SE VIENE FRANCOIS FILLON.

Con el cierre de las elecciones internas de la derecha, Francia ha dado comienzo el proceso de elegir a su nuevo presidente el próximo 7 de mayo de 2017. Ubicado por las encuestas en tercer o cuarto lugar para la primera vuelta partidaria, Francois Fillon logró el triunfo en el partido Los Republicanos, en el que confluyen la democracia cristiana, la derecha social, los liberales, humanistas, centristas moderados, conservadores y gaullistas de distinta orientación, incluidos los de izquierda.
Se desvanecen las expectativas de los nacionalismos extremos y eurofóbicos que veían en el Brexit, en Trump y en las ambiciones crecientes sobre la perfomance de Marine Le Pen una ola que frenaría el proceso de integración europea y de globalización. Filósofo, abogado, apasionado del automovilismo deportivo, católico ferviente y que ha recorrido todo el cursus honorum de la política, se presenta como el adalid de un pensamiento en el que posiblemente se vean reflejados la mayoría de los franceses quienes lo ven como un hombre simple y de mensaje sencillo pero de estatura política, honesto, creíble y de firmes convicciones.
Fillón rescata al eje París-Berlín como el núcleo duro sobre el cual debe recrearse Europa, sacudida por el Brexit, para expandir su espíritu y su cultura al globo entero. Para ello, debe reformarse el sistema institucional de la Unión Europea, incrementando el valor de las decisiones políticas sobre las que marquen los tecnócratas de Bruselas, particularmente en los ámbitos económico y fiscal, aún cuando pudieran no caer simpáticas en Italia, Francia o España, mediante la ejecución de políticas de gobierno comunitario.
Si bien después de su triunfo en la primera vuelta trató de llevar tranquilidad a Londres apelando a su matrimonio con su esposa galesa y sus reiterados pasos por universidades británicas, Gran Bretaña tiene presente que quien seguramente será presidente de Francia se ha expresado con dureza sobre cómo debe la UE encarar el Brexit: “el divorcio debe ser sereno pero sin demoras”. No deben concederse a la City su carácter de centro financiero de Europa y Francia debe ofrecer un lugar a los técnicos y científicos franceses y europeos que trabajan en Gran Bretaña para beneficio de Europa. No es una buena noticia para la Primer Ministro Theresa May.
Lo que es una mala noticia para los británicos tiene su contracara en Moscú que vaticina un mejoramiento de la delicada situación estratégica rusa. Los rusos sueñan con un debilitamiento del eje París-Berlín que aisle a Merkel en soledad con Varsovia y los Balcanes, y los otros países de la ex órbita soviética; aún cuando no se verifique este extremo, nacen probabilidades de que se levante el agobiante bloqueo impuesto como consecuencia de la anexión de Crimea y el conflicto de Ucrania. Se dice que el candidato republicano es proruso; en realidad tiene posición tomada en contra las sanciones aplicadas por la UE y con Rusia debe sostenerse un diálogo franco y sincero. Sentarse a la mesa de negociaciones es un objetivo que se le viene negando a Moscú, en diplomacia, ha dicho Fillon, si uno habla solo con los amigos, no habla con nadie.
La misma relación “franca y sin hipocresías” pretende con los Estados Unidos y aboga por un distanciamiento tanto del dólar como del yen. Cuestiona con firmeza la intromisión exagerada de Estados Unidos en Europa, particularmente con el desmesurado avance de su sistema judicial, del que sospecha su parcialidad e impertinencia, en los procesos de integración, complementación y cooperación.
En materia de seguridad internacional, sostiene en primer lugar que Alemania debe comprometerse más decididamente con la defensa de Europa dejando de lado sus convenientes apelaciones al pasado. Pareciera estar cercano al pensamiento de Federica Mogherini, Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y de Seguridad de la Unión Europea, quien sostiene que ha llegado la hora de que Europa asuma la responsabilidad de su propia seguridad. La Gran Bretagña no puede estar ausente de un sistema europeo de defensa. La disuasión nuclear y el terrorismo islámico, piensa Fillon, deben estar en el centro del interés de Europa y consecuentemente se hace necesario un diálogo con Rusia, Irán y Siria, y Egipto, abandonando la pretensión del alejamiento del poder de Haffez al Assad.
La Europa comunitaria se felicita de este hombre, que no es ni Thatcher ni un Trump a la francesa, que los salvará del “populismo” y de la Europa de Le Pen. Fillon es un europeista capaz de fortalecer a Francia y de esa manera a Europa. Fillon es el más francés de los candidatos y por eso, con seguridad, será su próximo presidente.

Mario José Pino (Ex embajador en Jamaica)

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