POLÍTICA EXTERIOR: SALIR DE LOS LABERINTOS

La situación internacional a partir del 2017 está en un ciclo de cambios profundos. Ello ha motivado desconcierto, incertidumbre e imprevisibilidad. Cuáles van a ser las tendencias dominantes, aún está por verse. Sin duda, el Brexit fue una sorpresa, que se transformó en una realidad, con algunos agravantes; como por ejemplo, que Escocia pretende no salir de la Unión Europea y también legiones de jóvenes británicos que trabajan en el Continente y desean permanecer. El gobieno de Donald Trump en los Estados Unidos pone a Occidente en un dilema.
Es sabido que existen reglas en la política internacional: el proceder a través de ataques y descalificaciones introduce una tendencia peligrosa, por más que los errores cometidos por medio de gestos y palabras luego sean corregidos. Sin duda un cambio de época. Adaptarse sin pausa.
En este contexto, Argentina ha tomado como camino la diplomacia presidencial, que tiene la ventaja de la acción personal y la desventaja que muchas veces se le resta fuerza en la continuidad de las políticas a seguir.
El giro internacional en el campo económico está marcado por la salida del default, el retorno a los mercados de capitales, la unificación del tipo de cambio, libre flujo de fondos, estadísticas oficiales, reducción de las retenciones agropecuarias, plan de infraestructura, blanqueo de capitales, aumento del endeudamiento externo.
Con respecto a las inversiones, se han demorado respecto de las expectativas creadas, aunque de a poco se van concretando. La representante de la Unión Europea, de paso por el país, expresó: “Las inversiones dependen de la habilidad del Gobierno para mantener la paz social”.
Aquí también juega un papel importante la oposición política y su apoyo a la gobernabilidad. Los inversores, al buscar seguridad, miran el funcionamiento del Poder judicial, los consensos políticos, el poder sindical y los movimientos sociales.
La influencia de las políticas opositoras al gobierno se ha hecho notar en algunos ámbitos del exterior; por ejemplo, en la CIDH, como así también con respecto a la ley migratoria.
En cuanto a la situación regional se ha ido avanzando en acuerdos entre Argentina y Brasil y se han iniciado las conversaciones Mercosur-Unión Europea con la intención de tener un avance antes de fin de año. Tambien será relevante qué posición tomar respecto de China como economía de libre mercado, hipótesis poco clara por las características propias de ese país.
Los Acuerdos con los países del Pacífico deben formar parte de la agenda regional del Mercosur, más aún por la presencia de México como actor de gran relevancia, y de Chile, que forma parte activa del mismo.
La situación de Venezuela en la OEA y en la region es cada vez más complicada. Fracasada la mediación del Vaticano, la clausura de la Asamblea Nacional desnudó el golpe cívico-militar de Maduro. Desde el punto de vista diplomático, Caracas está cada día más aislada, cuenta solo con el apoyo de ALBA.
La lupa regional también está haciendo un seguimiento sobre los casos de corrupción en el ámbito público-privado. En particular, en las ramificaciones en distintos países del caso Odebrecht. La OCDE con sede en París ha reclamado a la Argentina la normativa contra la corrupción empresaria aún pendiente.
En el ámbito de Malvinas, con las idas y venidas, luego de un comunicado que parecía un acuerdo y no lo era, se fue avanzando con el Reino Unido en acciones para promover las inversiones y el financiamiento de las mismas.
España nuevamente le ha tendido la mano a nuestro país, como también lo ha hecho Italia y recientemente el Reino de Holanda. Las expectativas son múltiples y diversas: depende de los argentinos el unirse en el trabajo y la producción para una mayor competitividad. Esto produciría la tan necesaria y anhelada mejora social de nuestros habitantes, ya que la paz social es la tranquilidad en orden.
Los argentinos tenemos la posibilidad de salir de los laberintos creados hace décadas. La complejidad del contexto internacional en Europa, en América del Norte, Oriente Medio y Asia le da a la Argentina una oportunidad de articular acuerdos por regiones o países que en épocas anteriores resultaban más difíciles, ya sea por razones políticas o ideológicas.
Está en nuestras manos acordar en el orden interno políticas que hagan permanentes y sustentables nuestras acciones internacionales.

Juan Pablo Lohlé es ex embajador en Brasil. Director del Centro de Estudios Políticos Estratégicos (CEPEI).

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