ESPÍAS, ESCUCHAS, GUARANGADAS, DILEMAS

“La vida de los otros” –película alemana – relata el espionaje a disidentes en Berlín Oriental. El protagonista espía protege al disidente y despista a la SIDE alemana. La policía, no habiendo encontrado las pruebas que buscaba, no las inventa.
Nuestra SIDE ha inventado pruebas al servicio del poder de turno. Siendo Jefe de Gabinete Alberto Fernández, los servicios le inventaron una cuenta ilegal en el exterior a Enrique Olivera, un hombre extraordinario. Esa artimaña del poder kirchnerista dio vuelta el que habría sido el triunfo de Olivera.
Nuestros espías – con esas acciones – están en el subsuelo moral comparado con la infame SIDE del régimen comunista. Peores y soberanamente inútiles.
Ningún gobierno ha elegido a una persona capacitada y además casi todos con antecedentes poco rescatables.
Dos Jefes de la Inteligencia, uno PRO y el otro K, han sido protagonistas de conductas poco ejemplares. Oscar Parrilli está acusado de haber cajoneado la información que daba con el paradero de un perseguido por la Justicia. El vendedor de jugadores de futbol Gustavo Arribas, navega en un sancochado disparado por un arrepentido de la mayor de corrupción de América Latina.
En ambos casos, en un país serio, los que los nombraron desensillarían hasta que aclare. Desensillar es sacarles el apoyo; y aclare, es el dictamen de la justicia. En ambos casos no ha ocurrido.
En ese contexto nos llenamos de escuchas que nos cuentan de aprietes en el futbol, en la justicia, en la vida. Mientras radio Mitre repite diariamente “que lindo culo que tenés” en boca de Mauricio Macri y Cristina K recomienda a los peronistas “saturarse el orto”. Obsesión escatológica que revelan las escuchas y deprime.
Pero, aún en el terreno menos fértil, puede aparecer una ola refrescante.
Por eso nos sorprendió recibir de esos antros una grabación imaginaria interesante para el debate de nuestro futuro inmediato. ¿Dónde vamos? La respuesta la tienen los funcionarios. No lo dicen. Así que esta “escucha” de la conversación de un funcionario y un empresario nos resultó esclarecedora y la queremos compartir.
El funcionario graduado y con experiencia en empresas del comercio, concesiones, es decir, un general de escritorio, le impone de la novedad al empresario que tiene su pasado enterrado en hierros y máquinas. A él le preocupa el riesgo, ya vivido, de una desorganización del capital. La que difícilmente pueda tornarse útil.
No conocemos los nombres de los interlocutores. Pero sus palabras, creo, reflejan lo que domina el pensamiento del gobierno y las preocupaciones de los productores urbanos. Es una desgrabación anónima. Seguramente inexistente. Pero seguro que “Se non è vero, è ben trovato”.

Transcripción imaginaria:
Funcionario (F), joven, con pos grado, ex ejecutivo triunfador del sector servicios, dice:
Venís perdiendo competitividad hace rato. Participación en el mercado externo casi nula y en el interno en declive. No sos competitivo. No entiendo.
Empresario (E)nacional mediano manufacturero transformador con 50 años en el rubro:
Tenés razón. Afuera me dicen que mi calidad es razonable en este nivel de gama, pero que mis precios son imposibles. Lo lamentan. Que revise mis números. Que así no. En el mercado interno me devuelven mercadería. Los importadores dan precio y financiación. No tengo capital de trabajo y si pido crédito me matan con la tasa y lo hacen rápido por la brevedad del plazo. La importación es muchísimo más barata. Es cierto, no soy competitivo. Ahora decime ¿a vos te parece qué con este tipo de cambio yo puedo competir?
F: ¿La misma cantinela? No hay cepo, no hay retenciones, los capitales entran y salen, el mercado, el mercado fija el tipo de cambio. Oferta y demanda.¿Qué te pasa? Este tipo de cambio es de equilibrio. Lo fija el mercado. ¿Esta claro?
Y si ese dólar de equilibrio a vos no te alcanza, simple baja la renta del capital y si no tenés margen, baja los costos. Y si no podes, importa. No vengas con la cantinela del tipo de cambio que no te deja competir. Sos vos, tus costos y tu renta los que te sacan del mercado.
E: ¿Tipo de cambio de equilibrio? ¿Todos los mercados están en equilibrio? La tasa de desempleo supera el 8 por ciento ¿Podés decir que hay equilibrio? Estás confundido. Una cosa es el “equilibrio en el mercado cambiario” y otra cosa es que la economía esté en equilibrio. ¿Y la inflación? ¿Y el déficit fiscal? Dale. ¿”Tipo de cambio de equilibro” con tamaño desorden? El tipo de cambio va a seguir bajando en términos reales porque entran dólares por dos razones. La primera, los Estados, nacional, provincial, municipal, se endeudan en dólares a tasas descomunales. Como estamos mal en materia fiscal entran dólares caros que habrá que pagar o incrementar la deuda.
La otra razón es que como el dólar baja o se mantiene estable, entran dólares para ponerse en pesos que rinden tasas astronómicas en dólares si hacen la bicicleta: vendo dólares, colocó en pesos, me pagan el 25, el dólar baja o esta estable, compro dólares y le hago una tasa en dólares mensual del 2 por ciento. Bingo. Ganan los que entran dólares sin hacer nada. Yo pagó la tasa en pesos, me aumentan los costos, y el dólar al bajar me impide exportar e incentiva la importación. ¿Cuál es el equilibrio?
F: No entendes. La estabilidad del dólar calma las expectativas inflacionarias y además las importaciones “bajan la inflación”. Frenamos la presión inflacionaria y damos señales virtuosas.
¿Cuál es el principal problema? La inflación. Así la estamos bajando. Ya sé que me vas a decir que el “ancla cambiaria” ya fracasó. Pero esto es distinto.
Nosotros estamos poniendo en marcha reformas estructurales de todo lo que atenta contra la competitividad. Vamos a quedarnos 8 años. Vamos a dar un salto de productividad, de competitividad, de eficiencia. ¿Cómo?
Terminando con estructuras pesadas que impiden competir. ¿Cuáles? Anotate: competitividad por conectividad. El país va a estar comunicado. Vamos a ponernos en punta. Por ejemplo bajando los aranceles de la tecnología. Se terminan los celulares de Tierra del Fuego.
Vamos a poder operar en tiempo real aquí y en el resto del mundo. Vamos a construir autopistas, aeropuertos, vamos a incorporar equipamiento ferroviario y todo eso va a generar mas capacidad competitiva.
Y además vamos a ayudar a las empresas a mejorar. Lo haremos con créditos y disposiciones tributarias y en particular con las Pymes. Y también desbrozando el camino, sacando a las empresas no competitivas radicadas en el país que, con sus precios, impiden la competencia. Esas son reformas estructurales y no simplemente el dólar como ancla cambiaria.
E: ¿Ocho años? Pero si el tipo de cambio sigue para abajo, por todas las razones que sean y todas esas reformas, por todas las razones que sean, mi empresa desaparece.
F: Perdóname. Pero es así. Vos tenés que desaparecer porque entorpeces la competitividad.
E: Perdóname vos a mi. La competitividad, que es un bien social, colectivo, implica que debe lograrse sin aumentar el desempleo y es más bajando el desempleo. Si provocas desocupación para lograr la competitividad no somos mas competitivos porque inevitablemente aumentamos el costo social. Es decir baja el costo de la empresa y aumenta el de la sociedad. El neto es que sos menos competitivo o en todo caso igual de poco competitivo. Y la otra condicion es que no baje el salario. Si el que queda desocupado vive de la ayuda social, le bajó el salario, entonces el sistema es menos competitivo.
No entiendo tu idea de competitividad que, fijate, la pusimos en discusión porque vos insistís que el tipo de cambio de equilibro del mercado cambiario es “el tipo de cambio”. Y no creo que sea así.
Fijate. Los dólares entran porque tenés déficit fiscal e inflación. El Banco Central no baja la tasa de interés porque si lo hace “sube el dólar” y empuja la inflación. Y el déficit fiscal obliga a endeudarse en dólares a tasas caníbales con destino a financiar pagos de transferencias, subsidios y ayudas varias.
Modestamente, no soy funcionario ni economista, estamos en un circulo vicioso. Vos me decís que tengo que bajar costos. Y eso para vos es más importaciones y menos empleo. En ambos casos, tirando la soga, bajar costos es menos empleo. Y si hay menos empleo tu respuesta es mas subsidios que aumentan el déficit fiscal. El desempleado no paga impuestos y además cobra pagos de transferencia. Excepto que quieras dejar que se acumule la desgracia. En ese caso, esto no dura, y como te imaginas vas a perder las elecciones y el poder. Es decir aun el que no trabaja tiene que comer y esa comida la paga el Estado y como el pibe no paga impuestos y lo que es peor la empresa finalmente desaparece porque no es “competitiva” y deja de pagar impuestos.
El circulo vicioso es que tu tipo de cambio y tu filosofía de la competitividad, aumenta el déficit fiscal, requiere mas dólares del exterior y vuelve a bajar el tipo de cambio. No te entiendo.
F: Claro que no entendes. Tenes que invertir. No tenes que despedir. Tenes que invertir para ser mas competitivo. Es simple. Si invertís adquirís tecnología y con tecnología sos más competitivo. Pero, obviamente, tiene que invertir el que te provee y también el tipo al que vos le vendes. Los empresarios …
E: Para. Tengo que invertir y asegurarme que inviertan tanto el que me vende como el l que me compra, porque esa es la única manera que la cadena de valor sea competitiva. Y si alguien no invierte con este tipo de cambio debe desaparecer y yo, por ejemplo, importar el insumo ¿pero si no invierte el que me compra?

Funcionario: Exporta.
Empresario: Pero si me reconoces que el tipo de cambio real seguirá bajando ¿cómo querés que planifique para exportar?

Funcionario: Riesgo empresario.
Empresario: Suponte que me decido a ese riesgo de invertir para exportar, sin que toda la economía privada lo haga igual, a un tipo de cambio que me decís va a estar sometido a la secuencia déficit, endeudamiento y por lo tanto sometido al circulo vicioso de expansión del gasto para compensar las falencias del aparato productivo y que, como consecuencia del proceso de déficit, generará deuda y caída del valor real del tipo de cambio que lo define el mercado de cambios. ¿Cuánto tiempo de supervivencia me otorgas?
La experiencia de los últimos 40 años es clarísima: revaluación del tipo de cambio, perdida de empresas y empleos, perdida de actividades, perdida de la complejidad estructural, déficit fiscal de auxilio, deuda externa, revaluación. Pasó con J.A. Martínez de Hoz, con Domingo Cavallo, con Cristina Kirchner. A cada uno de ellos, con menos industria cada vez, les sucedió hiperinflación, hiperdesocupación y herencia dramática que es donde estamos.
F: Viste. Herencia dramática. Lo dijiste vos. Sacamos el cepo, liberamos el mercado y vamos camino a la solución ¿o no?
E: Irás en el camino. Pero con el panorama que te pinte y, peor, con el que vos me pintas para los próximos 8 años, yo estoy muerto. Te aclaro que hace décadas en el país no hay inversiones. Te van a sobrar los dedos de la mano para encontrar inversiones de más 500 millones de dólares que no sean en actividades vinculadas al sector primario. Y cuidado que hasta tienen el caradurismo de poner el oro como exportación industrial.
Te van a sobrar los dedos de la mano. Por eso tenes además del desempleo, más del 30 por ciento trabajando en negro. ¿Querés bajar las cargas sociales? Fenómeno. Y quien va a pagar el sistema social. No te olvides que nuestro estado que tiene que proveer educación, salud y seguridad como mínimo y si una parte no la pagan los beneficiarios el sistema colapsa.
La realidad es que además de los impuestos, este sistema, le cobra a los ciudadanos la plata para las obras sociales o ellos la ponen del bolsillo para las prepagas; o pagan la escuela privada; o ponen un policía privado en la puerta del departamento.
Las reformas que queres hacer implican que tenes que decir quién lo va a pagar. No se puede hablar en borrador. Y mucho menos imponer al conjunto de la sociedad lo que hablas en borrador.
Tenes el derecho de proponer y defender las reformas que quieras. Pero tenes la obligación de consensuarlas. Porque nada garantiza que una vez puestas en marcha, otro elenco no dé marcha atrás o arranque para otro lado. Es obvio que heredaste un desastre. Lo que no es obvio es que con esa estrategia lo puedas reparar. La estrategia es la que me describiste y además querer hacerlo sin consensuar. Lo que se hace sin consenso no dura.
Me hablas de “reforma impositiva” ¿Cuál? Como voy a invertir sin conocer la estructura tributaria. No hables en borrador.
F: Como siempre Ustedes quieren la cosa fácil, tipo de cambio “competitivo”, sistema de crédito largo y barato. No sé. Sean competitivos.
E: Hermano, los países competitivos lo son porque tiene tipo de cambio competitivo, productividad sistémica, crédito abundante y a largo plazo y además muchos incentivos fiscales para invertir y sabes porqué, porque sin inversión no crece la recaudación y aumenta el gasto público. La competitividad es una consecuencia. No es la causa de nada. ¿Cuánto tiempo van a tardar en aprenderlo?
Ah y te aclaro te va a costar encontrar un período de superávit fiscal en serio sin tipo de cambio competitivo y retenciones al sector primario, minería incluida. ¿Sabes por qué? Porque esta es una economía de dos velocidades. La de la naturaleza que es fórmula 1 y la de la transformación que va – paradójicamente – en carreta. Transformar la carreta en fórmula 1 exige un programa de transformación no de demolición. Y tampoco un programa de caridad para lo que queda en la calle.
El funcionario se quedó sin tono… falló la conectividad, el celular se bloqueó cuando el auto golpeo en el bache de la ruta.

por Carlos Leyba

 

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