EL AUGE DE LA FRAGMENTACIÓN PRODUCTIVA

Los países emergentes han sido los grandes ganadores de la globalización – ante todo China –, sumados a las mayores empresas transnacionales (ETN), nucleadas en el sistema integrado transnacional de producción, núcleo estructural del capitalismo en el siglo XXI. Las ETN ascendieron a 88.000 unidades con 600.000 asociadas o afiliadas en 2015 (UNCTAD). Las ETN se caracterizan por la fragmentación creciente de su producción, lo que implica la dispersión de sus múltiples anillos en el mundo entero, en especial en los países asiáticos, primordialmente en China.
La globalización, como fase específica de la acumulación capitalista, se desplegó a partir de 1991 – caída de la Unión Soviética –, cuando la unificación del sistema hizo que las ETN comenzaran a invertir fuera de la triada del capitalismo avanzado (EE.UU. / UE / Japón) y se volcaran masivamente al Asia.
Por eso la globalización es sinónimo de internacionalización, y se sustenta en la extraordinaria revolución tecnológica del procesamiento de la información, que permite tomar decisiones estratégicas a escala global en tiempo real.
El gigantismo es una necesidad estructural de las grandes compañías transnacionales, que ocupan sólo 3% de la fuerza de trabajo mundial, pero responden por 90% de las patentes de alta tecnología y 80% del incremento de la productividad del sistema mundial.
Ahora emergió una nueva revolución industrial, y el proceso de fragmentación de la producción experimentó un salto cualitativo, a través de nuevas tecnologías (fabricación aditiva / 3D) y el desarrollo en gran escala de la nanotecnología.
Así ha terminado, históricamente, el gigantismo en la producción transnacional, y los nuevos protagonistas son emprendedores individuales o pequeñas unidades productivas que utilizan Internet como plataforma de expansión y venta. Más de 2.000 millones de personas usan Internet en el mundo, y la edad promedio de los usuarios es 18 / 29 años. Esto ocurre cuando ha surgido un sólo y gigantesco mercado mundial con 7.000 millones de compradores actuales y virtuales. El mercado capitalista es hoy instantáneo y global.
Los usuarios de Internet se convierten en emprendedores a través de la utilización del e-commerce como plataforma de producción y venta al mundo. China – protagonista fundamental del nuevo mundo virtual – experimenta en gran escala este proceso histórico de transformar una fuerza de trabajo en un universo de emprendedores. En los últimos 6 años se han creado 45 millones de nuevas empresas en la República Popular que actúan – producen y venden – por Internet.
Las revoluciones tecnológicas en el capitalismo duran aproximadamente 50 años y se dividen en dos fases nítidamente diferenciadas. Los primeros 30 años se concentran en el desarrollo tecnológico, los siguientes 20 se convierten en pura aplicación. Esta última es la fase actual, nueva revolución industrial, que es la completa reestructuración de todas las actividades manufactureras y de servicios.
La nueva revolución industrial tendría en 2020 un valor de mercado de U$S225.000 millones anuales (+30% por año). Esto sucede cuando está en pleno despliegue una nueva revolución tecnológica, más allá de Internet, que es la “nube” o cloud computing. El cálculo de General Electric (GE) es que los negocios en la “nube” alcanzarían un valor de U$S 206.000 millones por año en 2020 y se duplicarían a partir de entonces cada 5 años o menos.
Este es un momento de saltos históricos. China tenía una pobrísima estructura de tecnología de procesamiento de la información y un atrasado sistema comercial en 1991. De pronto – Internet mediante – se transformó en la primera economía virtual y en el país más hiperconectado del planeta.
Peter Drucker dice que “(…) el futuro no es lo que viene después, sino lo esencial del presente”.

Jorge Castro (Clarín, 23-10)

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