LA HAZAÑA DE FRIGERIO

Muchos años antes de que el actual ministro del Interior naciera, su abuelo emprendía una aventura político-intelectual que podría torcer los rumbos del país y superar la antinomia peronismo-anti-peronismo. Rogelio Frigerio había promovido desde la revista Qué a un grupo de plumas notables e ideas renovadoras e iniciaba, hace 60 años, las tratativas que culminarían en el controvertido acuerdo con Perón, en el exilio, decisivo para consagrar a Arturo Frondizi en la presidencia un año más tarde.
Aquel año ’57
Era también, aquel 1957, un año electoral. Habría convención constituyente y elecciones nacionales en febrero del ’58. Pero todo era mucho más difícil, claro: no había democracia, el peronismo proscripto, los militares en el gobierno sin saber adónde ir y la “vía insurreccional” apuntando a “la vieja partidocracia”. Frondizi, que había pasado cárcel durante el gobierno peronista, lanzaba su candidatura presidencial rompiendo con el radicalismo tradicional y convocando a distintos sectores a un “programa nacional y popular”.
¿Sin izquierdas ni derechas?
A metros del despacho de Rogelio Frigerio nieto, en la Casa Rosada, el asesor presidencial Alejandro Rozitchner desgrana sus ideas explicando que “en Argentina, la derecha es una ficción de la izquierda. Hoy en día, izquierda y derecha no son categorías orientadoras, no sirven para explicar nada”. Acaso algo de razón tenga. Pero a diferencia de aquellos tiempos, faltan las ideas-fuerza que como lo fue la del desarrollo, expliquen y conmuevan, como le gusta decir a don Jaime Durán Barba.

Fabián Bosoer (Clazrín)

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