TRUMP: LA GLOBALIZACIÓN CAMBIÓ AL MUNDO

A inicios de la década del ochenta el presidente Ronald Reagan encara una confrontación económica y militar para debilitar a la Unión Soviética, jugada estratégica que le salió bien ya que gatilló una serie de acontecimientos que culminaron con el derrumbe del Imperio soviético.
Hoy, Donald Trump ha comenzado a implementar una política de confrontación económica y comercial, cuyo primer objetivo es el vecino México, pero que estratégicamente apunta a enfrentar a China. Pero las cosas han cambiado en el mundo y mucho, y no en favor del liderazgo de los Estados Unidos, que había nacido en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Este país, que en 1980 se ubicaba como la primera economía mundial, hoy se ubica por debajo de China, de acuerdo con la medición del PBI que realiza el FMI. Entre 1980 y el 2016, Estados Unidos multiplica su PBI seis veces, pero China, que bate el récord de crecimiento acelerado de la historia económica mundial, lo multiplica nada menos que 70 veces. No olvidar que después de la muerte de Mao, China abandona el primitivo comunismo colectivista y comienza a crecer aceleradamente a tasas muy altas con el nuevo líder Deng.
Lo mismo ocurrió con el comercio mundial: en 1980 Estados Unidos era el primer exportador mundial (22 por ciento del total), pero debió ceder esta primacía a China que ya exporta al mundo 7% más que los Estados Unidos. O sea que hoy China exporta al mundo más que Estados Unidos y además su economía es más grande.
La pregunta es obvia: ¿por qué China desde hace varias décadas crece todos los años mucho más que Estados Unidos? Responder a este interrogante exige considerar factores, no sólo económicos sino también políticos, pero hay un elemento clave, ya que crecen únicamente las naciones que invierten en acumular capital productivo. Aquí las cifras son contundentes, en Estados Unidos esta inversión llega apenas al 20% del PBI, mientras que la inversión china supera el 40% de su PBI. Por esta razón, China seguirá creciendo en los próximos años más que Estados Unidos, por la simple razón que su inversión, potenciada por un robusto ahorro interno, seguirá siendo mayor.
Como se ve, el escenario económico internacional es hoy, cuando asume como Presidente el republicano Trump, distinto al vigente en los años ochenta cuando Reagan era presidente. En esos años el PBI de los Estados Unidos era 9 veces mayor al de China, pero hoy es distinto ya que es un 12 por ciento menor. Más allá del voluntarismo de Trump, prevalecerá la realidad, que exige reconocer que Estados Unidos seguirá manteniendo su liderazgo militar y también el científico-tecnológico, pero en la próxima década el PBI chino se seguirá distanciando aún más del de los Estados Unidos. El universo económico retorna así a la situación imperante en el siglo XV, cuando Asia era el centro del poder económico mundial, liderazgo que perdió con la Revolución Industrial en Inglaterra y en Europa.
El mundo en el cual hoy actúa Trump es muy diferente al de décadas atrás, ya que dejó de ser unipolar y liderado claramente por los Estados Unidos, que hoy sigue siendo la mayor potencia científica y tecnológica, pero cuyo liderazgo económico global le corresponderá cada vez más a China.

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