VIVIMOS LA ERA EN LA QUE LA TECNOLOGIA Y LOS CAMBIOS VERTIGINOSOS CONDICIONAN AL MUNDO ENTERO

VIVIMOS LA ERA EN LA QUE LA TECNOLOGIA Y LOS CAMBIOS VERTIGINOSOS QUE LA CREACION Y SUS FORMAS DIARIAMENTE CONDICIONAN AL MUNDO ENTERO

En Japón las terminales automotrices planifican su producción desde considerar la realidad de una sociedad que dejara muy pronto de adquirir automóviles para su uso personal, y preferirá la comodidad de llamar a una agencia especializada que le enviara un vehículo, sin chofer, que automáticamente lo conducirá donde quiera, satisfaciendo no solo sus necesidades de traslado, sino su economía.
Tanto en Europa como en Estados Unidos, los avances tecnológicos hacen despertar un desafío imperativo a la pirámide educativa, que debe extremar su creatividad innovadora para producir ámbitos, carreras y contenidos en las mismas, que den en sus resultados respuestas que abran posibilidades de respuestas y posibilidades de inserción a sus graduados en este mundo fascinante que, lejos de las voces plañideras del facilismo quedantista, antes de disminuir fuentes de trabajo abrirá nuevos campos de desarrollo, siempre en la medida del esfuerzo, la capacidad innovadora y el coraje para su planificación y la decisión para encarar aciertos y errores, que, antes de demandarlos, los merezca.
En nuestro pais, desgraciadamente a años luz de esta realidad, seguimos en la contemplación del resultado del abandono facilista del estudio del contenido de la educación y su modernización para centrar la temática del área educativa en la discusión de la interminable paritaria salarial de quienes abandonaron el prestigio de ser protagonistas de una educación que una vez fue ejemplo y asombro para el mundo, prefiriendo el facilismo populista, lejos de popular, de ejercerse a través de los devenidos “trabajadores de la educación”.
Olvidamos entonces que, hace cien años, el Primer Congreso Pedagógico, que reunió a los protagonistas especializados en educación de esa época, dio como resultado la Ley 1420 de Enseñanza que solidifico un planeamiento educativo en su calidad y desarrollo acorde con las exigencias de esos tiempos.
Era la presencia de un sólido Consejo Nacional de Educación, que rigio el contenido de la educación primaria de todo el país, el cual abasteció a un Ministerio de Educación que tuvo a su cargo el de la enseñanza secundaria, y una Universidad de enorme prestigio en la cumbre de esa pirámide, que recibió los resultados de esa cadena educativa, con profesores respetados por su prestigio y trayectoria, que exigieron conocimiento y jamás regalaron títulos, pues el graduado de esas universidades tenían un sello de calidad que, en la medida del esfuerzo, le abría la posibilidad de abrirse camino en su proyecto de vida útil.
Argentina, en los años sesenta, exporto maestros a toda América, en el contexto del Plan Para la Alianza del Progreso.
En el Multitudinario Congreso Pedagógico convocado por el Gobierno del Dr. Alfonsín, los “Trabajadores de la Educación”, se retiraron públicamente de ese congreso, porque en el mismo no había ningún tema salarial a tratar.
Los padres de familia, preocupados por el contenido de la educación de sus hijos, quedaron en soledad enfrentando el intento de utilización mediática y política de aquel congreso.
Así llegamos a hoy, contemplando a los denominados líderes de los sindicatos docentes y su absoluto desinterés por el contenido de la educación, rechazando brutalmente todo intento de la evaluación de su capacidad para enseñar, desconociendo el resultado de la evaluación internacional del nivel al que ha llegado nuestra educación, y utilizando su presencia en las calles para ser imagen de nuestra decadencia como sociedad, que una vez fue rica y culta.
Esa riqueza que no fue producto de la corrupción sino del trabajo y el esfuerzo superador de miserias, en el contexto del equilibrio entre los derechos y las obligaciones, en la seguridad de preferir merecer antes que mendigar.
Ahora pretendemos que lleguen inversiones del mundo a nuestro país para dinamizar a nuestra economía.
Para ello, en sensatez y rescate del sentido común, debemos extremar el desafío en el contenido de la educación en todos sus niveles y posibilidades de capacitación, para dar una adecuada respuesta de saber hacer a la exigencia de empresas y personas, no populistas por cierto, que vendrán dispuestas a exigir trabajo, iniciativa y voluntad de desarrollo y resultados, sin regalar canonjías y equilibrando indiscutibles derechos con la asunción de mas que lógicas obligaciones.
Y si la preocupación de los “entendidos en educación” es la cantidad de días de clase en el año escolar, la realidad del desastre de nuestra educación debe oponer la exigencia sobre que se va a enseñar en esos días a quienes pretendan un resultado útil.
Si seguimos en lo perimetral el resultado es la negación de todo futuro para esos jóvenes que hoy no tienen noción de elementales normas matemáticas y que su ortografía horroriza.
No se trata aqui de seguir en los planes educativos de hace cien años.
La necesidad de respuestas a las exigencias de la sociedad entera pone al contenido de la educación en el centro de gravedad de los problemas de nuestro pais.
Es la educación como instrumental a nuestra cultura.
Es el desafío a la responsabilidad y coraje de la Academia Nacional de Educación.
Porque la educación no es tema para los votos, sino para merecer la historia.
José María De Lorenzis

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