“DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIO LABORAL LOS 2000 NO FUERON MUY DISTINTOS DE LOS 90”

El balance de los gobiernos kirchneristas abrió varios debates en materia de empleo, salarios, distribución del ingreso. Los defensores del modelo sostienen que fue una “década ganada”, un período de conquistas para los trabajadores con la creación de puestos de trabajo, mejora de los salarios y de la distribución del ingreso. El relato además buscó diferenciarse de manera tajante con la década anterior, la nefasta etapa menemista.
La Izquierda Diario conversó con Javier Lindenboim, economista, Director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED) e Investigador Principal del CONICET sobre los mitos que sembró el kirchnerismo sobre los salarios y la participación asalariada en la distribución funcional del ingreso y cuáles son las tendencias hoy con el macrismo.
El economista editó junto a Agustín Salvia el libro “Hora de balance: proceso de acumulación, mercado de trabajo y bienestar” donde profundiza la comparación del mercado de trabajo de la década pasada con respecto a los 90.
LID: ¿Cuáles son las principales conclusiones de la investigación que compilan en el libro Hora de Balance?
Desde el punto de vista socio laboral los 2000 no fueron muy distintos de los 90. Entre otras cosas no hubo cambios de fondo. Entonces es comprensible que la cosa no haya cambiado. (Resaltado por el entrevistado, NdE) En términos más estructural marxista como está en los primeros capítulos uno puede poner más el acento en si el sector concentrado cambió o no cambió, su predominio no cambió.
En términos de la mirada de la heterogeneidad estructural de Salvia y su equipo, la heterogeneidad estructural se mantuvo por lo tanto el peso relativo de los sectores desprotegidos, de los sectores marginados, de la participación en el proceso productivo, los sectores de ingresos y actividades de tipo inestables, etcétera, con pequeños vaivenes se ha mantenido. Eso es lo que muestra claramente el capítulo que hace con Julieta Vera y Federico Poy (Capítulo IV de Hora de Balance,NdE)
Ni las dos décadas son tan distintas, y también la segunda no es una década, son varias cosas distintas metidas en un mismo proceso. El hecho de no admitir mirar esa distinción es parte de no entender dónde estamos parados ahora.
LID: ¿Usted se refiere a los distintos momentos de los gobiernos kirchneristas?
Y claro, donde las vacas gordas eran de todo tipo en el primer período y fue casi coincidente con los períodos políticos. El periodo de Cristina fue un período, desde el punto de vista de la incorporación de fuerza de trabajo, de estancamiento y el tercero de declinación.
¿Con qué se compara la gravedad de la situación de hoy? con los primeros años de la salida de la crisis (crisis del 2001, NdE). Se crearon muchísimos puestos de trabajo, el salario se recuperó en esos años de manera significativa. Ahora, si después se estancó y declinó eso no queda presente y es lo más llamativo porque es lo más reciente. Pero se lo ve –a todo el período- con los ojos de aquellos momentos iniciales. De tal modo el contraste resulta más intenso. (Resaltado por el entrevistado, NdE)
LID: Usted ha estudiado sobre la distribución funcional del ingreso. ¿Cómo fue su evolución durante el kirchnerismo? ¿Cuáles fueron los sectores que más recompusieron sus ingresos durante la década pasada? ¿Los ingresos alcanzados superaron la pérdida ocasionada por la crisis del 2001?
Cristina Fernández habló del “fifty-fifty”, cuando se hicieron las truchadas del cambio de base a 2004 no las hicieron para corregir porque estaban mal sino para disimular la decisión de que había que evitar pagar el cupón del PBI del 2013 y para hacer eso se distorsionó toda la información. Empezando por subir la medida de la torta del 2004 en un 20-25 % con lo cual al no haber modificado el nivel absoluto nominal de la masa salarial hizo que la nueva serie en el 2004 diera menor participación salarial en el ingreso total que la serie vieja, pero después probablemente a favor de una metida de manos en la formación de ingresos de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares, Indec, NdE) dio una estampida aparentemente favorable para el sector del trabajo.
De todas maneras, la información había llegado hasta 2007/2008, ahí se interrumpió, hubo conflicto en las áreas correspondientes, no encontraron quien lo corrigiera y lo hicieron luego a las trompadas en 2014 cuando practicaron el cambio de base.
Ahora que hicieron una revisión de la serie de Cuentas Nacionales todavía no hay una revisión,que yo sepa, de los datos de la Cuenta de Generación de Ingresos por lo tanto yo no tengo respuesta.
Quiero esperar la nueva serie, que es una nueva serie de producto más baja:ceterisparibus si la serie es más baja la participación del salario va a ser más alta porque la masa nominal supuestamente es la que había.
LID: Considerando los problemas metodológicos de las estadísticas públicas. ¿Ustedes tienen una hipótesis de cuál sería la tendencia de la distribución funcional del ingreso?¿Podría caracterizar la década del 70, 80, 90 y la primera década del nuevo milenio?
Ninguna de esas décadas es homogénea. En uno de nuestros libros de Eudeba Luis Beccaria y Roxana Maurizio hicieron un gráfico sobre el salario real que mostraba por décadas la escalera creciente de los años 40, 50 y 60.
El tope era el principio de los 70, luego fuerte caída en la década partida del 70. La primera parte hasta el 74, y desde el 75 la segunda parte de la década fuerte caída.
En el 80, como promedio, una recuperación mínima del pozo de fines de los 70, pero los 90 más bajo que la del 80 y la del 2000 más bajo. Pero, en cada una de esas décadas no era una línea horizontal, esta línea era el promedio.
Después del 2002, 2003 la situación era desventajosa, incluso la precariedad siguió creciendo en el 2004. El salario real demoró en recuperarse y la participación del salario también demoró en recuperarse. Después del 2007 entramos en una oscuridad (se refiere a la intervención del Indec, NdE) de la que nuestras estimaciones daban una pendiente muy fuerte de recuperación pero yo dudo de esos cálculos que hicimos porque están basados a partir del 2007 en datos dudosos del Indec.
Si me decían en años recientes que el ingreso salarial de los precarios crecía más velozmente que el de los protegidos yo tengo que decir que el dibujante cambio la paleta sin darse cuenta. Por lo tanto, no podemos saber y como no tenemos los datos para saber la situación de ahora y tampoco tenemos una hipótesis de cuál es la situación actual.
LID: Nuestra hipótesis es que no debe haber cambiado sustancialmente la distribución funcional del ingreso entre los 90 y la primera década del 2000…
La distribución funcional cayó,según nuestras cuentas en la década del 90. Nuestros datos son llamativamente altos en la década del 90 empezaron muy arriba, pero fue declinando. Se cayó en 2001, 2002 y un par de años después empezó a recuperar.
LID: ¿La recuperación de la participación salarial de la primera década del 2000 alcanza a la década anterior?
En nuestros cálculos anteriores a la debacle del Indec no llegaba a recuperarse. Los datos del “Indec” (se refiere al Indec intervenido,NdE) lo hicieron llegar y pasar el 43 % que había en el inicio de la serie en el 93 de participación salarial.
LID: ¿En qué año? Con el recaudo de los números que están en duda.
El último dato oficial estimado por el Indec, que no compartíamos porque para nosotros estaba abajo del 40 %, había dado creo para 2008 43 %, todavía estaba Susana Kidyba y después siguió cabalgando. El número exacto, en realidad, no lo sé.
LID: En la actualidad post devaluación del macrismo y con escenario de recesión. ¿Cómo han variado los salarios reales?
No tenemos estimación. Tenemos todas las hipótesis de que estamos “en el horno”, de eso no hay duda, todo apunta a eso. Ahora ¿estamos en un horno que nos quema más que en el 2014? Según la Encuesta Anual de Hogares Urbano (año 2014, NdE) se habían perdido 400 mil puestos de trabajo y era el mismo Indec.
En el 2013 ya habían modificado la población entonces la comparación del 2013 con el 2014 era pura y decía que habían caído 400 mil puestos de trabajo. Era un instrumento de poco uso y nadie reparó en esa cuestión.
¿O estamos tan complicados como en el 2009? No lo sabemos porque no tenemos posibilidad de hacer las comparaciones. Hay altas posibilidades de que esta caída sea realmente fuerte incluso más fuerte que la caída del primer semestre de 2014 con el efecto de la devaluación y las medidas de ajuste que no se llamaban ajuste porque quedaba feo pero fueron importantes.

Pablo Anino
Mónica Arancibia

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