LA ÚLTIMA BATALLA DEL HÉROE MÁS CONDECORADO DE MALVINAS: LLEVAR TONELADAS DE COMIDA A LOS POBRES DEL CHACO

La increíble historia Oscar Poltronieri
Luchó cuerpo a cuerpo en el lejano Sur, defendió a sus compañeros como nadie y cayó en la miseria después de la guerra. Pero salió adelante y ahora está dispuesto a dejar todo por los que menos tienen.

-Cuando vi aquello, hermano, me puse a llorar como un loco. Allá no tienen nada, comen polenta día y noche, cuando comen dos veces por día; casi no conocen el pan. Y dije que algo tenía que hacer.
“Allá” es El Impenetrable, en el Chaco profundo. Algo tenía que hacer por esos pobres de toda pobreza, dice Oscar Poltronieri, un tipo humilde de toda humildad, que como única riqueza tiene una historia de coraje y de arrojo en la Guerra de Malvinas.
-Para llevar todo lo que ya me donaron y lo que me van a donar, lo que necesito es ropa y alimentos no perecederos, le voy a pedir un camión a La Serenísima, más una tarima de leche en polvo para llevar: yo trabajé allí durante diecisiete años y sé que en estos casos no te dicen que no. Y les voy a dar las cosas en la mano a la gente, nada de intermediarios que se quedan con todo: los van a buscar al monte para cuando hay elecciones y después se olvidan.
La vena social de Poltronieri es casi nueva en una vida que va a cumplir cincuenta y cinco años el próximo 3 de febrero. Para variar, Poltronieri no va a estar donde debiera ese día: va andar haciendo de soldado de San Martín en la celebración de los doscientos años del cruce de la Cordillera, a caballo y en los Andes: “Si el caballo me aguanta, con esta panza…”. Como es un héroe de Malvinas, lo invitan a esas celebraciones y a muchas otras, a las que “Poltro” va jubiloso y acaso sombrío con un pasado que, dice, enterró.
La historia cuenta que, solo, porque pidió que lo dejaran solo en el repliegue a Puerto Argentino, armado con una ametralladora pesada, enfrentó al ejército inglés, que lo sobrepasó, pero que siguió baleado por aquel soldado joven, que no sabía ni leer ni escribir. Así peleó en el Monte Dos Hermanas y en Tumbledown. Allí, en esa turba y en esas trincheras, Poltronieri perdió la cadencia italiana de su apellido y pasó a ser “Poltro”. Dos veces lo dieron por muerto, sobre todo después de la rendición argentina, de la que Poltro no se enteró sino después de muchas horas, en las que siguió a los tiros contra el ejército enemigo. Es el soldado que tiene en vida la más alta condecoración, “La Nación al Heroico Valor en Combate”, y la medalla conmemorativa del Congreso entre tantas otras. Pero hoy, la trinchera de Poltro es otra.
-A veces me llaman y doy alguna charla. Así estuve en en Río Grande, en Puerto Madryn, por todos lados; en La Rioja, en Corrientes y de allí pasé al Chaco junto con Gustavo Barranco, otro veterano que nació allí pero que tiene un puesto de artesanías en la Feria de Mataderos. Él me llevó al Impenetrable. Y cuando ví aquello, me mató… No tienen nada, menos que nosotros. Así que me puse en campaña. El intendente de ahora, Juan Ustarroz, me cedió un gimnasio para guardar las donaciones. El anterior intendente, Carlos Selva, me consiguió un plan para mi casita, que estoy pagando por mes: está en el Barrio Favaloro y a veces hasta van turistas a conocerla.
El guerrero de Malvinas aprendió a conciliar: el anterior intendente de Mercedes, su ciudad natal, es hoy diputado por el massismo, y el actual intendente es del FPV. “Poltro” sólo quiere llevar comida y ropa a El Impenetrable. En 2002, a veinte años de Malvinas, Poltroneri era uno de los tantos ex combatientes olvidados. Estaba a punto de vender sus medallas y su historia. Clarín publicó ese olvido y al héroe lo recibió el entonces presidente Eduardo Duhalde y quien era entonces presidente de Boca, Mauricio Macri: Boca es un destino ineludible para “Poltro”. El Ejército, entonces, no lo abandonó: le dio trabajo desde hasta hoy en varias dependencias de la fuerza. La última, el Hospital Militar de Campo de Mayo, departamento de Suministros.
-Volví a Malvinas. Pero a pasear. La primera vez hará como siete años, para filmar un documental, “El héroe del Monte Dos Hermanas”, vélo en Youtube. Y la última, el año pasado. Acá en el Colegio Militar anduvo un coronel inglés, que estudia eso del estrés postraumático. Y hablé con él. A Mercedes vino un soldado inglés, Mark Curtis, y yo le conseguí que alquilara una quinta unos días, vino a festejar su cumpleaños y hablamos mucho.

“Poltro” tiene un monolito en Mercedes que recuerda su hazaña de Malvinas: es un ex soldado con monumento propio y calle con su nombre, una leve cortada a la vera del monolito. Muestra todo con las medallas que lució para la foto todavía colgadas en el pecho; cuenta, casi sin matices, con la emoción olvidada, una jugarreta amable que le hizo Dios, que hace unos años, lo apartó del camino de una decisión tremenda. Divorciado de la madre de sus cuatro hijos, comparte ahora sus días con Leonor, que trabaja en un hogar de ancianos. “Poltro” aprendió muchas cosas que antes no sabía. No tiene todas las palabras, pero tiene muchas más que hace catorce años. Las usa para explicar su obsesión: llevar alimentos a El Impenetrable.
-Vos hacéme caso, poné que quiero llevar ropa y alimentos no perecederos. La gente se las va a arreglar para hacerme llegar las cosas.
Es de suponer que con ese impulso, con esa determinación obstinada de taladro, enfrentó a los ingleses en junio del 82. La última pregunta está cantada. ¿Dónde quedó la guerra para “Poltro”?
-Nooo… Uno ya es grande. Aquello ya está.

Alberto Amato (Clarín)

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