MODELO DE DECISION MULTICRITERIO PARA DETERMINAR LA COPARTICIPACION DE LAS PROVINCIAS

El Ministro del Interior Rogelio Frigeiro, dijo por este medio el 1-3-17 que, aunque todos están de acuerdo en que se debe cumplir con la Constitución de 1994, sancionando una nueva ley de coparticipación, no se ponen de acuerdo sobre la forma de hacerlo. La teoría de la decisión vigente a la fecha, permite dar respuesta al problema planteado. Dicha teoría comprende al modelo de decisiones multicriterio desarrollada por Kepner & Trogoe en la década del sesenta, mejorado por profesionales argentinos, mediante la incorporación del concepto de valor ajustado, que permite la decisión con una sola matriz de decisión, lo que se realizaba en dos pasos, lo que permitie que las metas entren con su peso en la decisión y no solo como filtros pasa o no pasa, como lo habían concebido los autores originales. Asimismo agiornada con la contribución del modelo basado en el análisis jerárquico de las contribuciones de diferentes elementos al logro de un objetivo superior, desarrollada por el Profesor Saaty de la Universidad de Pittsbourg. Este modelo se basa en que la mente humana, es mas sensible para captar diferencias que valores absolutos.
En breve síntesis la teoría a aplicar parte de la determinación de los elementos de juicio de la decisión. Los mismos estarán constituidos por objetivos y por metas. La diferencia entre objetivo y meta está en que el objetivo constituye una necesidad de cuya conveniencia de satisfacción existe certeza para un nivel cultural determinado, porque constituye un valor propio de esa cultura y su contenido es invariable frente a cambios de la realidad, porque deviene del conocimiento formal. Lo que si puede variar entre objetivos es su prioridad. Las metas en cambio constituyen resultados a lograr en determinado plazo y no gozan de la certeza de la conveniencia de satisfacción porque pertenecen al campo de la opinión, dado que dependen de las características de la realidad imperante en las fechas de cumplimiento de las metas. Las metas pertenecen también a los objetivos y constituyen el nivel mínimo aceptable de satisfacción de las áreas clave medibles en si mismas, contenidas en un objetivo. Los objetivos y las metas, parten de las “áreas clave de resultado”. El proceso decisorio debe comenzar por la determinación de las áreas clave de resultado, porque constituyen la expresión de los valores definidos en el nivel más abstracto del pensamiento. Es como dice la fábula, ponerse las botas de las siete leguas, para recorrer grandes extensiones en poco tiempo. El primer acuerdo al que deberán llegar las diferentes jurisdicciones para acordar la coparticipación, son las áreas clave de resultado. Un área clave de resultado, constituye un valor que tiene una gran incidencia en el logro del objetivo básico buscado. Por ejemplo, las áreas clave de resultado de los gobiernos provinciales, están constituidas por los servicios esenciales que deben contribuir a que se desempeñen adecuadamente: la salud, la educación, la justicia, la seguridad y el desarrollo de la economía. Si se tratara del gobierno nacional habría que agregar la defensa y las relaciones exteriores. El segundo problema a resolver es el tratamiento que se hará de esas áreas clave de resultado, el mismo puede ser como objetivo o como meta. Existen factores situacionales que recomiendan uno u otro de los dos conceptos señalados. Para el caso por ejemplo de la salud, el objetivo sería: “Lograr una adecuada salud en el menor tiempo posible”. Desarrollé una teoría basada en la diferencia que existe entre objetivos, políticas y metas, que permite orientar sobre la forma de establecer las metas, las que obligatoriamente deben tener en cuenta la realidad (contexto y organización). Conocidos todos los elementos de juicio, objetivos y metas, lo que habría que hacer en primer lugar, es determinar la relevancia o importancia que merezca cada uno, por su contribución a un objetivo superior. Para esta ponderación existe un moderno modelo desarrollado por el Prof. Saaty de la Universidad de Pittsbourg, la matriz AHP (Analytical Herarchy Process), que en la Argentina fue introducida por el Ing. Isidoro Marín, siendo la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Salta, pionera por su enseñanza en los cursos de Ingeniería Industrial. Definida la relevancia de cada elemento de juicio, por su contribución a un objetivo superior, como podría ser ”Lograr el bienestar de la población”, se procedería a determinar el diagnóstico de situación, expresado en términos de los valores absolutos de satisfacción de cada jurisdicción con respecto a cada elemento de juicio. Para el caso de los objetivos, utilizando la matriz AHP por el equipo decididor y para las metas, mediante la participación de expertos en la materia de que se trate, habría que medir el valor de logro que podría obtenerse, por ejemplo en mortalidad infantil, esperanza media de vida, etc., para el área de salud, con las decisiones que hasta el momento de elaborar este plan, se hayan tomado. Luego, dado que los valores de satisfacción absolutos de cada objetivo para el plazo establecido, que puede ser el de vigencia del gobierno nacional, está constituido por un número y que los valores de satisfacción de las metas en cambio se expresan en magnitudes, se los debe convertir a todos en un número, llamado valor ajustado, para que puedan integrarse en la decisión. Esa conversión es posible porque lo que en realidad interesa saber para la decisión, en correspondencia con cada elemento de juicio, es como comparan los comportamientos relativos de las alternativas evaluadas, en este caso provincias. Existe un protocolo para convertir los valores absolutos en valores ajustados. Luego se multiplican los valores ajustados por los pesos asignados a los elementos de juicio correspondientes y ese producto da origen a los valores ponderados de cada jurisdicción para cada objetivo o meta. Se suman luego todos los puntajes ponderados y se obtiene el puntaje ponderado total por cada jurisdicción. Este procedimiento permite disponer de una base numérica, obtenida luego de un prolongado proceso de acuerdos y de evaluación objetiva, que permite determinar que, la jurisdicción que tenga menor puntaje ponderado total sea la que debería tener la mayor coparticipación. Es decir que las coparticipaciones estarían en relación inversa a los porcentajes de los puntos ponderados totales por jurisdicción, extendida al total de las jurisdicciones. Manteniendo actualizado lo valores de la matriz de decisión se puede ir monitoreando con un procedimiento bien definido, los ajustes que debieran realizarse periodicamente a las coparticipaciones. Considerando que la cantidad de pobladores de cada jurisdicción o provincia, puede ser también un elemento de juicio valedero e importante para determinar como se distribuye la coparticipación, se podría establecer por ejemplo que el 50% de la coparticipación se haga en función de la cantidad de habitantes de cada provincia y el otro 50% en función de los puntajes ponderados del diagnóstico de situación, realizado según el procedimiento explicado.

Por el Ing. José María Romero Maletti

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