GESTO DE ALFONSÍN

La jornada que consagró presidente a Raúl Alfonsín y el final de la dictadura más sangrienta que hayamos padecido produjeron un hecho nunca repetido: un pueblo, ganadores y perdedores, volcado a las calles de la república como expresión de unidad y alegría por la recuperación de la libertad. Desde ese día ocurrieron hechos que mostraron un cambio en nuestra sociedad. El primero, hoy olvidado, fue la propuesta de Alfonsín al candidato derrotado en las urnas, Ítalo Luder, para que ocupara la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, que fue rechazada. ¡Un gesto increíble que significaba que el derrotado controlara al triunfador! Un país en serio.
Luego enfrentó la gestión más difícil de la historia: cumplir las promesas que parecían imposibles y en soledad anular la autoamnistía; juzgar, sentenciar y encarcelar a las cúpulas asesinas y, crear, también en soledad, la Conadep.
Han pasado 33 años. Esa fecha es de todos los argentinos, y pese a la increíble deuda social y la corrupción vivida, debemos recuperar el espíritu del 30 de octubre de 1983.
José Bielicki

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