OBLIGACION DE NO CREAR CONDICIONES DE RIESGO

Recientemente la justicia ha condenado a cuatro años de prisión a quien, manejando con un índice de alcohol en sangre muy superior al límite máximo permitido, mató a un ciclista. El sentido común nos dice que la sentencia no pareciera ser justa. Detrás de la misma está la filosofía que lo doloso requiere intención de daño, pero no toma en cuenta al comportamiento responsable. El bienestar de una sociedad depende fundamentalmente de la responsabilidad de sus componentes, en no crear situaciones de riesgo, lo que va más allá de tener intenciones de daño. Cuando una persona totalmente en sus cabales sabe que va manejar un coche, si fuera realmente responsable, no bebería mas allá de lo que le permitiría su metabolismo, para poder manejar con un contenido de alcohol en sangre, que no superara los límites permitidos. La Constitución Nacional en su Artículo 19, dice: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios…..”. Ello significa que la C.N. establece el principio de la responsabilidad u obligación de no “perjudicar a un tercero”, lo que incluye obligatoriamente “no crear situaciones de riesgo”, porque las misma pueden producir daños a terceros. No puedo comprender por lo tanto por que las leyes no contemplan explícitamente este requisito constitucional, para que los jueces lo deban tener en cuenta obligatoriamente y las sentencias se correspondan con la gravedad de los daños ocasionados, como consecuencia de la creación de condiciones de alto riesgo para la salud, integridad o vida de las personas.

Por José María Romero Maletti

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