UNA OCASIÓN PARA GENERAR NUEVAS OPORTUNIDADES PARA LA ARGENTINA

Hace un tiempo estuve en Timbués, en la provincia de Santa Fe, visitando las obras para ampliar el puerto cerealero donde se embarcan algunas de nuestras exportaciones agroindustriales. Quedé muy impresionado. Me impactaron las obras y me impactó ver en vivo el eslabón final de la larga cadena competitiva que empieza con el trabajo del chacarero, sigue con las plantas procesadoras y termina, después de pasar por los puertos, en destinos de todo el mundo.
Me acordé de Timbués porque el miércoles próximo empieza la reunión latinoamericana del Foro Económico Mundial, en Buenos Aires, y el complejo productivo agroindustrial es uno de los mejores ejemplos que tenemos sobre lo que significa estar integrados al mundo de una manera virtuosa, con actores que logran un buen equilibrio entre cooperación y competencia y, en el camino, crean empleo y obtienen ingresos genuinos para el país. Necesitamos crear todos los complejos productivos que podamos, y la respuesta que recibimos en reuniones como la del Foro Económico Mundial nos permite ver que hay mucha gente esperándonos. Nos llena de orgullo el interés que despierta en el mundo esta nueva etapa de la Argentina.
También creo que la reunión de esta semana puede convertirse en un ambiente de inspiración para la Argentina emprendedora, sobre todo después de la aprobación, el miércoles pasado, de la Ley de Emprendedores, que simplifica procesos y da financiamiento a los argentinos que quieran iniciar sus propios proyectos. Confiamos en el talento y la valentía de los argentinos para lanzarse a la aventura de emprender, confiamos en su capacidad para innovar y para dar trabajo, porque también sabemos que casi tres de cada cuatro nuevos puestos de trabajo son creados por empresas pequeñas o medianas.
Además, esta reunión latinoamericana del Foro Económico Mundial puede convertirse en una fuente de ideas y un disparador de conversaciones sobre hacia dónde están yendo la política, la tecnología y la economía de la región y del mundo. Vivimos un momento de cambios rápidos, en los que todas las organizaciones, incluyendo el Estado, deben responder lo más ágilmente posible a los crecientes desafíos en el mundo del trabajo, las comunicaciones y las relaciones sociales. ¿Cómo se ejerce el liderazgo cuando el futuro es tan incierto y a veces parece difícil señalar un camino? Nosotros creemos que se hace con humildad, estando dispuestos a dialogar y a buscar consensos; con credibilidad, diciendo la verdad en todo momento, sin refugiarse en la demagogia ni el fatalismo; y con convicción, permitiendo que nuestros principios guíen nuestras decisiones pero nos dejen la mente abierta como para aceptar corregir el rumbo si las circunstancias así lo requieren.
Con esta actitud intentamos gobernar en estos 15 meses. Más allá de los mensajes de escepticismo, y de las turbulencias del día a día, insistimos en nuestra confianza en que el país puede cambiar, superar sus frustraciones e iniciar un camino de prosperidad democrática, con menos exclusión y autoritarismo y más libertad, trabajo y cooperación con el mundo. Somos optimistas, por temperamento y disposición, pero también porque creemos que sólo con una mirada optimista se puede encarar una transformación de este tipo y persuadir a quienes nos acompañan de que la transformación es posible. Seguiremos avanzando de la manera que mejor conocemos: dialogando, buscando acuerdos, definiendo lineamientos, imaginando un futuro común.
No creemos en las opciones populistas de encerrarnos, y estamos mostrando que el país puede acercarse al mundo de modo inteligente, construyendo oportunidades para todos los argentinos. Y que el Gobierno puede hacer mucho para avanzar en este proceso. Lo vi en Timbúes. Los productores y los exportadores me contaban que buena parte de la inversión reciente ocurrió gracias a una serie de medidas ya tomadas por el Gobierno y otras que están en camino: menos impuestos, más infraestructura, trámites más sencillos, apoyo para quienes necesitan transformarse.
Esto es lo que queremos replicar, porque creemos en las oportunidades que brinda la economía global, y sabemos que la inversión extranjera puede ayudar a impulsar la creación de empleos y el desarrollo local. Queremos vivir exportando lo nuestro, con orgullo, siendo protagonistas de las cadenas productivas globales y formando parte de una comunidad global que puede dar oportunidades de empleo a muchos argentinos que necesitan trabajo.

Marcos Peña

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