sin peso mayor en las decisiones económicas.

Por Fernando Del Corro

 

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