FIDEL CASTRO: DE LA RUPTURA AL RESTABLECIMIENTO DE LAS RELACIONES ECONOMICAS ARGENTINO-CUBANAS

Si bien a lo largo de la historia Cuba tuvo una gran trascendencia en el desarrollo de las relaciones políticas y económicas mundiales, en el caso de gobierno de Fidel Castro es cuando se produjeron hechos que fueron desde la ruptura de la vinculación diplomática con la Argentina hasta su restablecimiento y la generación de negocios una docena de años más tarde.
La Habana y Buenos Aires fueron, durante la época colonial, los dos mayores centros de introducción de esclavos africanos en Hispanoamérica, utilizados en la producción azucarera cubana en el primer caso y en las minas del Alto Perú, reenviados desde el Río de la Plata, en el segundo donde quedaban unos pocos, sobre todo las mujeres para la actividad doméstica.
Hacia Cuba había sido expatriado Manuel Críspulo Bernabé Dorrego en 1816 por el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón, pero aquél logró ser dejado por el capitán de la nave, de incógnito, en la Isla de los Pinos, desde donde pasó clandestinamente a Baltimore, en los Estados Unidos de América, donde desarrollara su pensamiento confederal.
Cuba fue clave para la gran expansión mundial de los EUA cuando en 1896 éstos derrotasen a España, aprovechando la sublevación liderada por José Julián Martí, y a partir de entonces convertirse en gran potencia mundial al ocupar el territorio de la actual Filipinas y de Puerto Rico, actualmente su “estado libre asociado”, además de asegurarse el control caribeño.
Fue en la Conferencia Panamericana de La Habana de 1928 cuando los EUA intentaron colonizar al conjunto del continente estableciendo su moneda, el dólar estadounidense, como única desde el extremo norte al sur, y eliminando todos los derechos aduaneros entre los países de la región haciendo totalmente libre la circulación de mercaderías.
Ello fracasó porque el gobierno argentino, presidido Máximo Marcelo Torcuato de Alvear, allí representado por Honorio Pueyrredón cuestionó severamente las políticas estadounidenses que implicaban un freno a las exportaciones hacia ese país obstaculizando el desarrollo de la economía argentina mediante argumentos basados en datos falsos.
A lo largo de varias décadas, durante el Siglo XIX, el comercio argentino-cubano se centró en la adquisición de azúcar cubana y en la venta de carne salada y seca, denominada “charqui”, que se destinaba a la alimentación de los esclavos africanos, antes mencionados, dado que esa situación se prolongó hasta el 17 de febrero de 1880.
Pero fue cuando Fidel Alejandro (etimológicamente el “fiel defensor del hombre”) Castro asumiese el poder real (hubo un interinato formal con Manuel Urrutia como presidente) el primero de enero de 1959 cuando se produjo un giro trascendente que llevó al gobierno estadounidense a ir adoptando sanciones contra el gobierno cubano.
En ese marco había sido clave la presencia de un destacado argentino, el “Che”, que de líder guerrillero se había convertido en ministro de Industria, cargo desde el cual se diferenció de Fidel ya que mientras éste apostó a mantener la economía primaria como proveedor del bloque del “socialismo real”, Guevara intentó un desarrollo manufacturero que no fue respaldado.
El entonces presidente argentino Arturo Frondizi intentó mediar entre los EUA y Cuba para lo cual recibió la visita de Fidel Castro y hasta tuvo una reunión privada en la Residencia de Olivos con Ernesto Guevara, el “Che”, pero, finalmente, ante la presión del gobierno de John Fitzgerald Kennedy, terminó rompiendo las relaciones diplomáticas en febrero de 1962.
Pasaron once años hasta que el canciller argentino Eduardo Francisco Mc Loughlin, el 28 de marzo de 1973, durante la presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse, resolviese restablecer las relaciones entre ambos países, pero no pasó de una formalidad que tuvo efectos reales con la llegada al gobierno de Héctor José Cámpora, dos meses después.
La decisión del brigadier Mc Loughlin permitió que el entonces presidente cubano Osvaldo Dorticós Torrado pudiese asistir al juramento de Cámpora y, a partir de allí, ante el impulso dado por el ministro de Economía, José Ber Gelbard, se avanzó rápidamente en las relaciones comerciales y financieras con el país caribeño.
El gobierno del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) obligó a las empresas automotrices estadounidenses radicadas en la Argentina a vender automóviles a Cuba con lo que las mismas se vieron ante la necesidad de incumplir con el bloqueo comercial que en su momento estableciera el gobierno de Kennedy, ahora modificado por Barack Hussein Obama.
Para facilitar esa negociación, Gelbard otorgó un préstamo a Cuba por u$s 1.200 millones, en seis cuotas anuales de u$s 200, para compras en la Argentina, lo que se interrumpiera en octubre de 1974, tras la muerte del presidente Juan Domingo Perón y la renuncia de Gelbard, cuando el secretario de Agricultura y Ganadería, Carlos Alberto Emery, dejó de enviar carne.
En vida de Perón éste reclamó contra el bloqueo y en sendas conferencias en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el canciller argentino Alberto Juan Vignes calificó como “rémora” el mantenimiento de las sanciones implementadas desde 1962.
Durante el Proceso cívico-militar en la Argentina si bien las relaciones fueron más distantes no se generaron rupturas y hasta se produjeron algunos acuerdos incluyendo votos de apoyo mutuos en la ONU en la Organización Mundial de la Salud, a favor de Cuba, y en la Consejo Económico y Social, a favor de la Argentina.
La llegada del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín acrecentó las relaciones económicas a través del secretario de Comercio, Ricardo Oscar Campero, e incluso el presidente del Banco Central de la República Argentina, Enrique García Vázquez, participó en agosto de 1985 en la cumbre americana sobre la “Deuda Externa”, realizada en La Habana y presidida por Castro.
Con Carlos Saúl Menem se enfrió nuevamente la relación en acuerdo con el gobierno chileno de Augusto José Ramón Pinochet alineados con el presidente estadounidense William Jefferson “Bill” Clinton, lo que fue revertido durante el período liderado por Néstor Carlos Kirchner y Cristina Elisabet Fernández.
Diferentes funcionarios cubanos visitaron la Argentina, particularmente en 2014, para avanzar en materia de inversiones productivas en proyectos comunes en Cuba, sobre todo en materia biotecnológica, tema en el que fue interlocutor el entonces y aún ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, José Lino Salvador Barañao.
En la actualidad la mayor relación se da en el ámbito de la principal fuente de recursos cubana como que desde la Argentina se registran viajes de miles de personas al año para disfrutar playas caribeñas pero también en virtud de uno de los mayores logros alcanzados en los 57 años de la gestión de Fidel Castro, la salud, para lo cual van estudiantes y algunos enfermos.
No faltan transacciones comerciales que en el caso de las exportaciones cubanas están también ligadas a su producción de medicamentos, alrededor del 75%, más algo de licores y tabaco, mientras que sus importaciones desde la Argentina se relacionan, básicamente, con producciones primarias como las de soja, maíz, porotos y similares.

Por Fernando Del Corro

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