¿CUMPLIRÁ TRUMP SUS PROMESAS?

El planeta ha sumado un nuevo e inmenso océano, el de los insatisfechos. No podía ser otro el resultado de una vasta inequidad que se despliega por todo el mundo. El 1% de los habitantes acumula la riqueza que dispone el 99%. Un ambientalista diría que la Tierra, así, es insustentable. Ya aparecen las sombras que prenuncian oscuridades y conmociones inimaginables. Si algo puede preverse es que vendrán mayores inestabilidades y cimbronazos. Por doquier.
Lo novedoso es que el esquema izquierda-derecha se ha desplomado. En un lugar puede ser que la protesta social la encarne un populista contestatario y en otro un reaccionario. El denominador común es la insatisfacción contra lo establecido, sin importar la forma que adquiere el rechazo. Con tal que el discurso se exprese contra lo existente, la propuesta – caracterizada por la simpleza – gana adeptos. Basta ser la voz antipolítica para ganar seguidores. En Hungría, Polonia, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos la insatisfacción sería de ‘derecha’; en España, Grecia, Turquía, Rusia, Filipinas y otros estaría configurada por ‘progresistas’. La identidad de los protestantes es transversal. Es toda una novedad en el escenario planetario.
La globalización agudizó la desigualdad, produjo una nueva división internacional del trabajo caracterizada por la ventaja de la variable bajos salarios e hizo caer el nivel de vida de los trabajadores industriales y de las clases medias de los países otrora centrales. Están descontentos los mayores y los jóvenes. La desilusión cunde en Europa – tambalea la integración – y en EEUU – se volatiliza el ‘sueño americano’. El libre comercio – salvo excepciones como Singapur o la misma China, que extrajo enormes ventajas de las exportaciones industriales y por eso se erigió en adalid de la OMC, uno de los organismos de la ONU- ha dejado más heridos que saludables.
Los partidos políticos sufren un notorio descrédito en todo el mundo, sea en Italia o España, en nuestra América y ahora quedó evidente, también en EEUU. Esto viene de lejos como lo prueban Berlusconi o Fujimori, protagonistas hace más década y media de la crisis de representatividad y escasa credibilidad de los dirigentes tradicionales. Nosotros lo padecimos en 2001 y estamos lejos de habernos recuperado. Esta decadencia de los partidos explica la volatilidad de las lealtades políticas. Un mínimo porcentaje vota por la ‘camiseta’ partidaria. Esto hace que el porvenir sea la incertidumbre. Es aquí donde emergen opciones radicalizadas y populistas.
La gente en todas partes quiere soluciones a sus problemas, pero la realidad es que los problemas se engrosan y su resolución o se posterga o se aleja. Para colmo, la complejidad del cuadro torna cada vez más impotentes a los ciudadanos que descreen de sus propias fuerzas, salvo para decirle no a lo establecido. Los ciudadanos tienen dificultades para formular el correlato a ese no ¿Cuál es el cambio? Algunas veces es volver a los valores tradicionales y al aislacionismo proteccionista. Otras veces es la propuesta de multiculturalismo y cosmopolitismo. Pero ambas son respuestas parciales a una cuestión muy profunda.
¿Qué hará Trump? Dice que va a ponerle un 46% de aranceles a los productos chinos y 35% a los mexicanos. Habrá inflación en EEUU y Washington tratará – como siempre – de exportarla ¿Qué acaecerá si China se va retirando de los bonos del Tesoro de EEUU? La población norteamericana envejece, pero él expulsará a millones de ‘latinos’ en su mayoría jóvenes – ¿todos delincuentes…?- y continuará el muro que ya existe en California, Arizona y Nuevo México. Una “muralla china” modelo s.XXI ¡Increible! ¿Ese es Nuevo Mundo?
¿Aislará a EEUU? ¿Dejará librada a su suerte a Corea del Sur? ¿Abandonará el cerco geopolítico contra China? ¿Rusia avanzará en Ucrania oriental y Turquía reforzará el rumbo de potencia regional dominante? ¿Cree de verdad Trump que el aislacionismo le devolverá esplendor a EEUU?
Nosotros sacamos desde el 10 de diciembre de 2015 varios ‘boletos’ hacia la estación terminal ‘Globalización’ y libre comercio. Pareciera que lo indicado, ante este panorama, es apostar a nosotros mismos y a la Región a la que pertenecemos, incluyendo los países del Pacífico de nuestra América. La Argentina debe ajustar velozmente su estrategia.

Por Alberto Emilio Asseff

Se el primero en comentar en "¿CUMPLIRÁ TRUMP SUS PROMESAS?"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*